"Sudores fríos" de Sánchez: empieza su "calvario"

Terremoto tras las elecciones catalanas. Cada vez que votan los catalanes tiembla el Misterio.

Pilar Díez

El Mundo

"La dirección del PP descarta cambios pese a los críticos y redobla su apuesta frente a los barones". "Cargos del partido piden un Iván Redondo" para mejorar la estrategia de Pablo Casado y perfilar su liderazgo". Para perfilar el liderazgo de Casado no necesitan un Iván Redondo, necesitan un milagro. De donde no hay no se puede sacar. Ni siquiera Iván Redondo llega a tanto. Casado no tiene carácter y eso no tiene arreglo. Y el carácter no se demuestra masacrando a Cayetana, ni vejando a Abascal, ni vetando a esRadio porque no te soba el lomo. Ese pues ahora no te ajunto de Casado lo único que demuestra es que es un niñato malcriado.

"No sacar conclusiones de lo acontecido el pasado domingo sería un error para cualquiera, y especialmente para los derrotados", les riñe Rosell en su editorial.

Primero con Ciudadanos. "La responsabilidad es imputable a Arrimadas para bien o para mal. Las urnas han castigado a los centristas allí donde nacieron y donde vencieron porque su electorado ya no percibe la utilidad de su papeleta". Clavadito de lo que le pasó a Rivera cuando tiró a la basura los 58 escaños que hubieran librado a España del gobierno socialcomunista/separatista que padecemos gracias a él. Los escaños de Vox, dice Rosell, tampoco servirán para nada. "Más parece castigar a quienes le han decepcionado que apostar por una alternativa viable". Para lo que me queda en el convento…

Arrimadas "debería afrontar la autocrítica sin miedo, escuchar a sus cuadros y replantearse el rumbo". Vale, ¿y hacia dónde giran el timón esta vez?

Y la misma receta tiene para Casado. "Es hora de recordar la responsabilidad histórica que gravita sobre Casado, asumir con coraje la necesidad de la autocrítica y obrar en consecuencia". A ver Rosell, concreta, porque eso de la autocrítica no es más que palabrería hueca. ¿Qué propones?

David Jiménez Torres critica la estrategia de Sánchez tras el fracaso del golpe de 2017. El independentismo necesitaba tiempo después del monumental descalabro y "ese tiempo y ese espacio es lo que ha tenido el independentismo con Sánchez en Moncloa. Por eso lo apoyaron en la moción de censura, luego en la investidura y luego en los presupuestos. La famosa "desinflamación" no ha sido la que ha efectuado Sánchez entre los sectores independentistas, sino la que ha obrado el independentismo en el resto de España", que se ha tumbado a la bartola por puro aburrimiento.

Sánchez "va camino de repetir la equivocación que terminó destruyendo la carrera política de Soraya Sáenz de Santamaría: tomar a Junqueras por un hombre razonable y moderado". En la entrevista de ayer en La Sexta daba miedo. Y no sólo por su ojo bizco.

El País

"Los secesionistas buscan un pacto para neutralizar a Illa". Resulta que quieren "cerrar el paso a que Illa, con 33 escaños, pueda aspirar siquiera a defender su candidatura en una sesión de investidura", ¡ainnnn!, estos indepes, cómo son. Que se lo hagan a Arrimadas, esa facha vale, pero a nosotros, los del diálogo, los comprensivos, a nosotros no.

Carlos Cué cuenta que Moncloa es un balneario. Que reina la calma chicha. "El Gobierno se prepara para dos años sin elecciones y una negociación compleja con ERC" sobre "indultos, reforma del Código Penal, mesa de diálogo y reforma de la financiación autonómica". Que "el objetivo real nunca fue que el ministro de Sanidad llegara a ser president de la Generalitat, porque eso siempre se vio inviable, pero sí que se convirtiera en el gran referente de la alternativa al independentismo, y eso se ha logrado con creces, devolviendo al PSC a la primera línea y con capacidad de disputar esa presidencia en el futuro". ¿Alternativa al independentismo? ¿Ellos solitos? "Han dejado atrás el infierno de ver cómo Ciudadanos les doblaba en votos". Pues si quieren ser alternativa al independentismo sin Ciudadanos y sin el PP, lo llevan claro.

