Rajoy tiene 48 horas para conseguir 11 abstenciones tras perder la primera votación

Sin sorpresas: Ciudadanos, CC y PP dan a Rajoy los 170 votos a favor; los 180 en contra han sido el resto del Hemiciclo. Ninguna abstención.

Ketty Garat

Sin sorpresas. Tal y como se esperaba, por 170 votos a favor, 180 en contra y ninguna abstención, el candidato a la investidura, Mariano Rajoy, perdió la primera votación del debate de investidura que ha tenido lugar a las 20:05 horas de este miércoles.

Siguiendo con el mandato de la Constitución Española y el reglamento del Congreso de los Diputados, la segunda votación debe producirse exactamente a las 48 horas. Esto es, no antes del próximo viernes a las 20:05 horas, según anunció la presidenta del Congreso, Ana Pastor. Sin embargo, el debate comenzará una hora antes, a las 19:00 horas, dando diez minutos de intervención a cada grupo parlamentario para fijar posición.

Para garantizarse la investidura, Rajoy necesita o bien seis votos a favor, hasta alcanzar los 176 diputados, o al menos once abstenciones, para sumar más votos a favor que en contra ya que, según trámite, la segunda votación no exige mayoría absoluta pero sí tener más síes que noes. Un escenario poco probable a juzgar por lo escuchado este miércoles, tanto en la tribuna de oradores como en los corrillos de los diferentes partidos del Congreso.

Tras el discurso de investidura de Rajoy, plano y decepcionante incluso para sus propios socios, el plato fuerte llegó este miércoles con el enfrentamiento con Pedro Sánchez. Como estaba previsto, el líder del PSOE anunció que su voto sería negativo, pero la novedad estuvo en la forma. Una contundencia y rotundidad que deja poco o ningún margen a rectificaciones futuras. Endureció el tono y los argumento contra un candidato a quien incluso instó a que "si fuera coherente, debería ser el primero en votar en contra, señor Rajoy".

Rajoy tiró de ironía para contestarle, atacándole por sus menguantes resultados electorales y situando en él la responsabilidad de unas cada vez menos improbables terceras elecciones. De "pésimo" tildó a Sánchez en una ocasión, pero ésta vez sí solemnizó su petición formal de abstención al PSOE. El rifirrafe reforzó al líder del PSOE ante los suyos que alabaron "un discurso muy armado" que obliga a los críticos a mover ficha, ya que la rotundidad del 'no' sólo deja a los críticos la salida 'a las malas' de forzar un Comité Federal para rectificar la posición del secretario general y de la militancia socialista.

El debate con Iglesias fue también muy intenso: el presidente del Gobierno ironizó con la superioridad moral que suele exhibir Pablo Iglesias en sus discursos, aunque el tono nunca llegó a ser agresivo. Con Rivera, llegaron las advertencias: el líder de Ciudadanos repasó todos los puntos del pacto que Rajoy dejó por explicar el martes y lanzó el aviso de que en su partido "no se fían" del presidente, pese al sí que le dieron hoy.

Ya por la tarde, llegó uno de los momentos más esperados del debate, la posición del PNV, por si había pistas de lo que ocurrirá después de las vascas. Pero tampoco hubo sorpresas: Aitor Esteban reiteró su "no" y trató de desvincularlo de las próximas elecciones aunque la teatralización de su negativa no hace que el PP descarte la vía vasca en el mes de octubre. Apuntó, además, que a Rajoy no parece importarle. El presidente desgranó, para contestarle, las leyes aprobadas en la legislatura con el sí de los nacionalistas. Se habló del "derecho a decidir" del País Vasco, y luego, de Cataluña en el turno de Convergencia.

El resumen de una nueva "crónica de una investidura fallida". Palabras que Pedro Sánchez pronunciaba con satisfación al conseguir empatar a Rajoy en frustrados intentos de alcanzar el Gobierno. De aquí al viernes, se espera el mismo panel de votación. Y la sensación con que se marchan sus señorías es la de que el nuevo escenario electoral está más cerca. Incluso hay quien opina que el de este miércoles fue el primer acto de campaña. Con la votación, se pone en marcha el reloj para las terceras elecciones. No parece que lo teman en el PP. Y en el PSOE, todo apunta a que tampoco.

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