La Plataforma per la Llengua reparte cartas para los Reyes Magos en las que dice que no se puede jugar en catalán

Las normas para una "Navidad lingüísticamente responsable" de los comisarios políticos del catalán.

Pablo Planas

Comprar productos y sobre todo juguetes etiquetados en catalán, utilizar el buscador de juguetes en catalán de la Plataforma per la Llengua, denunciar a los comercios que no atiendan en catalán, que atiendan también en español o que vendan productos que no estén etiquetados en catalán en una aplicación creada al efecto por la propia Plataforma y, por último, pedir los regalos a los Reyes Magos con la carta elaborada por esa entidad.

Esas son las normas para una "Navidad lingüísticamente responsable" dictadas por la referida plataforma, una organización financiada por las administraciones públicas de Cataluña y compuesta por comisarios lingüísticos voluntarios, los mismos que espían en los patios de los colegios para saber en qué idioma juegan los niños.

Como cada año, las organizaciones de vanguardia del separatismo no dejan pasar la ocasión de adoctrinar en el uso exclusivo del catalán, demonizar el español y tratar de catalanizar las fiestas de Navidad. Y la Plataforma per la Llengua se distingue por la ortodoxia nacionalista de sus planteamientos. En esta ocasión y a falta de cabalgatas de Reyes que politizar con banderas esteladas, lazos amarillos y discursos sobre presuntos "presos políticos" y "exiliados", los esfuerzos de la Plataforma se centran en las compras "responsables" al estilo separatista y en un modelo de carta a los Reyes Magos en la que tras las líneas para escribir los regalos que se desean la entidad añade la frase "i poder jugar en català" como si jugar en catalán estuviera prohibido, perseguido o mal visto.

En realidad, lo que está mal visto es jugar en español y de ahí que la Plataforma per la Llengua haya instado a los partidos separatistas y a la comunidad educativa a aprovechar la ley Celaá para imponer el catalán también en los recreos.

La organización llevó a cabo un estudio de campo —se dedicó a espiar a los niños sin advertir ni a padres ni profesores— el año pasado en el que concluyó que "sólo el 14,6% de las conversaciones de alumnos de ESO en el patio son en catalán en las zonas urbanas de Cataluña". De ahí el recrudecimiento de las campañas contra el uso del español y las alarmas sobre el presunto riesgo de desaparición del catalán.

Más persecución al español

Por otra parte, la cooperativa de librerías y material escolar Abacus ha pedido a una clienta datos sobre una cajera que la atendió en catalán y en castellano. Una mujer aseguró en Twitter que una trabajadora le atendió en ambos idiomas y dijo sentirse entristecida por ello. Acto seguido, la cuenta de la empresa solicitó a la clienta en qué tienda se había producido el "incidente" para actuar en consecuencia, toda vez que Abacus asegura tener un "compromiso" con la "cultura de nuestro país" y su "lengua primaria de atención" es el catalán.


Entidades a favor del bilingüismo como la Asociación por una Escuela Bilingüe, Impulso Ciudadano, Convivencia Cívica Catalana y S'ha Acabat han mostrado su malestar con la cooperativa por señalar a la cajera. El episodio se produce después del señalamiento y acoso en redes a la propietaria italiana de una pizzería en Barcelona por atender en español.

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