Atresmedia y los marqueses

Pablo Planas

La Sexta hace negocio con la erosión de la democracia en España. Lo ha dicho la portavoz del PP Cayetana Álvarez de Toledo y la jauría periodística del grupo Atresmedia ha salido en tromba contra ella. Pocas veces se tiene la oportunidad de contemplar con tanta claridad y precisión la descarnada y feroz cacería de un personaje orquestada por un grupo mediático. En los informativos de la cadena supuestamente destinada a las familias, esa especie de teletienda en la que de tanto en cuanto emiten series y noticias y que responde al nombre de Antena 3, se ha llegado a calificar a Álvarez de Toledo de "marquesa ultra del PP". Todo un alarde de objetividad, rigor y ética periodística a la altura de un Gran Wyoming o un Follonero. Sólo en TV3 se han atrevido a tanto, pero ha sido en esos programas supuestamente humorísticos que son las fatuas de la televisión nacionalista catalana.

La animadversión y la crueldad con la que se trata y ataca a la dirigente popular en medios de capital conservador sería digna de mejores causas, pero en ese grupo son más partidarios de hacerles masajitos a Pablo Iglesias o a Oriol Junqueras que auténticas entrevistas periodísticas. Es lo que hay y están en su derecho. Son una empresa privada y nadie tiene que decirles a quién deben entrevistar o cómo deben enfocar sus informativos. Faltaría más. Ahora bien, del trato tan cercano con gentes como los antecitados Iglesias y Junqueras no cabía inferir que los prebostes del grupo tuvieran la piel tan fina. A fin de cuentas, Álvarez de Toledo se ha expresado en términos muy suaves y moderados, casi mojigatos.

Que los patronos del Wyoming, Ferreras y Follonero, esos ídolos de la izquierda, campeones de la progresía y titanes del entretenimiento, hayan puesto el grito en el cielo y en el punto de mira de sus secuaces a la portavoz popular no deja de ser la degeneración inevitable de un grupo que se pretende conservador y se ha dedicado a financiar la destrucción de España y de la derecha en España forrando a los antecitados personajes, dándoles pábulo y espacio, medios y recursos para implantar un discurso informativo que no sólo erosiona la democracia sino que blanquea a quienes propugnan las democracias bolivariana y separatista.

El problema con Álvarez de Toledo es que ha subrayado el gran papel del grupo Atresmedia en el ascenso y consolidación en el poder de los enemigos de España, que ha retratado a los genios a los mandos de la empresa, a esos fenómenos del marianismo y las tinieblas cuya última jugada maestra es que en un rótulo de Antena 3 se llame "marquesa ultra" a la portavoz popular mientras en el papel, La Razón, se redacta que la centralita del PP está colapsada por barones que piden su cabeza. Cualquier cosa y lo que haga falta para enmascarar la contribución del grupo al poderío de otros marqueses, los de Galapagar, la tontiloca historia de cómo una derecha mediática está al servicio de una izquierda separatista.

A continuación