Puigdemont aprovecha la crisis del coronavirus para reivindicarse como "president telemático"

El prófugo pasa cuentas con ERC por haberse negado a su investidura con la excusa de que no se podía dirigir la Generalidad por videoconferencia.

Pablo Planas

Nuevo ejemplo de la altura de miras, en este caso escasez, de Carles Puigdemont, quien en plan crisis mundial por la expansión del coronavirus ha reivindicado que podría haber sido perfectamente presidente de la Generalidad a distancia a tenor de la extensión de las reuniones de gobierno por videoconferencia. "Hoy se celebra un Consejo Europeo extraordinario por videoconferencia. Con las medidas preventivas por el coronavirus algunos descubrirán las virtudes de las videoconferencias y la tecnología al servicio de la democracia. Me alegro", tuiteaba ayer el prófugo desde su mansión en Waterloo.

Era un mensaje especialmente dirigido a sus "socios" de ERC, que vetaron que pudiera ser investido presidente con el argumento, entre otros, de que no se podía ejercer el cargo a distancia. Y no del todo satisfecho con el primer texto, Puigdemont abría un hilo: "Espero que esta tendencia no decaiga cuando pase la alerta por el virus. Pero hasta hace cuatro días, a algunos nos han ridiculizado y hasta nos han prohibido el recurso a la teconología para poder hacer política: sesiones de investidura y reuniones oficiales del consell executiu" tuiteaba a continuación.

Según Puigdemont, los que hablaban de Matrix y de repúblicas virtuales descubrirán que muchas reuniones se pueden hacer por videoconferencia, práctica que además, apunta, ahorra tiempo, dinero y emisiones de CO2.

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