El efecto Bárcenas

Emilio Campmany

Es comúnmente sabido que el PSC y el PSOE han hecho lo indecible para lograr que las elecciones catalanas no se aplazaran a mayo y se celebraran este 14 de febrero. Han tenido el respaldo de la Justicia porque no hay previsión legal de que puedan aplazarse a causa de una emergencia sanitaria. Sin embargo, en manos del Gobierno estaba arbitrar el instrumento legal necesario y, en todo caso, aun sin norma en la que ampararse, si hubiera estado dispuesto a tolerar el aplazamiento, hubiera tenido lugar sin problemas, como ocurrió en su día con las elecciones gallegas y vascas. Es obvio que el Gobierno pretende salvar lo que los socialistas llaman con pomposidad “efecto Illa”. Y lo hacen con desprecio de los riesgos que imponen a los catalanes que decidan ir a votar o no tengan otro remedio que cumplir con su obligación de formar parte de las mesas electorales.

Sin embargo, no es el PSOE el único beneficiario de que las elecciones sean dentro de diez días. También Vox. El partido de Abascal aspira a dar el sorpasso al PP allí para luego argumentar, más o menos forzadamente, que se ha iniciado un proceso que culminará con el adelantamiento al partido de Génova en toda España. Y es que el próximo día 8 dará inicio el juicio por los papeles de Bárcenas, lo que hará que los posibles votantes del partido de Casado acudan a las urnas en pleno juicio. No poca influencia tendrán también las nuevas revelaciones del extesorero, aunque en ellas no haya de momento nada verdaderamente nuevo. Sin embargo, es probable que Bárcenas durante el juicio aporte pruebas con las que corroborar las acusaciones que desde hace tiempo viene profiriendo contra Rajoy y demás líderes del PP. Cabe en todo este episodio adivinar que el convicto ha alcanzado o está a punto de alcanzar un acuerdo con la Fiscalía en el que, a cambio de suministrar esas evidencias, se le dé un trato de favor a su esposa, que se encuentra encarcelada desde hace unos meses.

Mientras, aunque no tenga nada que ver con lo anterior, sigue sin aclararse por qué Vox apoyó con su abstención el decreto que permitirá al Gobierno repartir los ingentes fondos europeos a su conveniencia. Por de pronto, Sánchez ya le ha entregado a Abascal el carnet de hombre de Estado. ¿Será ése el único precio?

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