Ábalos descarta un "ajuste de cuentas" con Iván Redondo y zanja las responsabilidades por el 4-M

La Ejecutiva Federal rebaja los ánimos de Ferraz contra Moncloa y pide pasar página tras la salida de Franco y Gabilondo.

Ketty Garat

Mucho ruido y pocas nueces. El malestar del núcleo duro del PSOE con el jefe de gabinete del presidente, Iván Redondo, a quien responsabilizan de la debacle el 4-M en Madrid, se ha zanjado con una mera reflexión de los miembros de la Ejecutiva "sin autocrítica", según fuentes presenciales en Ferraz, 70.

Una reunión de tres horas en la que, ante la presencia del secretario general del partido y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quienes filtraron su enfado replegaron velas y se limitaron a analizar las posibles causas de la debacle pero sin disparar hacia Moncloa.

Una idea que ilustró a la perfección el otrora jefe del Comité electoral del PSOE, José Luis Ábalos, a la sazón secretario de organización del partido, quien descartó abiertamente "un ajuste de cuentas" con quien diseñó la estrategia porque "lo ha intentado con el mejor de los propósitos" aunque luego las cosas "hayan ido mal".

En rueda de prensa en Ferraz al término de la Ejecutiva Federal, Ábalos explicó que "nosotros asumimos colectivamente toda la responsabilidad, no tenemos ningún problema. Los llevo asumiendo durante 40 años de militancia. ..". Pero preguntado por si se asumirían responsabilidades "en el equipo del presidente del Gobierno", el número tres del PSOE dejó claro: "No esperen de nosotros un ajuste de cuentas".

Ábalos quiso marcar distancias con la política del PP que "deja tirada a su gente" y citó a la presidenta del PP de la Comunidad Valenciana, Isabel Bonig que "ha sido apartada de cualquier modo porque Casado ha decidido que, dentro de la llamada a la libertad, ésa persona ya no sirve porque tienen otro candidato. Ésa es la diferencia y la verdad es que queremos ser agradecidos a las personas que han trabajado por el partido".

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