Los servicios funerarios cifran en casi 69.000 los muertos por covid-19 en España

Los servicios funerarios estiman que ahora en España la media de fallecimientos por covid está entre los 375 y los 390 al día.

Nuria Richart

Hace unos días el INE, Instituto Nacional de Estadística, organismo tan oficial como el Ministerio que dirige Salvador Illa, estimó un exceso de mortalidad en lo que va de año de 61.732 muertes frente a las 36.495 por covid que da Sanidad para el mismo periodo. A día de hoy, son ya 38.833 los fallecimientos oficiales. Para desacreditarle, el Gobierno podrá decir que el INE es un organismo franquista. Y no mentiría.

Pero la estimación del INE (que sin duda incluye muertes colaterales, personas de otras patologías que no pudieron ser atendidas por el colapso sanitario) se podría haber quedado corta. Según ha podido saber Libertad Digital, los servicios funerarios cifran en 68.230 los muertos directos por coronavirus.

Hay que tener muy en cuenta esta cifra porque las funerarias tienen acceso a los partes de defunción, es decir, las mismas fuentes de datos que los Registros Civiles, que posteriormente informan al INE o el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria en España, el MoMo, que depende del Ministerio de Ciencia, y que también lleva sus cuentas de exceso de mortalidad diaria. Al parecer, en estos momentos los registros españoles, digitalizados en más del 90%, "llevan una semana de retraso" en el volcado de datos.

Estas mismas fuentes nos informan de que en "la inmensa mayoría, más del 90%" de los partes de defunción, figura como causa de la muerte "covid-19 confirmado", no como en los peores meses de la primera ola en los que el Gobierno, incapaz de proporcionar test de detención a los sanitarios, se negó a añadir a sus estadísticas a los fallecidos registrados como "posible o probable coronavirus" o "sospecha de infección por covid-19". Habría que recordar que incluso en el mes de junio el ministro Illa todavía era incapaz de decir cuántos test PCR se hacían en España.

En los peores meses de la pandemia, entre el 10 de marzo al 10 de mayo, el sistema MoMo ha calculado un exceso de 44.592 muertes y el INE de 48.032 respecto al mismo periodo de 2019. Sin embargo, Sanidad comunicó 26.744 fallecidos. ¿Cuántas personas murieron en realidad aquel 31 de marzo en el que se notificó la abrumadora cifra de 929 muertes?

Los servicios funerarios con los que ha hablado Libertad Digital estiman que ahora en España la media diaria de fallecimientos por covid está entre los 375 y los 390. Las zonas con más incidencia son La Rioja, Castilla y León, Andalucía "desbordada" o Asturias, que está "muy mal, muy mal". En cambio Madrid "está mejor".

Es indiscutible que en esta pandemia España bate récords de muertes en el mundo. En julio el Gobierno homenajeó a 28.413 personas y hoy, según sus datos, hay 10.000 más, 38.833. Por las estimaciones oficiales se olvidan de más de 24.000. Sin ellas, España es ya el tercer país del mundo en número de fallecidos por 100.000 habitantes, tras Bélgica (13.055 muertos y 11,5 millones de habitantes ) y Perú (34.821 muertos y 32 millones de habitantes). Si contamos a todas, nuestras más de 68.000 víctimas encabezaríamos de largo el ranking mundial.

Además de ocultar y mandar ocultar la información luctuosa, el Gobierno se negó durante meses a facilitar a los ciudadanos el número de decesos en residencias de ancianos y ha modificado, sin inmutarse, la metodología de recuento de víctimas innumerables veces. El miércoles pasado "hizo aflorar" 1.326 nuevos muertos que hasta ahora no aparecían en sus estadísticas:

"las diferencias respecto a la Actualización nº242 (la del martes) son debidas a que los datos anteriores al 11 de mayo procedían de información notificada de forma agregada, menos precisa, con riesgo de duplicados y falta de variables de interés (...) Se han incorporado al análisis 5.105 casos y 1.326 fallecidos diagnosticados antes del 11 de mayo. Por otro lado, se han eliminado 15.056 hospitalizaciones y 2.185 ingresos en UCI que no cumplían los criterios o que correspondían a casos duplicados".

Un texto digno de los Hermanos Marx.

El gobierno de la imagen y el relato niega las muertes reales. Imaginemos por un momento que esos 24.000 muertos de más no hubieran fallecido de coronavirus, ¿qué gobierno no investigaría la muerte de golpe de 24.000 ciudadanos por cualquier causa? La respuesta resulta evidente: todo el mundo sabe, y el gobierno también, cuál es el origen del exceso de mortalidad que no reflejan las cifras oficiales. Y nunca reflejarán.

En el Congreso Pedro Sánchez se adjudicó el mérito de haber salvado 450.000 vidas. Se basaba en un estudio publicado en la revista Nature en el que ni siquiera los supuestos se correspondían con la realidad. Nuestro presidente no repara en formalismos a la hora de apuntarse vidas pero resulta mucho más cuidadoso a la hora de asignarse fallecidos, las fatales consecuencias de su pecado original, la fiesta del 8 de marzo.

España vive la mayor crisis sanitaria, económica e informativa de su historia. No se juzgan los hechos sino los dichos. La vieja táctica de la construcción del relato, transmitir una realidad y no la verdad, nos deja indefensos ante los gestores de nuestra salud. ¿Cómo luchar contra una pandemia sin datos y ante tanta confusión?

La respuesta la dio en abril desde el Palacio de la Moncloa el ascendido en junio a jefe del Estado Mayor de la benemérita, José Manuel Santiago. Si recuerdan dijo aquello de que se trabajaba en "minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno". Ese mismo mes, abril, el CIS de José Luis Tezanos subió la apuesta. Preguntó por primera vez a los españoles si "habría que prohibir la difusión de bulos e informaciones engañosas y poco fundamentadas por las redes y los medios de comunicación social, remitiendo toda la información sobre la pandemia a fuentes oficiales". El mismo CIS que en mayo aseguró que "un 70% de los españoles está satisfecho con su situación económica". ¡Quién dijo crisis! Esta política ha culminado hace unos días vía BOE con un Ministerio de la Verdad, una comisión dirigida por el jefe de Comunicación de Moncloa, Miguel Ángel Oliver, para cribar informaciones y señalar a los informadores.

Un día amanecerá y todos creeremos fielmente que lo vivido formó parte de una pesadilla, de una mala noche. Menos mal.

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