Alarma en 'El País': "Tenemos que saber si están envenenando a la gente" en el Zendal

La prensa española celebra el regreso de la democracia a EEUU con Biden. En casa, Illa estudia el virus.

Pilar Díez

El Mundo

Joe Biden hasta en la sopa. "¿Seguirá interesándonos tanto EEUU ahora que Trump está fuera de la Casa Blanca?", se pregunta David Jimenez Torres. "Es llamativo que la supresión de la cuenta de Twitter de quien no deja de ser un efímero dirigente extranjero haya provocado un apasionado debate internacional. Como es sintomático el esfuerzo de los últimos años de llevar el agua de la política americana a nuestros molinos nacionales. Es decir, el intento de dirigentes y comentaristas de transformar todo lo que ocurre en aquel país en munición para nuestras batallas políticas". Aquí cualquier cosa sirve de munición en nuestras batallas. Un virus, una nevada, la muerte de unos curas en una explosión de gas...

"Las autonomías, ante la inacción de Salvador Illa: 'Ministro, cuanto más tarde en decidirse, más contagios y fallecidos habrá'". "Tras oír la retahíla de quejas de los consejeros regionales, el ministro contestó que se "estudiarán" todas las propuestas, pero de momento no tomará ninguna y se "seguirá" como hasta ahora, según las fuentes del Consejo consultadas". Y dejad ya de molestarme, que estoy con la campaña de las catalana, leñe.

Rosell editorializa sobre la mosca cojonera que es el moñas y "los permanentes quebraderos de cabeza que le está proporcionando a Sánchez la presencia de Pablo Iglesias dentro del Consejo de Ministros. Su vicepresidente segundo está dispuesto a sabotear de forma constante la acción gubernamental desde dentro con tal de mantener vivo su proyecto populista". Que se jorobe, por decirlo finamente.

"Iglesias se jactó ayer de haber derrotado a Escrivá después del enfado exhibido por éste en Onda Cero. Que un dirigente responsable y templado como Escrivá pierda los papeles revela que el cisma en el Gobierno es ya innegable. Menudean los choques de Iglesias con otros ministros como Calviño o Robles. La falta de liderazgo y la permisividad de Sánchez con aquel a cuyos 35 escaños se entregó concede a Iglesias la llave de un chantaje que tuerce el rumbo del Ejecutivo". El único rumbo del Ejecutivo es que Sánchez siga en Moncloa. Y seguro que Sánchez tiene la clave para resolver el dolor de cabeza: aspirina.

El País

Además de derretirse con Biden, el nuevo salvador de la democracia, dice el periódico del régimen que "Sanidad rechaza el adelanto del toque de queda que reclaman nueve autonomías". "El Ministerio de Sanidad no ha dado su brazo a torcer. Pese a todo, el ministro se ha comprometido a que continuará estudiando la medida. 'Nos esperan días duros', ha vaticinado Illa". Estamos trabajando en ello. Un genio, el Illa.

Pero lo mejor de El País de hoy es la crónica de Fernando Peinado sobre la cocina del Zendal. No tiene desperdicio. "La cocina del hospital público más nuevo de Madrid, el Isabel Zendal, no aparece en los planos del edificio. Está escondida a tres kilómetros". ¡Una cocina clandestina! "De aquí salieron los guisantes con moho que este sábado fueron servidos al menos a un paciente del Zendal". Sospechoso, muy sospechoso. ¿Será un paciente con mala suerte? ¿Se ha investigado si el paciente tiene alguna rencilla personal con el cocinero? ¿O fue la enfermera? ¿Estamos ante un nuevo caso De Mingo?

Estaba en esta investigación el reportero dicharachero Peinado, cuando "apareció por allí María Luisa Soler, alias Maui, una tenaz sindicalista de 63 años que se presentó sin cita para averiguar lo sucedido. Maui es la representante de UGT-Madrid" que le cayó del cielo a Peinado para elaborar su contrastado reportaje.

Al principio le aburrió con batallitas del abuelo Cebolleta, que si "el sindicalismo es mucho más complicado ahora que cuando ella empezó en los años ochenta" y tal y pascual, pero pronto entró en faena.

Eurest, la empresa de los guisantes chungos, "dan comida a hospitales, residencias, colegios y oficinas de grandes empresas. El Zendal es uno de sus 1.500 clientes". Y a uno le tocó un plato de guisantes con moho, que ya es mala suerte, córcholis.

"Maui, que es cocinera en otra gran empresa, piensa que es el colmo. 'Tenemos que saber si están envenenando a la gente o qué', dice antes de entrar". Porque que a un paciente de entre miles y miles le toque un plato de guisantes chungos es muy sospechoso. Lo mismo está detrás el mismísimo Putin.

