Zapatero: señuelo solemne

Emilio Campmany

Zapatero ya no oculta que no es un mediador neutral sino un lacayo del régimen chavista. Él sabrá lo que cobra por sus servicios. Lo más probable es que lo fuera y lo cobrara desde el principio. Aparentemente, nuestro Gobierno se ha distanciado de él, pero no lo ha desautorizado. Al contrario, ha declarado que respeta su actitud, aunque niega que coincida con la suya. Esto permite a la ministra González Laya y a Josep Borrell, al frente de la diplomacia europea, mantener una posición aparentemente opuesta al régimen chavista diferente de la de Zapatero, que lo defiende. Y permite igualmente que los países de la UE se adhieran a ella.

Pero lo importante de las declaraciones de la ministra y del encargado de la diplomacia europea no está en lo que han dicho sino en lo que no han dicho. Y lo que no han dicho es si seguirán apoyando a Juan Guaidó cuando tomen posesión de su cargo el 5 de enero próximo los nuevos miembros electos de la Asamblea Nacional y el hecho prive técnicamente a Guaidó de su condición de presidente de la cámara legislativa y por ende de su puesto de presidente interino de Venezuela. Ése es el verdadero objetivo de las elecciones legislativas convocadas por Maduro y celebradas el domingo pasado. Dado que España y toda Europa, por deseo de Borrell ministro y de Borrell representante diplomático europeo, siguen manteniendo relaciones diplomáticas con el régimen de Maduro por aplicación de la Doctrina Estrada, cuando la Asamblea Nacional tenga un nuevo presidente, aunque traiga causa de unas elecciones fraudulentas, la posición de Guaidó caerá por sí sola. Y lo hará gracias a la política impuesta por los socialistas españoles desde Madrid y Bruselas y no por la destemplada actitud de Zapatero.

Mike Pompeo, secretario de Estado de EEUU, ha declarado expresamente que Washington seguirá reconociendo a Guaidó como único presidente legítimo de Venezuela después del 5 de enero, pero es muy probable que esta política cambie cuando, a partir del 20 de enero, tome posesión Joe Biden.

El servicio que está prestando pues Zapatero al comunismo internacional no es tanto el de respaldar sin tapujos al régimen chavista como el de ser el contrapeso de la sibilina actitud del Gobierno de España y de Borrell. Apartándose del atrabiliario apoyo de Zapatero, los socialistas españoles aparentan oponerse a la dictadura bolivariana por contraste con él, cuando en realidad para lo que trabajan es para que Guaidó pierda su condición de presidente interino y el régimen supere el peligro de caer que soportó cuando fue reconocido por las democracias internacionales. Luego bastará pactar una transición que, aparentando cambiarlo todo, apenas cambie nada, que es de lo que ya han empezado a hablar. Pobre Venezuela, tan lejos de Dios y tan cerca del socialismo y el comunismo españoles.

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