Vacunarse debe ser obligatorio 

José García Domínguez

Por fin, alguien se atreve a dar el paso. Ha sido Feijóo, que acaba de promover una norma con fuerza de ley que abre la vía para establecer la obligatoriedad de la vacunación contra el virus. Es solo eso, un primer paso; un primer paso muy acotado, muy tímido y muy local, sí, pero también muy importante. Porque el llamado negacionismo no remite para nada a un fenómeno marginal, lo propio de otra disparatada teoría conspiranoica compartida por los cuatro frikis chiflados que suelen consumir ese tipo de mercancía novelesca en internet. En Alemania, un 19% de la población, nada menos que un 19%, se opone a la vacuna. Porcentaje que en Francia, la madre patria de la Ilustración, se eleva al 20%. No, no estamos hablando solo de cuatro fanáticos ignorantes. Por eso urge una ley del Parlamento que traduzca en hechos palpables el principio de que el interés general en materia de salud debe estar por encima de las apetencias individuales al respecto. Una ley en cuya exposición de motivos procedería recordar que la llamada gripe española infectó a la mitad de la población mundial (800 millones de personas) hace un siglo. Y para aquel virus no había vacuna. 

Hoy, cien años después, habitamos en el planeta 7.700 millones de seres humanos. Y, en tanto que especie biológica, no nos podemos permitir el lujo de discutir sobre si existe el derecho individual a hacer todo lo posible para que 3.850 millones, la mitad del censo mundial, se contagien de covid. Porque ese derecho no existe; simplemente, no existe. Los españolitos y las españolitas que por razones de edad han tenido la suerte de no haber vivido nunca bajo una dictadura suelen ser muy aficionados a usar en su vocabulario cotidiano las expresiones “democracia imperfecta”, “liberticida”, “totalitarismo” y “fascismo”, entre otra docena de idéntico tenor. Una cantinela retórica que a buen seguro se usará pronto contra esa pionera legislación gallega. Al respecto, conviene saber que dos países tan fascistas desde siempre como son el Reino Unido y los Estados Unidos fueron los primeros en establecer leyes de vacunación obligatoria. En concreto, el Reino Unido fijó el imperativo insoslayable de vacunarse (contra la viruela) ya en 1853. Y Estados Unidos, en 1905. Por cierto, Franco hizo lo mismo en 1944. Lo dicho: es urgente.

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