"Podemos son una mafia muy peligrosa. Maldad en grado superlativo"

¡Al fin una buena noticia! Pablo Iglesias a las puertas de ser imputado. Lo mismo tiene un poco de suerte este país maltratado.

Pilar Díez

El Mundo

"Iglesias, al Supremo por mentir al juez para sacar 'ventaja electoral'". Puf, a ver si es verdad que el moñas acaba en el trullo con toda la basura que habita en esa mafia. Dice Rosell que Iglesias "se creyó impune", "se olvidó de que aún vivimos en un Estado de derecho". La verdad es que algunos también tenemos nuestras dudas. Últimamente parece que vivimos en una dictadura. "Siguiendo el rasero que aplicó a otros, Iglesias debería dimitir sin esperar a estar formalmente imputado. O ser destituido por Pedro Sánchez". Esa sí que es buena. Ni de coña, vamos.

También Rafa Latorre cree que Iglesias "debería dimitir. Si se guiara por una mínima lógica democrática, su dilema sería entre resignarse a ser un criminal o confesarse un farsante. Y es justo por eso por lo que no ha dimitido. Porque, lejos de toda lógica democrática, su proyecto consiste en establecer una doble vía por la que discurrir: la de los invulnerables y la de los ajusticiados. Ambos marcados para siempre por una legitimidad de origen". No te líes, Rafa. Iglesias no va a dimitir porque por una carambola de la vida ha llegado a Moncloa. Nunca jamás renunciará voluntariamente. Habrá que sacarle de Moncloa y de la política esposado y arrastrándole por el moño.

Encima cuenta Bustos que "Iglesias amarga el show a Peter Sánchez". Eso sí que es chungo, moñas, al jefe le ha debido sentar como una patada en dicha sea la parte que le jorobes la última payasada de Iván Redondo, con lo que le gustan a él esos espectáculos de luz y color.

David Jiménez Torres se refiere al asedio del Gobierno a Madrid, con la gilipollez de que Ayuso es como Torra. "La comparación entre las acciones de Ayuso y Torra solo es posible desde la exageración. Si se quiere criticar la gestión de la Comunidad de Madrid, hágase con argumentos. No con disparates". A ver, no se quiere criticar la gestión de la Comunidad de Madrid. Se quiere tomar Madrid por medio del asedio a sus habitantes, encerrarles, matarles de hambre y de terror. El asedio es una táctica de guerra tan vieja como el mundo.

El País

"El juez del caso Dina pide al Supremo que investigue a Iglesias". "Pedro Sánchez expresa su apoyo a su vicepresidente". Pablo sé fuerte, hacemos lo que podemos. Y hasta ahí. Ni editorial ni opinión. Nada. Milagro que no lo hayan llevado a una columnita.

"Sánchez promete la creación de 800.000 empleos en tres años". Puedo prometer y prometo. "El presidente apeló al consenso a pesar de que este plan se ha elaborado sin conversaciones previas con la oposición, comunidades o ayuntamientos". Hasta a Cué le cuesta ya ocultar las mentiras de Sánchez. Ramalazos de dignidad periodística. Como dice Anabel Díez, "todo fue política en la presentación" del plan.

Josep Ramoneda, en su mundo. "Por más que la derecha y parte del viejo socialismo sigan con la paranoia de Unidas Podemos, lo cierto es que el gobierno aguanta y Pablo Iglesias y los suyos han demostrado una capacidad de cesión e integración que no se daba por supuesta en un partido surgido de las afueras del sistema". Se llama una pasta, Ramoneda. Se llama coche oficial, se llaman privilegios, se llama casta, Ramoneda.

ABC

"Iglesias, al Supremo por revelar secretos y denuncia falsa". Dice el editorial que "el cinismo de la izquierda al reaccionar a una noticia que compromete tanto al Gobierno fue notable. El ala socialista de la Moncloa se contentó con una manida fórmula de mostrar su respaldo, mientras el PSOE mantuvo silencio aun siendo consciente de la gravedad, y Podemos hizo lo de siempre: atacar a los jueces, dibujar a Iglesias como un mártir y erigirse en el partido de las libertades frente a la putrefacción de la democracia". "No es que Iglesias sea camaleónico, es que todo en Podemos es mentira". No, es verdad que son un partido autoritario, es verdad que son gente violenta, agresiva, es verdad que es la desgracia de España y que el día que desaparezca hasta el último podemita habrá que salir a la calle a celebrarlo, con o sin coronavirus.

