La izquierda turbulenta y una legislatura nada promisoria

EDITORIAL

La destitución de José Manuel López, portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid y afín a Íñigo Errejón, y lacampaña de desprestigio contra el propio Errejón lanzada en Nochebuena por los secuaces de Pablo Iglesias, en la que participó el mismísimo secretario podemita de Organización, Pablo Echenique, demuestra que en la formación neocomunista se sigue librando una agresiva lucha de poder al más puro estilo leninista.

El todavía número dos de los liberticidas hubiera tenido perfecto derecho a cuestionar públicamente el cese de López, que había sido elegido para su cargo a través de un proceso de primarias, y su sustitución por Lorena Ruiz Huerta como una artera maniobra pablista para garantizarse apoyos de cara al Congreso de Vistalegre. Lo cierto, sin embargo, es que Errejón no ha hecho pública crítica alguna relacionada con este asunto que no sea la que se ha inventado el sector pablista para justificar la bochornosa campaña antierrejonista.

Más patético todavía resulta el hecho de que en el "Íñigo, así no" haya participado con especial beligerancia alguien como el excrítico de Iglesias Pablo Echenique, que, habida cuenta de su cargo de secretario de Organización, debió haberse abstenido de escrachar a un correligionario. Por muchos cariños, abrazos y besos que se dediquen los liberticidas, está visto que no se andan con medias tintas a la hora de calumniarse, atacarse y purgarse. Si así se las gastan en sus querellas internas, da pavor pensar qué llegarían a hacer con sus adversarios una vez instalados en el poder.

De este ominoso espectáculo sería lógico que sacara tajada un PSOE que parecía haber recobrado cierto sosiego tras la salida de Pedro Sánchez. Sin embargo, la reunión que han mantenido este martes una treintena de cargos públicos y orgánicos afines al ex secretario general para intentar que éste presente su candidatura en las primarias no anticipa nada bueno, tal y como ha venido a reconocer la propia presidenta del partido, Micaela Navarro.

A ver cuánto dura esta legislatura, con un Gobierno en minoría y sin señas de identidad y una oposición radicalizada y sumida en estupefacientes luchas intestinas. Pero sería poco menos que milagroso que de ella saliera algo bueno para España.

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