La prensa ante las pedradas a Vox

Marcel Gascón Barberá

Me siento a escribir a las 21.42 del sábado, 6 de febrero de 2021. Hace dos horas, a las 18.43 según los registros de Twitter, la cuenta oficial de Vox ha hecho público un vídeo de un minuto y trece segundos de su acto de campaña en la ciudad catalana de Vic. En la primera escena de las imágenes se ve a una masa de centenares de contramanifestantes concentrada en una plaza para impedir el acto de Vox. Los contramanifestantes ondean banderas independentistas. La policía les aleja de las decenas de simpatizantes de Vox, sin que pueda impedir la lluvia de objetos hacia quienes hacen campaña en la plaza.

El vídeo muestra a continuación la furgoneta negra con cristales ahumados en la que se desplazan los líderes de Vox. Decenas de jóvenes que, presumiblemente, habían participado en la contramanifestación de antes persiguen a la carrera el vehículo y arrojan contra el parabrisas y los demás cristales todo tipo de objetos. De fondo se escucha una voz de lo que parece una chica joven: “són els feixistes, són els feixistes”.

Minutos después de que se difundieran, el candidato de Vox a la presidencia de la Generalitat, Ignacio Garriga, publicaba una foto de la furgoneta en la que viajaba. Tiene las lunas rotas y está gravemente abollada por los impactos de los objetos. Hace solo unos minutos Garriga y otros dirigentes del partido viajaban ahí dentro. Cualquiera de las piedras que les lanzaron podrían haberles abierto la cabeza. El conductor podría haber perdido el control del vehículo y a estas horas podríamos estar lamentando heridas, como las que sufrieron los afiliados agredidos en la plaza, o incluso muertes en el ataque de la turba a la comitiva de Vox.

No es la primera vez que un acto de campaña de Vox es atacado con violencia en España. Lo hemos visto casi a diario en la campaña de estas elecciones catalanas, y lo vimos antes en otros rincones de España donde la libertad de expresarse, manifestarse y pedir el voto está reservada a los partidos de izquierdas. Pero pocas veces hemos visto el nivel de agresión y violencia captado por los móviles de la gente de Vox en Vic. 

La gravedad de los hechos haría pensar que lo ocurrido en la capital de la comarca de Osona sería la noticia protagonista en todos los periódicos españoles, empezando por los catalanes. Pero no es así. A las 22.03, cuando escribo esto, en la web de El Periódico de Cataluña es la tercera o la cuarta, según se mire, en importancia. En la portada digital de La Vanguardia ni siquiera aparece. En El País es la segunda noticia de apoyo de un análisis sobre el panorama electoral en Cataluña, en la cuarta línea de noticias. Algo más de protagonismo le da El Mundo, que la pone en segunda línea pero la relega a uno de los lados.

El posicionamiento es una vergüenza, pero aún más escandalosos son los titulares. Empecemos por El Mundo: “Vox denuncia un ataque en Vic con simpatizantes heridos y daños en la furgoneta de sus representantes”. Hay imágenes incuestionablemente auténticas del intento de linchamiento a Garriga y sus compañeros de partido en Vic, pero el El Mundo escribe que “Vox denuncia”, como si el ataque fuera una opinión y no el hecho incontrovertible que muestra el vídeo.

“Un herido tras un enfrentamiento entre antifascistas y Mossos tras un acto de Vox”, dice El Periódico, que bien podría haber escrito que la pelea fue después de la victoria del Madrid en Huesca. De una manera parecida enfoca el asunto La Vanguardia (al final he encontrado una noticita en las catacumbas de su web): “Enfrentamientos entre antifascistas y Mossos tras un acto de Vox en Vic”. El titular va coronado con un encabezado en letras azules: “Javier Ortega Smith”. La idea es dar a entender que lo del enfrentamiento es una opinión de Ortega Smith. Y, para acabar, El País: “Un grupo de manifestantes tira piedras y huevos en un acto de Vox en Vic”. No contra los candidatos y afiliados de Vox en Vic; en un acto de Vox en Vic.

Son las 22.28 cuando acabo de escribir este artículo. Han pasado más de tres horas desde que se conociera el ataque en Vic de la turba a Vox. Las principales cabeceras españolas no solo no se han volcado en cubrir y dar la importancia que merece a estos hechos gravísimos. Las principales cabeceras españolas los han escondido y minimizado haciéndolo pasar una realidad inapelable y probada por una opinión discutible.

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