La "nueva política" otra vez

Amando de Miguel

La España política es el mundo de las ocurrencias y las recurrencias. Casualmente, la Historia política de España en la edad contemporánea se representa a ritmo de cuarentenas. Es lo que se llama "sincronicidades". En 1914, a los 40 años del golpe canovista de la Restauración, Ortega y Gasset da un histórico mitin en el teatro de la Comedia de Madrid. Proclama el fracaso de la vieja política del turnismo, lo que luego ha sido bipartidismo. Hace un llamado a las "nuevas generaciones" para que superen los viejos partidos y planteen una "nueva política". Esos viejos partidos fantasmagóricos aparecen “apoyados por las sombras de unos periodistas…inundando los Consejos de Administración de todas las grandes Compañías”. Cánovas aparece como “el gran corruptor”.

Realmente, el mitin de Ortega significó el fin del turnismo, pero terminó en un desastre, con una Dictadura, una República y la guerra civil. Siguió el franquismo, que también se planteó como una nueva política. Duró 40 años.

Vino después la Transición, igualmente con el espíritu de una nueva política, la del consenso democrático y el bipartidismo básico. Ahora entra en quiebra después de 40 años. Vaya por Dios.

No sabemos bien en qué consiste ahora la "nueva política". Es asimismo un impulso de las "nuevas generaciones" que desean acabar con la corrupción y proponen la “regeneración democrática”. Reproducen muy bien el talante del joven Ortega de 1914, al que evidentemente no han leído. La “regeneración” es todavía una palabra más antigua, de finales del siglo XIX. Cuando no hay lecturas, no hay forma de ser original.

Si nos atenemos a la ley de la recurrencia, habría que anticipar 40 años del nuevo régimen que ahora empieza. Al final será igualmente bipartidista, ahora con el juego de lo que resulte de Ciudadanos y de Podemos.

De momento, lo que domina en la escena pública española es odio. El diagnóstico de Ortega está más vigente que nunca: "La morada íntima de los españoles fue tomada tiempo hace por el odio… Los españoles ofrecemos a la vida un corazón blindado por el rencor". Eso explicó en su día la guerra civil, pero ahora continúa y es la causa de que no se pueda formar un Gobierno estable. Nunca se ha hablado tanto de "diálogo" entre los políticos, y nunca se han odiado tanto entre ellos. Literalmente no se pueden ni ver. En una conferencia de prensa, Pablo Manuel Iglesias se queja de que “no pasean juntos”, él y Pedro Sánchez. Ternura me da.

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