El cebo de la trampa

Eduardo Goligorsky

Circula por los mentideros políticos el rumor de que Pedro Sánchez guarda en la manga el comodín de un giro al centro de su gobierno, hoy radicalizado, después de que se aprueben en su totalidad los Presupuestos Generales del Estado. Quienes sustentan esta hipótesis la apuntalan con los últimos discursos y entrevistas en que el inquilino de la Moncloa manifiesta su lealtad al texto íntegro de la Constitución y dedica elogios a la gestión y a “la imagen de ejemplaridad y transparencia que ha trasladado Felipe VI con los hechos desde que empezó su reinado”.

El tahúr y los embaucadores

El panorama así pintado sería tranquilizador si no hubiéramos tenido un cúmulo de pruebas de que este tahúr lleva escondida en la manga una baraja de naipes marcados que manipula inescrupulosamente para jugar con ventaja y, cuando le conviene, para recompensar a los embaucadores que lo secundan en el garito. El rumor del giro hacia la moderación es el cebo de la trampa donde madura el golpe de Estado anticonstitucional, antimonárquico y antiespañol, que cuenta con la complicidad activa del Gran Felón.

El tinglado de la antigua farsa, como diría don Jacinto Benavente, ha sido montado con un esmero digno de mejores causas. “Afloran las tensiones reprimidas en un Gobierno de coalición bajo asedio”, fantasea un titular a toda página (LV, 22/11), “El debate sobre la monarquía aviva la discrepancia entre PSOE y Podemos”, fabula otro igualmente destacado (LV, 12/12). “Tensión en el Gobierno por las exigencias públicas de Podemos”, ya es el colmo (LV, 16/12). Son engañabobos que ocultan al lector los mecanismos de una conspiración que avanza a marcha forzada.

La trama subversiva

Una vez más, es un adicto a los fines del procés, aunque discrepante con los medios burdos que este emplea, quien desnuda involuntariamente las miserias de la trama subversiva. Lo hace el periodista y ensayista Jordi Amat cuando enumera, en apretada síntesis, con la intención torticera de ridiculizarlos, los argumentos irrefutables que vertieron en sus cartas y manifiestos los militares retirados constitucionalistas (“No jurarás la Constitución en vano”, LV, 13/12). Curiosamente, el título se aplica a los tránsfugas perjuros con los que el articulista simpatiza discretamente y no a quienes él lo endilga, y es obvio, asimismo, que dentro del texto aquí reproducido chirrían las digresiones que Amat intercala arteramente, reveladoras de su vocación sectaria. Reza el texto citado con las enmiendas de su autor:

1) La unidad de España está en peligro porque el PSOE gobierna en coalición con “los comunistas” y el apoyo de “independentistas/golpistas catalanes y proetarras vascos”. 2) La separación de poderes está en riesgo porque el Ejecutivo quiere intervenir la cúpula judicial a través de la fiscal general y la torpe reforma del Poder Judicial. 3) El jefe del Estado, a quien los militares quieren poner entre la espada y la pared (a ver si conseguimos otro 3 de octubre, fantasean) (sic) es cuestionado desde el Gobierno y es un símbolo humillado. 4) La agenda digamos cultural del Gobierno -la ley de Memoria Democrática y la de Educación- impone el pensamiento único y adoctrina.

Y remata el plumilla:

El deterioro progresivo que España sufre sería, según ellos, la consecuencia de la traición socialista y la imposición de estas medidas disolventes.

Las manos en el estercolero

Las verdades contundentes que Amat parafrasea con desprecio pulverizan, mal que le pese, las piezas corroídas del monstruo de Frankenstein. La crónica diaria desenmascara las trapacerías de los dos zascandiles a través de sus contradicciones. “Los lunáticos hablan de gobierno socialcomunista. No han venido los bolcheviques”, regurgita Pedro Sánchez en Telecinco. “Siento decirles, señores diputados, que van a tener gobierno socialcomunista para rato”, fanfarronea Pablo Iglesias Turrión en el Congreso.

La mendacidad de Pedro Sánchez se complementa con la desfachatez de Pablo Iglesias. El primero mariposea en los cónclaves europeos. El segundo mete las manos en el estercolero de su hábitat político y amasa obscenidades como el vídeo titulado Monárquicos, con imágenes de miembros de la Casa Real acompañadas por la banda sonora de la serie Narcos, que los asocia a Pablo Escobar. Comenta el exdirector de La Vanguardia, Màrius Carol -autor de la célebre frase “O enterramos el procesismo o cavará nuestra tumba” (LV, 4/12/2017)-: “Es un vídeo para deslegitimar a la Corona y para erosionar al régimen, impropio de una formación que está en el gobierno y que ha jurado lealtad a la Constitución” (“Buscando las cosquillas”, LV, 13/12).

Como desvela Irene González (Vozpópuli. 16/12), la banda afín al crápula Pablo Escobar es la que lucra en la Moncloa, pergeñando vídeos con narcocorridos contra la Casa del Rey.

Mientras tanto

La trampa adornada con el cebo de la moderación y el giro al centro sirve para distraer a los incautos mientras los rufianes completan su campaña de desguace y sovietización de España, ya muy avanzada. En una rueda de prensa conjunta de Esquerra Republicana y EH Bildu, organizada para explicar el “sí” a los Presupuestos Generales, el paleoterrorista Arnaldo Otegi sentenció: “La prioridad ahora es, con la independencia en el horizonte, gestionar 'el mientras tanto' para paliar los efectos de la crisis de la covid-19 (…) Todo esto sin que quede en el olvido el objetivo de la independencia” (LV, 1/12). Atención al “mientras tanto” y al objetivo inolvidable: la independencia.

Sí, “mientras tanto” el ministro del Interior dispensa nuevos privilegios a los terroristas presos, y también en el “mientras tanto” del 2020 se celebraron en el enclave vasco y Navarra 185 actos populares de homenaje a esos terroristas, incluidos 18 ongi etorri para dar la bienvenida a los matarifes liberados (Vozpópuli, 13/12).

Y “mientras tanto” se empieza a aplicar la Ley Celaá para inculcar la disciplina ideológica y el embrutecimiento cultural a las nuevas generaciones.

Y “mientras tanto” el Gobierno retira el control extraordinario del gasto de Cataluña, último remanente del profiláctico artículo 155 (LV, 12/12).

Y “mientras tanto” los Goebbels supremacistas siguen lavando cerebros con la intención confesada de superar el engañoso 50 por ciento de los votos emitidos, porque jamás podrán pasar del verídico 36 por ciento del censo.

Mientras tanto… mientras tanto estos bárbaros depredadores se conjuran para no dejar títere con cabeza ni libertades a salvo en su afán de imponer la dictadura chavista por un lado, y el supremacismo étnico por otro.

No les demos tiempo para sus barrabasadas. Los ciudadanos libres e iguales disfrutamos de derechos y valores que debemos preservar, mientras tanto, contra viento y marea, abrazados a la Constitución, a la Monarquía parlamentaria y al manto protector de la Comunidad Europea.

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