El consejero de Interior de Cataluña se queja ahora de la violencia tras haber relativizado los ataques a Vox

Mandos de los Mossos se quejan del asalto a la comisaría de Vich mientras Sàmper combina las críticas a los violentos con el apoyo a Hasél.

Pablo Planas (Barcelona)

Para el gobierno de la Generalidad el acoso a los candidatos y simpatizantes de Vox durante la campaña electoral formaba parte del derecho de manifestación. Así lo dijo Miquel Sàmper, el consejero de Interior, que acusó además a los dirigentes del partido conservador de desatender las instrucciones policiales.

Apedrear al público de los mítines de Vox, perseguir a las comitivas, destrozar mobiliario urbano y enfrentarse a los Mossos no suponía hace unos días ningún problema para Sàmper o para la portavoz de Govern, Meritxell Budó, quien se llegó a quejar de que los miembros de Vox no sólo se ponían en peligro a ellos mismos por organizar actos electorales en las calles y los pueblos de Cataluña sino que también ponían en peligro a los manifestantes que les tiraban piedras.

El sábado 6 de febrero y tras intentar linchar a la comitiva de Vox, los manifestantes hicieron recular a varias furgonetas de los Mossos y destrozaron la estación de Renfe.

No hubo la más mínima condena, ninguna reacción política de los partidos nacionalistas. Todos se centraban en culpar a Vox. Este miércoles, la alcaldesa de Vich aseguraba que con el ataque a la comisaría de los Mossos de la localidad se había cruzado "una línea roja".

Ese era el sentir también del consejero Sàmper y del comisario Joan Carles Molinero, encargado de dar la cara en una rueda de prensa para dar cuenta de los graves disturbios en las manifestaciones por el encarcelamiento del rapero Pau Rivadulla, alias Pablo Hasél. El gran jefe de los Mossos, Josep Lluís Trapero, siempre dado a comparecer ante la prensa, prefirió esta vez no hacerlo.

La situación política es compleja. Si ERC y Junts per Catalunya llegan a un acuerdo para reeditar el gobierno catalán es probable que el partido de Puigdemont y al que pertenece Sàmper siga al frente de la Consejería de Interior, pero eso no está escrito y en la CUP han llegado a especular con la posibilidad de asumir dicha consejería con el propósito de disolver a los antidisturbios.

En cuanto a los incidentes del martes por la noche, el comisario Molinero, portavoz uniformado, destacó por su gravedad el asalto a la comisaría de los Mossos en Vich, una carga de los manifestantes que se saldó con once agentes heridos, múltiples desperfectos, todas las cámaras de seguridad destrozadas, las líneas de teléfono cortadas y las cristaleras de las dos fachadas de la comisaría hechas añicos.

El Comité de Defensa de la República (CDR) de Vich acusó a los Mossos de "cargar con locura" mientras que un grupo de abogados independentistas se ponía a disposición de los manifestantes ante los posibles "abusos" policiales.

Según Molinero, en el interior de la comisaría no había agentes antidisturbios ni preparados para contener a los violentos sino agentes de orden público mientras que el grueso de los mossos antidisturbios estaban protegiendo los juzgados. Eso facilitó el éxito del asalto. Advertidos de lo que estaba ocurriendo en el interior de la comisaría, los miembros de la Brigada Móvil (Brimo) que estaban en el juzgado se dirigieron a la comisaría para ahuyentar a los asaltantes. Fueron detenidos cuatro individuos.

Balance de daños

En Barcelona, se saquearon quince comercios, se quemaron veinte motocicletas y medio centenar de contenedores y se destrozaron veinte oficinas bancarias. Una decena de agentes resultaron lesionados y también una joven, alcanzada en el ojo por un proyectil de foam, la munición teóricamente menos lesiva que las pelotas de goma que utilizan los Mossos. Se registraron una quincena de detenciones.

Molinero aseguró que en las movilizaciones había personas de un "perfil familiar" pero que de manera imprevista las manifestaciones dieron en desatar una violencia "nunca vista". Obviaba el comisario los disturbios tras la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe de Estado o los ataques a casas cuartel de la Guardia Civil durante el mes de octubre de 2017.

Apoyo institucional a Hasél

Por su parte, Sàmper quiso dejar muy claro su apoyo al rapero Hasél, y dijo que "como jurista" cambiaría el Código Penal y apeló a que las manifestaciones provoquen molestias, pero no disturbios. Los mandos políticos y operativos de los Mossos están consternados. Según Sàmper, han atacado una "institución catalana" porque "una comisaría de los Mossos es una institución catalana", insistió varias veces. Molinero añadió que no sólo condenaban el ataque a la comisaría, sino también a los comercios y entidades bancarias. La sensación es de perplejidad, incluso de temor.

Tanto Molinero como Sàmper no pudieron disimular una cierta estupefacción ante lo ocurrido en la comisaría de Vich. Estaban realmente compungidos y punto alarmados. Se apreciaba una notable inquietud por lo ocurrido y porque vuelva a suceder. Para este miércoles hay convocadas más actos de protesta por el encarcelamiento del rapero. Molinero aseguró que actuarán con contundencia si hay violencia, un reconocimiento implícito a que durante la campaña y ayer mismo ordenaron una actitud contemplativa. Preguntado si estaba dispuesto a pedir ayuda a la Policía Nacional y la Guardia Civil, Molinero dijo literalmente que "no le temblará el pulso" si es necesario solicitar la colaboración de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Los agentes de los Mossos están preocupados por la violencia que se está ejerciendo en los últimos meses, admitió Molinero. Según su impresión, es una violencia que va en aumento. Para acabar, prometió firmeza a fin de evitar las "situaciones de violencia".

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