¿Cómo negociar con Sánchez?

Carmelo Jordá

Así como el jefe de la aldea gala Abraracúrcix sólo temía que el cielo cayese sobre su cabeza, la actual dirección del PP únicamente guarda un miedo en su corazón: que los medios de izquierdas caigan sobre sus cabezas.

Pueden traicionar a sus votantes, negar hoy los que eran principios inamovibles ayer, defenestrar a compañeros de partido o urdir planes más o menos maquiavélicos contra Ciudadanos y Vox. Lo harán sin pestañear y sobre todo ello pasarán sin que quede la más mínima huella en su ánimo, sin dudas ni remordimientos. Pero ay del día, que son todos, en los que les ataque La Sexta, los fulmine El País o los pongan a caldo en la SER. Ese día, Pablo, ¿qué hacemos?

Sólo ese terror puede explicar la imperiosa necesidad que parecen sentir Casado y los suyos por negociar cosas con Sánchez. El extremo temor a la crítica y quizá también el cálculo erróneo de que su electorado espera de ellos tener un papel protagonista, ser importantes, decidir cosas. Lamentablemente, lo cierto es que lo único que su electorado espera y desea es que pongan pie en pared con la política liberticida y antiespañola de Pedro y el otro Pablo, pero para eso, ay, tienes que estar dispuesto a que el cielo y los medios de izquierdas caigan sobre su cabeza.

Sea como sea, una vez tomada la decisión equivocada de entrar en el compadreo con este Gobierno socialcomunista se presenta un problema práctico: ¿cómo negociar con Sánchez? ¿Qué puedes hacer frente al político más falto de escrúpulos, inmoral y mentiroso desde Fernando VII?

Si lo haces por WhatsApp filtrará los mensajes más comprometedores a la que te descuides; si llegas a un acuerdo lo cambiará de la noche a la mañana para volver a atizarte con esos jueces que no admitiría ni el Partido Pardillo y cuyos nombres están sobre la mesa precisamente para humillarte; si a ti te dice una cosa puedes estar seguro de que en la habitación de al lado a otro le dirá la contraria… y os estará mintiendo a los dos.

Los líderes del PP, con poca experiencia en las lides mas sucias de la política e incluso vital, con una percepción quizá optimista de sí mismos y sus capacidades y, sobre todo, con un desconocimiento profundo de qué es la izquierda y de quién es Sánchez, deben desesperarse ante las continuas traiciones y el escandaloso y antidemocrático proceder del presidente y su gran consejero. Pero ni al descubrirse los engaños o encajar los golpes bajos son capaces de reaccionar: tienen demasiado miedo y se niegan a admitir la dura realidad, en la esperanza de que antes o después escampará, de que una vez firmado lo que sea  Ferreras les perdonará y Pepa Bueno, al menos por un día, reconocerá lo moderados que son.

Pobres, no se dan cuenta de que la única forma de negociar con Sánchez es no darle el mínimo margen a que te engañe, es decir, que básicamente no se puede negociar nada con Sánchez.

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