El nudo de Pedro Sánchez corre hacia el cuello de Susana Díaz

Todavía no aparecen nombres en las listas para suceder a Susana Díaz al frente del PSOE. El congreso será seguramente tras el verano y hay tiempo.

Pedro de Tena

Se llama nudo corredizo al nudo del ahorcado. Sabido es que puede hacerlo por propia voluntad o a la fuerza. En el caso de Susana Díaz, todavía no hay acuerdo expreso o canje o merced o canonjía reconocidos, por lo que se supone que el nudo corredizo de Pedro Sánchez vuela hacia su cuello sin la aprobación de la sentenciada. Los que ya se ven son los movimientos que pretenden terminar el nudo y conducirlo a la trianera.

Parecía imposible pero el agobio empezará en la provincia de Sevilla, reino otrora de quien estuvo a punto de deshacer la operación de alianza siniestro separatista de Pedro Sánchez. Pero así ha sido. Se produjeron hace días cuatro dimisiones dentro de la Ejecutiva del PSOE de Sevilla, algo que según la susanista Verónica Pérez –la que dijo en su día de que el mayor poder del PSOE residía en ella a las puertas de Ferraz– es una anécdota porque sólo afecta a 4 de 73 miembros de la Ejecutiva.

Lo cierto es que las dimisiones han sido de las de Jerónimo Guerrero, exalcalde de El Coronil; Rafael Recio, alcalde de Camas; Manuel Domínguez, exportavoz socialista en la Diputación, y Carmelo Cubero, exalcalde del Real de la Jara. ¿Los motivos? No esconderse más, dar la cara, negarse al paripé de la satrapía de una Susana Díaz que no dialoga –"las reuniones no duran más de quince minutos y no se discute ni en los comités provinciales"–, y encabezar un proceso en el que la transparencia sea evidente y la caída de Susana Díaz una consecuencia.

Llamada a los críticos andaluces

Naturalmente, los cuatro críticos dimitidos no son los más importantes y sibilinos pretorianos de Pedro Sánchez que, como es sabido, son Quico Toscano, cacique más que alcalde de Dos Hermanas desde hace una eternidad, y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que ha estado en la pomada del acuerdo de Sánchez con Podemos y demás siniestras y separatismos. Hay otros, pero estos son los dos más destacados.

Además de la forma de dimitir hay que preguntarse por sus apoyos, porque este jueves, en la localidad sevillana de El Viso del Alcor van a presentar un documento en el que tratarán de unir a su causa a todos los críticos andaluces para que, cuando llegue la hora de las primarias, todo esté atado y bien atado.

Hay más militantes de otras provincias en la conspiración antisusanista. Destaca entre ellas la provincia de Huelva, en la que, ya informamos en su día, se produjo una convulsión cuando la trianera eliminó de un plumazo a Mario Jiménez, ya casi viejo compañero de Juventudes Socialistas, presidente de la gestora que se cargó a Pedro Sánchez, y controlador vía familia de casi toda la provincia de Huelva, eso sí, con un cuñado a punto de ser juzgado por el soborno de Aljaraque.

No hay peligro para la Junta

Todo podría ser de otra manera si la Junta de Andalucía que hoy gobiernan el PP y Ciudadanos con Vox al fondo estuviera en peligro. Pero sus acuerdos presupuestarios, su recurso a la contaminante herencia socialista y su enfrentamiento creciente con la superministra Montero, entre otras cosas como que la economía andaluza –muy especialmente el turismo– no va mal del todo, hace difícil que haya elecciones anticipadas. Y, claro, si no las hay, Susana Díaz no puede presentarse como solución menos mala.

Todavía no aparecen nombres en las listas para suceder a Susana Díaz al frente del PSOE. El congreso será seguramente tras el verano y se dispone de tiempo suficiente. Después del congreso, habrá otras primarias para decidir quién encabezará la candidatura socialista a la presidencia de la Junta, algo que puede retrasarse hasta 2022.

Sánchez va moviendo fichas

En el intermedio, Sánchez va haciendo nombramientos que tienen repercusiones provinciales. Por ejemplo, María Gámez, de Málaga, al frente de la Guardia Civil. Francisco Salazar, del clan Toscano, jefe del gabinete de Iván Redondo. Juan Carlos Campo, de Cádiz. De Córdoba ya eran Carmen Calvo y Luis Planas. De Granada ya tenía a Juan Antonio Rodríguez, alcalde de Jun.

Lo que ya se fragua es la acusación fundamental que se le va a hacer a Susana Díaz: no haber respetado la lealtad orgánica, memoria histórica de lo que le hizo al flamante secretario general Pedro Sánchez al que descabalgó en pleno galope de un plumazo. De paso se da un aviso a los navegantes que aún disienten de la orientación siniestro separatista de Sánchez que ha laminado al PSOE de Suresnes.

El mensaje esencial es que el nuevo PSOE postsusanista debe volver a sus posiciones tradicionales de subvencionar con dinero público a toda asociación, grupo de interés, fundación, agrupación, sindicato, cofradía o pandilla que se ajuste a la nueva orientación ideológica que se apodera del socialismo nacional.

Acercarse a Podemos

Naturalmente, en la operación está presente la necesidad de recuperar la sintonía política con Podemos e Izquierda Unida. El escollo son Teresa Rodríguez, José María González Kichi y su grupo de origen Anticapitalistas, que no han querido nunca vender sus personas y posiciones a cambio de cargos o participación en los gobiernos.

Muy especialmente, los anticapis andaluces, aunque escépticos en materia de Pedro Sánchez, sí son sensibles a la mayor autonomía que se concede a los separatismos y que les podrían convertir en Andalucía en un neopartido andalucista independentista y claramente comunista –trotskista, no bolivariano–, bien diferente de aquel ambiguo partido de Rojas Marcos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que por ahora es Izquierda Unida la que maniobra para impedir que el dúo gaditano siga al frente de Podemos y su marca Adelante Andalucía. Se verá qué hace el otro dúo, el de Galapagar, para liquidar a los andaluces. El run-run es que la maternidad y el cansancio moral de Teresa Rodríguez pesará en sus decisiones, haciéndose más visible José María González Kichi que podría aprovechar la alcaldía de Cádiz para saltar al ruedo andaluz.

A continuación