En España sí que muta el virus

Carmelo Jordá

Que el coronavirus podía mutar era algo que sabíamos desde el minuto uno, o al menos desde el minuto en el que ya por fin se podía saber. Al parecer lo ha hecho de una forma significativa en el Reino Unido, o, según indican los expertos, se ha descubierto allí una mutación que está circulando por quién sabe dónde desde quién sabe cuánto tiempo.

Ya veremos qué alcance tiene la mutación británica –llamémosla así lo sea o no, puesto que a nosotros nos endilgaron la gripe del 18–, pero mucho tendrá que cambiar el virus en los dominios de la reina Isabel para mutar tanto como ha mutado en España.

¿No me creen? Recapitulemos: al principio, reunirse cientos de miles de personas en una manifestación masiva no era nada peligroso; ahora, juntar a 5.000 parece poco menos que un genocidio.

Del mismo modo, ustedes recordarán tan bien como yo que las mascarillas no servían de nada o que incluso eran contraproducentes; ahora, no llevarlas es motivo suficiente para ser denunciado, no digo yo que sin algo de razón.

Otra más, por poner sólo unos pocos ejemplos: los test de antígenos han pasado de ser poco menos que un gasto inútil a una prueba eficaz cada vez más usada y ciertamente imprescindible.

Por supuesto, no habrán oído ustedes un "me equivoqué" en boca de Pedro Sánchez, Salvador Illa o Fernando Simón –que mandó a decenas de miles de personas a infectarse el 8 de marzo, pero sólo se ha disculpado por hacer chistes cutres sobre enfermeras–, así que, asumiendo la infalibilidad de estos nuestros líderes patrios sólo nos cabe una posibilidad: el virus muta que es un gusto.

Hay que reconocer que el Gobierno se está espabilando y cada vez reacciona antes a estas mutaciones, la última la británica, sí, que al parecer es algo más contagiosa pero que, sobre todo, ha logrado algo hasta hace unas semanas impensable: ahora, tanto tiempo después, a pesar de todas las veces en las que se ha negado, tras tantas cartas despreciadas y ridiculizadas de Ayuso, al final, y sólo cuando al Gobierno le conviene… resulta que el virus sí puede entrar por los aeropuertos.

Lo que yo les diga: un no parar de mutaciones.

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