¿Queda alguien con dignidad en el PSOE?

EDITORIAL

Los socialistas han seguido su guión habitual en el escándalo de las negociaciones del Gobierno con los herederos de la banda terrorista ETA, funesto sainete en el que cada figura relevante desempeña el papel que previamente le ha sido asignado. Cada vez que el PSOE traiciona a los españoles, un puñado de dirigentes territoriales finge escandalizarse en los medios de comunicación para, acto seguido, proclamar su adhesión inquebrantable al autor de la felonía en los órganos internos del partido. En esta ocasión tampoco ha sido diferente, a tenor de cómo se desarrolló este lunes la reunión de la Ejecutiva socialista.

Si el PSOE fuera un partido con un mínimo de decencia, el acuerdo de legislatura con ERC y EH Bildu, dos partidos que confiesan abiertamente sus intenciones de acabar con el orden constitucional y destruir España, habría provocado un escándalo mayúsculo entre las bases y una cascada de dimisiones en el propio Gobierno. Pues bien: no solo no ha habido ningún reproche de calado a los acuerdos de Sánchez con golpistas y proetarras, sino que, por el contrario, los capos socialistas han apoyado al Gobierno sin la menor reticencia. José Luis Ábalos, ministro de Transportes y número dos del PSOE, ha llegado al extremo inaudito de situar a los proetarras ética y políticamente por encima del PP, sin que nadie haya mostrado el menor escándalo.

Ya no deberían caber dudas de que el proyecto de Sánchez para España es el de Iglesias y sus socios separatistas. Se trata de provocar un cambio de régimen por la puerta de atrás para dar lugar a una especie de república plurinacional en que la izquierda marque siempre la agenda.

Sánchez ya ha forjado una mayoría más que suficiente para avanzar en esa senda de demolición del orden constitucional, y cuenta con el pleno apoyo de su partido felón, que hace honor a su trayectoria centenaria de lastre para la libertad, el progreso y la unidad de la Nación.

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