Puigdemont acusa a Junqueras y Rufián de "pactismo mágico" y reivindica el pujolismo

El prófugo asegura que el Gobierno socialcomunista actúa respecto a Cataluña bajo el peso de la experiencia de Felipe V, Primo de Rivera y Franco.

Pablo Planas

El expresidente de la Generalidad y prófugo Carles Puigdemont ha arremetido este domingo contra Oriol Junqueras, Gabriel Rufián y el Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. En un artículo publicado en La Vanguardia, el líder separatista ha acusado a ERC de practicar una suerte de "pactismo mágico", un pactismo que, escribe Puigdemont, "está lejos de demostrar, en términos comparados, la eficacia de sus predecesores pero que se anuncia como un remedio que predispone la cura de casi todos los males. Nadie explica cómo ni el porqué de esta cura. Pero el producto ya ha sido recibido con entusiasmo... por el sistema experto español".

En opinión del dirigente de Junts per Catalunya, "en el debate sobre la condición nacional de Cataluña, el peso de los legados del conde-duque de Olivares, Felipe V, Primo de Rivera y Franco –para poner algunos nombres bajo los cuales hay toda una retahíla de ministros y funcionarios, jueces y servidores del Estado, leyes y decretos– determina incluso la posición de espacios políticos que ideológicamente se sitúan en las antípodas".

El fugado apunta también que "pretender resolver cuestiones estructurales, de fondo, aprovechando la debilidad parlamentaria de un Gobierno es de una ingenuidad peligrosa, que ignora el verdadero poder del Estado. Es un ejercicio de autoengaño que quizá permite transitar pacíficamente de unas elecciones a otras pero que contribuye a la cronificación del conflicto, que es el escenario donde el fuerte gana siempre".

Puigdemont añade que "paradójicamente, los críticos con el llamado 'independentismo mágico' –algunos de los cuales son también directos responsables de esta corriente cuando se trataba de disputar la hegemonía del catalanismo autonomista– son ahora unos fervientes defensores del 'pactismo mágico'".

Además, aprovecha la tribuna del diario del conde de Godó para reivindicar la figura del corrupto Jordi Pujol en los siguientes términos: "Una parte del catalanismo sintió la necesidad obsesiva de matar el legado político y de obra de gobierno de Jordi Pujol porque creía que eso les ayudaría a ganar las elecciones, en lugar de entender que sobre ese legado, convirtiéndose en lógicos herederos, podrían aportarle sus propias bases de la relación con el Estado, y así habrían aportado a la generación posterior un fundamento todavía más sólido de lo que habían recibido".

A continuación