Barcelona, qué hermosa eres

Pablo Molina

Joya del Mediterráneo, urbe cosmopolita, rompeolas cultural, espigón de las vanguardias, nido de delincuencia, epicentro de la corrupción, reserva de criminalidad, abrigo de malhechores, edén perroflauta… hay muchas formas de definir la capital catalana, que en esta época del año luce esplendorosa especialmente por las noches, cuando las hogueras improvisadas por la muchachada superdemócrata convierten la ciudad en un manto de terciopelo tachonado de soles. Es cierto que el público barcelonés se está cansando de asistir cada día al mismo espectáculo nocturno, pero hoy se quejan los que ayer salían a los balcones a aplaudir a los jóvenes activistas que quemaban contenedores y apaleaban a la policía porque lo hacían por la independencia de Catalunya, un bien superior.

En los aniversarios del prusés, los acomodados de las zonas caras de la ciudad suelen mostrar su apoyo a los perroflautas, mientras que los directores de las oficinas bancarias y de las tiendas de lujo les abren las puertas para resguardar a los más traviesos de los vergajazos de los mossos. En pago por su amabilidad, esos mismos jovenzuelos concienciados reparten ahora pescozones a las señoras que bajan a la calle en el Paseo de Gracia a tratar de apagar el contenedor, no sea que las llamas se le metan en casa, y destruyen metódicamente las oficinas de la Caixa, tiendas y hoteles que sus dueños convirtieron, muy gustosamente, en refugio improvisado para que los antidisturbios de Trapero no les brearan el lomo.

La situación parece haberse salido de madre incluso para el canon barcelonés, que suele interpretar las explosiones de violencia callejera como un gesto de protesta legítima contra la opresión de Españaza y la epopeya pacífica de un pueblo que lucha por su libertad. Una semana después de que comenzara la cosecha de adoquines voladores y se extendiera el rito de las hogueras vespertinas, hasta la alcaldesa de Barcelona rumió su particular “no es esto, no es esto”. Un momento ¿Está Colau censurando la lucha democrática de sus votantes? ¿Se ha vuelto Inmaculada una vulgar traidora? Las preguntas son pertinentes porque cuestionan la sinceridad de ciertas autoridades catalanas cuando dicen apoyar la lucha del popla catalán en pos de su destino histórico. Semejante contradicción tendrá que ser depurada cuanto antes, si es que el ayuntamiento quiere seguir liderando el cambio social para convertir Barcelona en un arrabal autogestionado, anticapitalista, con perspectiva de género y libre de españolidad.

Afortunadamente, las autoridades regionales son conscientes del momento histórico que vivimos y mantienen su compromiso con las avanzadillas que trabajan cada noche por acercar Cataluña a su destino soñado. Por eso quisiera hoy hacer mías las palabras que un expresidente catalán, el muy hunorapla Quim Torra, dirigió a las escuadras de la vanguardia independentista durante los fastos incendiarios del primer aniversario del butifarréndum: apretad, hacéis bien en apretar.

Mucho ánimo. Estáis a punto de conseguirlo ya.

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