Sánchez utiliza a Casado como señuelo para castigar a Iglesias con su "displicencia"

Guerra fría entre PSOE y Podemos. El presidente utiliza la llamada a Casado para mandarle un mensaje a su vicepresidente enfriando sus relaciones.

Ketty Garat | Míriam Muro

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llamó este miércoles por la tarde al líder del PP, Pablo Casado, con el objetivo de reactivar las estancadas conversaciones para la renovación del Consejo General del Poder Judicial, según adelantaron fuentes gubernamentales a Libertad Digital. En Moncloa siempre consideraron que habría que retomar las conversaciones con el PP tras la celebración de las elecciones catalanas del 14-F, cuando el PP estaría "más libre" para sentarse a negociar.

Desde el Partido Popular conocieron las intenciones de Pedro Sánchez por los medios de comunicación y, en un primer momento, se mostraron molestos por el hecho de que el Gobierno "filtrase" las llamadas antes incluso de que se produjeran.

Tras la conversación, fuentes del PP explicaron que Pablo Casado reiteró a Sánchez "sus condiciones para el reforzamiento de la independencia de los órganos constitucionales, la neutralidad de los medios públicos y el consenso para la reforma de la ley electoral". Entre esas condiciones, está la de que "para renovar el CGPJ, tiene que ser un acuerdo PP-PSOE sin Podemos".

Por su parte, desde la Moncloa llegaron a hablar de una "constructiva conversación telefónica sobre el reforzamiento institucional que necesita nuestro país". "El presidente Sánchez y el líder del PP han hablado entre otras materias de la renovación de órganos constitucionales cuyo mandato ha expirado, tales como el Consejo General del Poder Judicial, el Defensor del Pueblo y el Consejo de Administración de RTVE, así como del voto rogado para los ciudadanos españoles residentes en el exterior", aseguraron fuentes del Gobierno..

Mensaje de Sánchez a Iglesias

Pero la conversación entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición, que no hablan telefónicamente desde hace tres meses (el 15 de diciembre) ni se ven desde hace diez (en abril de 2020) trasciende del marco de las relaciones entre el Gobierno y el PP. Según fuentes gubernamentales, el presidente Sánchez quiere mandar un mensaje a su vicepresidente, Pablo Iglesias, quien espera una llamada desde la noche electoral catalana de cara a reencauzar las relaciones entre las dos facciones del Gobierno de coalición.

En el entorno de Iglesias admiten que están esperando la llamada de Sánchez, más después de la ruptura en la unidad de voto de la coalición este martes en el Congreso por la Ley de Igualdad de Trato y no discriminación. De esta forma, lo que pretenden en Moncloa es frustrar la expectativas de Iglesias dejándole claro que "no es su prioridad", castigándole con lo que Podemos considera "desdén y displicencia" por parte de la órbita socialista del Ejecutivo.

Un castigo que se ha materializado este miércoles en el Hemiciclo con la huelga de brazos caídos de la bancada socialista que se ha negado a aplaudir al vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias. Un gesto poco sutil, más ostensible en el airado cruce de brazos de Carmen Calvo y María Jesús Montero, que se acompañó de la indiferencia de Pedro Sánchez, que apenas miró al número tres del Consejo de Ministros.

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