El editorial se debate entre la depresión y la esperanza. Por un lado lloriquea porque "el resultado de las elecciones catalanas no deja grandes márgenes de esperanza para aquellos que desean que Cataluña salga de la desgarradora senda en la que transita desde hace una década. El independentismo ha reforzado su mayoría. Su historia reciente y sus renovados planteamientos excluyentes alimentan pésimos presagios. Hay sobradas razones de desasosiego y el horizonte de las soluciones sigue presentándose con una oscuridad ciega", dice sumido en la desesperanza como una Escarlata O’Hara cuando Rhett la deja. ¿Qué haré yo?, gimotea.

Y al igual que a la prota de Lo que el viento se llevó, se le enciende una lucecita. Se abre "una pequeña oportunidad para empezar a suturar las fracturas ciudadanas. Es palmaria la difícil coexistencia de ERC con los principales dirigentes electos de Junts. Así que no cabe descartar del todo otras opciones a lo largo de la legislatura que se abre, entre ellas fórmulas en el perímetro de la izquierda". Iré a Tara, e idearé algo para hacerle volver. Después de todo mañana será otro día.

Por cierto que también hay un mensajito para el pobre Casado, que no da una con este periódico. "La humillación que ha sufrido el PP a manos de la ultraderecha de Vox debería inducir a sus dirigentes a replantear su enfoque estratégico, para consolidar un proyecto de centroderecha moderado y con responsabilidad de partido de Estado". ¿Pero eso no lo había hecho ya cuando se abalanzó sobre Abascal en la moción de censura? ¿Ya ha caducado el carné de moderado que le había otorgado la izquierda mediática?

ABC

"Sánchez se ve avalado para ceder mas al independentismo". Dice el editorial que "probablemente, en cuestión de días Illa habrá quedado solo como la herramienta con la que dar la puntilla al centro-derecha constitucionalista, pero poco más", porque ERC les enviará al cuarto oscuro. "El guión de claudicación ante el independentismo quedará diseñado una vez que sea imposible que el PSC gobierne. Si ante una nueva extorsión Sánchez ha de elegir, lo hará humillándose ante la Generalitat, sin duda".

Luis Ventoso, sin embargo, tiene hoy un día de esos en los que te levantas con una sobredosis de optimismo y alegría de vivir. "Me temo que es precisamente ahora cuando empiezan los sudores fríos de Sánchez con la casi irresoluble cuestión catalana". ¿Casi? Definitivamente Ventoso ha pasado una buena noche.

"Sánchez ha llegado al callejón sin salida donde se encontrará todo presidente de España que fabule con cabalgar a lomos del tigre: los separatistas le exigen un referéndum imposible con la Constitución actual, que no puede concederles sin incurrir en delito. Pero al mismo tiempo, el PSOE carece de apoyos suficientes para reformar la Carta Magna y poder legalizar esa consulta. Conclusión: al final Sánchez tendrá que decir un ‘no’ explícito a sus socios independentistas y la legislatura española penderá de un hilito, que ERC cortará si no ve avances hacia su República. ¿Sánchez fortalecido? Su calvario catalán empieza precisamente ahora y le amargará la legislatura". Y fueron felices y comieron perdices. Pues convocará elecciones y ganará por mayoría absoluta, con la potra que tiene Sánchez no hay que descartar nada.

La Razón

"Casado blinda a su dos frente a la crítica de los barones". En tiempos revueltos mejor no hacer mudanza, dice el refrán. Casado sí que atraviesa un calvario. "Moncloa no se cierra a la vía ERC y espera un gesto". "Si ERC no se aparta de estas demandas asociadas a la amnistía y la independencia no habrá acuerdo posible". Estos ya lo hemos vivido antes.

Dice el editorial que "el nacionalismo no está en condiciones, de nuevo, de buscar un choque frontal con el Estado, ni de seguir sometiendo a la sociedad catalana a un estrés político que viene aplicando desde hace una década".

"Pedro Sánchez ha acertado en situar a su candidato como ganador, pero no sabemos si tiene el control de una situación en la que el independentismo no se desdice en nada de sus planes. Seguir dando alas a ERC es seguir ahondando en la división en Cataluña". Lo dicho, estamos en bucle. Qué pereza.

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