A Luis Ventoso le divierte cómo el "superespectáculo" de "Producciones Redondo" se fue a tomar por saco. "Sánchez estaba gozándola, gustándose con su acto". En esto que "llegó tarjetazo y arruinó el show. El Gobierno que echó a Rajoy en nombre de la ética cerrando filas con un vicepresidente en el barrizal. Podemos, en sarcasmo Supremo, aferrado a los aforamientos y reclamando presunción de inocencia". Qué gentuza.

Isabel San Sebastián también se regodea en la desgracia de Iglesias. "El aforamiento ante el Alto Tribunal, un privilegio que él mismo denunciaba como intolerable antes de convertirse en exponente máximo de la casta y al que ahora se aferra para conservar la poltrona mientras otros, por mucho menos, han conocido cárcel y sufrido crueles linchamientos mediáticos" en las televisiones podemitas. "Si Pablo Iglesias tuviera pudor…". Isabel, no divagues. Iglesias ni tiene ni ha tenido nunca pudor, ni tiene ni ha tenido nunca vergüenza, ni tiene ni ha tenido nunca más que odio y hambre de poder. Un ser despreciable y vomitivo.

Lo malo, es que opino como Ignacio Camacho. "Ya se encargará la fiscalía de echarle un cable, y en el peor de los supuestos, será el presidente quien tenga un problema si se atreve o no tiene más remedio que echarlo del Gobierno". Ya se encargará Sánchez de, si hay que cargarse a alguien, cargarse al juez.

La Razón

"Iglesias se aferra al cargo y el PSOE pide su cese si le imputan". "Podemos votará en contra del suplicatorio y presionará a los socialistas para un no". Qué patéticos, luego dirán del PP. Dice el editorial que, en realidad, lo que había detrás de Podemos era "un grupo de arribistas dispuestos a la toma del poder para servirse del mismo. Iglesias "está obligado a renunciar", algo que no hará ni de coña. "El foco se centrará entonces en Sánchez, sobre todo si no hace lo que debe, o lo que debería haber hecho hace tiempo". Y que tampoco hará ni de coña. Como dice Inda, "Podemos son una mafia muy peligrosa. Maldad en grado superlativo".

Aun queda algún alma cándida, como Antonio Martín Beaumont, que duda de si dimitirá. Confía en que lo hará "si es que le queda algo de esa dignidad de la que hacía bandera". Por Dios, Iglesias no ha tenido nunca dignidad, es un vendedor de crecepelo, un estafador. Eso sí, en lo suyo, la estafa, es un profesional. "El futuro del vicepresidente pinta mal. Basta ver la histérica reacción de sus pretorianos, lanzados a otro linchamiento a la justicia, para saber que los nervios se han instalado plenamente en el cuartel general del partido de los círculos". Del circulo, dirás. Iglesias, su mujer y el criado Echenique.

"Pedro Sánchez tiene en sus manos a Pablo Iglesias" dice Carmen Morodo. Y viceversa. "Iglesias va a radicalizarse" dice. ¿Más? ¿Y qué va a hacer? ¿Matar al Rey? ¿Fusilar a todo el que no esté de acuerdo con él? ¿Entrar a tiros en el Congreso? No veo otro modo de radicalizarse más.

Francisco Marhuenda se nos viste de franciscano. Es tan, tan bueno, que "a pesar de nuestras diferencias ideológicas, pienso defender la presunción de inocencia de Iglesias como he hecho, sin importarme las críticas, cuando ha afectado a dirigentes del PP o el PSOE". Dice que "me la trae al pairo incluso que me llamen podemita". Por favor, Marhuenda, esto sí que es un martirio. Vale que te la traiga al pairo que un podemita te llame fascista, es un honor cualquier insulto que salga de sus sucias bocas. Pero que te llamen podemita es como si te llaman estafador, ladrón, abusón. Yo, si me llaman podemita me preocuparía seriamente. Algo estoy haciendo rematadamente mal. Y si es solo por fastidiar, le arreo una bofetada.

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