La ANC utiliza un elefante gigante para despotricar contra la monarquía

La entidad separatista trata de calentar las vísperas del 11-S con una ronda de performances y conferencias por toda Cataluña.

Pablo Planas (Barcelona)

Como cada año, la Assemblea Nacional de Catalunya (ANC) advierte en los medios afines de que a menos de quince día para Diada todavía quedan tramos por completar de las cinco manifestaciones previstas para el 11-S en Salt (Gerona), Berga (Barcelona), Lérida, Tarragona y Barcelona. Las inscripciones previas superan por poco a los cien mil participantes, pero tanto los partidos separatistas como la Generalidad confían en un nuevo éxito. Los ayuntamientos separatistas ya han contratado autobuses para la excursión patriótica y todo parece indicar que pese al cansancio y hartazgo de las bases "soberanistas", la Diada volverá a ser la multiplicación de los panes y las masas.

El mes de agosto no ha sido propicio para las movilizaciones separatistas, escasas de público e interés, pero la ANC y Òmnium Cultural confían en una nueva demostración del "pueblo catalán". En esta ocasión se trata de reivindicar la celebración de un nuevo referéndum, como el del 9 de noviembre de 2014, y superar el hastío de unas bases que llevan desde 2011 movilizándose bajo la promesa de que la manifestación habitual de septiembre será la última de una Cataluña "sometida" a España.

A la quinta va la vencida, afirman desde la ANC, organización que destaca que por primera vez a lo largo del proceso que el parlamento regional tiene una mayoría de diputados separatistas. No obstante, las fricciones entre ERC, PDC (la vieja Convergencia) y la CUP no presagian un gran éxito de movilización.

La agenda catalana no figura en primer plano de la actualidad política, oscurecida por la investidura. Sea como fuere, las organizaciones separatistas y los medios que las sustentan no dudan, pese a sus llamadas de socorro, de que el 11-S volverá a ser una manifestación abrumadora a favor de la "república catalana". Tanto da que se reúnan a cincuenta mil personas en Barcelona que a dos mil en Tarragona. Todo está preparado para el "éxito". Tanto Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, como el representante del podemismo catalanista en Madrid, Xavier Domènech, han anunciado su presencia en las marchas nacionalistas, lo que la ANC pretende convertir en un aliciente y en la demostración de que el "proceso" ha alistado por fin a la izquierda antisistema.

Como guiño movilizador, la ANC se ha agenciado un elefante de cartón piedra para rondar por los pueblos y ciudades con la matraca de que la monarquía española encarna un sistema enemigo de la ciudadanía catalana y las libertades "nacionales". La alusión al safari que desencadenó la abdicación del rey Juan Carlos es el único argumento que esgrimen los separatistas, que anhelan que el Tribunal Constitucional (TC) "empure" a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, para hacer sonar clarines y trombones. Sin embargo, el TC no tiene previsto abordar la desobediencia de la expresidenta de la ANC hasta pasado el 11-S. Así pues y a falta de "afrentas" concretas, las asociaciones separatistas tiran de caricatura de la monarquía para movilizar a unos militantes cada vez más desencantados.

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