La fábrica del amor

Pablo Planas

Pablo Iglesias se dirige a los caranchoas desde el púlpito del Twitter. "Creo que todavía podemos parar esta espiral de torpeza y tengo la obligación de intentarlo", dice el Gran Bomba morado. Habla en un decorado de estanterías con libros amontonados e introduce el guasap de una señora que se presenta como la abuela de Podemos, quien ensalza a Iglesias y pide que cesen las hostilidades podemitas en el Stalingrado de las redes sociales. Es harto improbable que el discurso navideño de Felipe VI fuera objeto de tan depurada elección de fondo y forma como la alocución de Iglesias a sus discípulos.

Según los podemólogos, la "espiral de torpeza" fue provocada por la mara pablotrucha, cuyos componentes odian a muerte a los vatos locos errejonistas. Gran protagonismo de las reinas latinas en la batalla. Tania Sánchez, ex de Pablo, y Rita Maestre (que según algunas fuentes es la ex pero no es la ex de Íñigo) apoyan a los vatos. Irene Montero (que ahora está con Pablo o sólo son habladurías) dirige la sección femenina del pablismo. Las tres quieren ser Natalie Wood (Judy) en Rebelde sin causa y dar la salida en la escena de la carrera de coches hacia el abismo en la que Jim (James Dean) logra salir del auto a tiempo mientras que Buzz (Corey Allen) se precipita al vacío porque se le engancha la manga en el asa de la puerta. Así que la guerra tiene componentes extrapolíticos que aportan un interesante toque sentimental al relato, rollo Mujeres, Hombres y Viceversa en la Complutense.

Jóvenes, inconscientes y a merced de las hormonas, están dispuestos al "Si hay que ir se va, pero ir para nada es tontería" porque se creen que la vida es una serie, la dichosa Juego de tronos en concreto, y la política, un juego de rol con los troles de El Señor de los Anillos. Ese es el nivel, Maribel, en el que un tal Rufián es el nuevo Demóstenes de San Jerónimo e Iglesias un "profesor honorífico" de la Universidad Complutense de Madrid, según reza en la presentación de su dirección en Twitter, dirección frente de Gandesa, primera línea de fuego que lo flipas.

El toque flower power lo pone la tovarich Irene Montero con el siguiente mensaje en Twitter, what else?: "Podemos debe ser una fábrica de amor que haga frente al plan restaurador de las élites". ¿Fábrica de amor? Pero eso es el Pachá, colega. Qué éxtasis, Irina Monterovich. Love is in the air. Un piolet te espera, camarada León Errejón, aunque siempre te quedará Rita, pedazo pasionaria.

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