El alcalde de ERC de la borrachera viral se aferra al cargo

Dice que ya no dimite para "impedir que personas con talento eviten dedicarse al servicio público" por el riesgo de aparecer ebrios en las redes.

Pablo Planas (Barcelona)

El alcalde republicano de Manlleu (Barcelona), el ya famoso por su borrachera viral Àlex Garrido, ha regresado del monasterio de Montserrat con fuerzas renovadas y dispuesto a aferrarse al cargo y agotar su mandato. Atrás queda el comunicado en el que anunciaba su renuncia "irrevocable" a la alcaldía tras protagonizar un vídeo en el que no se podía tener en pie y era desalojado de un restaurante de la Costa Brava.

Tras la publicación de las imágenes, la primera reacción de Garrido fue la de dimitir, pero el apoyo de algunos medios de comunicación, de unos cientos de vecinos y de su partido le llevó a reconsiderar su decisión. Para no cambiar de manera súbita de opinión, alegó que se iba a la abadía de Montserrat a reflexionar sobre lo que había pasado. Tras el voluntario retiro, y como era de prever, acaba de anunciar que sigue como alcalde.

A modo de explicación ha publicado otra nota en la que explica que se mantiene al frente de la alcaldía porque "hay que impedir que personas con talento eviten ponerlo al servicio de sus conciudadanos como cargos electos por miedo de un riesgo que esta semana se ha hecho bien evidente. Por eso llevaré al próximo pleno de Manlleu una propuesta al conjunto del país para acoger una jornada de reflexión colectiva de primer nivel para abordar este debate".

También asegura Garrido que "la situación personal que he vivido ha hecho emerger un debate largamente aplazado en nuestra casa sobre la ejemplaridad de los representantes políticos y los límites entre nuestra vida pública y la privada. Hoy he sido yo quien se ha encontrado en el centro de la polémica de manera involuntaria, pero cerrar este debate en falso hará que muchos otros se puedan ver afectados en el futuro".

La borrachera le refuerza

El alcalde justifica su cambio de criterio porque dice haber sido "consciente de un apoyo que va más allá del que recibió la candidatura republicana que encabezaba en mayo de 2019. La movilización, a todos los niveles, ha sido tan grande como inesperada". Eso sí, Garrido se compromete a que, cuando acabe su mandato, no volverá a encabezar ninguna lista electoral.

Así pues, en el próximo pleno de Manlleu se celebrará una sesión destinada a debatir sobre el alcance de los comportamientos privados en la dimensión pública de los cargos electos, una suerte de "jornada de reflexión colectiva de primer nivel", según el comunicado del alcalde que quiso dar una muestra de ejemplaridad y se arrepintió a las pocas horas. Ahora, la borrachera le ha reafirmado en el cargo.

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