Resulta que nuestra aguerrida sindicalista jubileta –siempre acompañada del periodista de investigación Peinado– no puede "acceder hasta las cocinas aunque sí ve desde cristales a los trabajadores preparando carne y un guiso". Tate. ¿Será carne humana? Porque hay algo raro, raro. "Le extraña que haya tan poca actividad en un centro que debe dar de comer a dos hospitales. Es que a lo mejor tienen a los trabajadores escondidos en un cuarto". Ya está, están encerrados en un sótano, como los chinos, vigilados por Ayuso, y allí sacrifican niños que luego dan de comer a los pacientes, fijo, no hay otra explicación.

Menos mal que una de la empresa les aclaró que la culpa del guisante la tuvo el Zendal. "Algo harían mal las enfermeras". ¡Ya está! Ayuso ha contratado a Mildred Ratched.

"La comida se puso mala por culpa de los cortes de luz que ha sufrido el Zendal en sus primeros días", según han denunciado los pacientes en redes sociales. "Otras veces el plástico protector se rompe, entra aire, y la comida se estropea". Imposible, ¿cómo se va a estropear la comida por accidente? No, hombre no, eso no le ha pasado a nadie nunca. ¿O es que a usted se le ha pasado alguna vez la fecha de caducidad de un yogur? ¿A que no? Ha tenido que ser aposta.

Porque además circulan rumores de un plan secreto de la pérfida Ayuso para llenar el Zendal. Maui, Peinado, esto es información confidencial pero totalmente contrastada, de fuentes de toda solvencia. Por eso crecen los contagios en Madrid. Pero el contubernio es internacional. En Alemania se disparan los casos para llenar el Zendal, en Francia, Macron está aliado con Ayuso para llenar el Zendal, incluso el icono de la izquierda, el presidente portugués, está en el ajo y por eso en el país vecino, que hasta ahora se había librado del virus por estar mucho más al oeste de Italia que España, ahora está desbordado. Para llenar el Zendal. Y, Peinado, tú y Maui deberías investigar si el presidente valenciano y el catalán colaboran con Ayuso, porque no es comprensible que en esas regiones los contagios estén tan disparados como en Madrid con dirigentes políticos tan diferentes.

Y una última cosa, Peinado. También me ha dicho un pajarito que Ayuso va todas las noches a azotar a los enfermos y ella misma les pone un poco de cianuro en el café por si los guisantes chungos no son suficientes. Dicen por ahí que todo este complot para matar gente es porque se ha montado una funeraria. Peinado, tú y Maui tenéis por delante una importante tarea.

ABC

"Sánchez 'asalta' el Consejo de Transparencia para frenar la investigación de sus amiguismos". Dice el editorial que "ahora, Moncloa no solo tendrá más fácil encubrir sus actividades, sino que además orientará esos esfuerzos a maniatar al propio Consejo para burlar la exigencia legal de transparencia. El afán de Moncloa por controlar férreamente a cualquier institución que pueda retratar los manejos de Sánchez es sobresaliente".

"Distintas informaciones de ABC en los últimos meses revelan que nueve de cada diez veces el Gobierno ni siquiera se molesta en responder, o que Moncloa ha puesto la seguridad y los secretos de Estado como excusa para no informar. Y no es casual que cuando Transparencia ha reprochado al Ejecutivo su poca colaboración para cumplir con su obligación de ser nítido ante la sociedad, se inicie un proceso de destituciones. Será Sánchez quien decida qué es materia de conocimiento público y qué no. Es el enésimo ejemplo de autoritarismo en un Ejecutivo que o no entiende el funcionamiento de la democracia, o si lo entiende, es para sojuzgarla". Tú lo has dicho, el enésimo.

La Razón

"Illa impone la inacción a las autonomías pese al pico de covid". "Apáñenselas", no dijo pero dijo. "Illa dio largas en el Consejo Interterritorial. Centró el foco de la responsabilidad en las autonomías y defendió que el actual estado de alarma es suficiente. Como siempre, se equivoca. Todas las medidas son pocas cuando la vida está en juego. El Gobierno tiene el deber de ayudar, pero sólo entorpece". Lo que está en juego para Illa es su candidatura, no le vengan a distraer con tontadas como la salud.

Y a propósito del concejal de Murcia que ha dimitido por vacunarse. "Deben imitar esos alcaldes socialistas inmunizados que siguen en sus puestos". A ver si hoy Ferreras les da la misma caña que dio ayer al de Murcia.

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