Madrid y Barcelona recuperan casi todo el empleo perdido durante la crisis

El empleo en las ciudades de Madrid y Barcelona se encuentra cerca de recuperar el nivel previo a la crisis.

Javier G. Echegaray

El empleo por núcleo urbano muestra que uno de cada seis empleos en España se encuentra en sus dos principales ciudades: Madrid y Barcelona. Muy por detrás se sitúan Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga y Mallorca.

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Este nivel de concentración se puede considerar elevado en términos relativos, el menos si se mide en población activa. En comparación con otros países europeos, la concentración de la actividad en las dos principales ciudades en España es del 11% y se sitúa en la parte media en Europa, según datos de Eurostat. Pero es superior a la de países de una dimensión geográfica y de PIB similar, como son Italia (Roma y Milán suman el 7%), Alemania (Berlín y Hamburgo suman el 7%) o Francia (París y Lyon suman el 6%).

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A su vez, el empleo en Madrid y Barcelona ha evolucionado mejor que en el resto de las cinco ciudades con un mayor empleo. En Madrid, el empleo ya se sitúa un 7% por debajo del nivel previo a la crisis, mientas que en Barcelona el diferencial es del 5%. Por el contrario, en Sevilla, Valencia o Zaragoza el empleo actual se encuentra todavía entre un 11% y un 16% por debajo del alcanzado antes de la crisis.

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El PIB avanza un 0,7% en el tercer trimestre

Por otro lado, y ya tomando como referencia los datos globales de todo el país, el crecimiento del empleo se ralentiza en el mes de agosto, pasando del 0,3% en los meses de junio y julio al 0,16% en este último mes. El avance laboral se modera, pero hay que considerar que en los anteriores meses fue excepcional, con un crecimiento promedio sólo similar al de la última parte de 2014 y primera de 2015 -entonces el crecimiento también se ralentizó hasta niveles del 0,15% para, posteriormente, repuntar a tasas del 0,26%-.

Como se puede observar en el siguiente gráfico, la serie mensual es volátil, sucediendo a meses de fuerte crecimiento otros con un incremento muy inferior -precisamente por un efecto base-, por lo que habrá que esperar a la evolución de los siguientes meses para evaluar el grado de desaceleración de la economía.

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Sin embargo, a diferencia de la evolución mensual, que tiene una elevada volatilidad, si se acumulan los datos por trimestre la tendencia se suaviza. En el caso del tercer trimestre, los datos conocidos hasta ahora apuntan a un menor crecimiento del empleo respecto del registrado en el segundo, que sería coherente con un PIB creciendo al 0,7% tras hacerlo un 0,8% entre abril y junio. Pero décima arriba o abajo, lo más importante es que empleo y PIB mantienen tasas de crecimiento destacables del +3% en términos anuales.

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Si se analiza la evolución por sectores, el menor empleo en el sector servicios es el que explica gran parte de la ralentización, mientras que el agregado del resto de sectores pasa a ser prácticamente cero, explicando el sector servicios casi el 100% del crecimiento del empleo en agosto.

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En concreto, dentro de los servicios, las ramas de actividad que crecen menos que en los meses anteriores son la hostelería -restaurante y hoteles- y especialmente el vinculado directa o indirectamente con el sector público -definido en el siguiente gráfico como "Estado del Bienestar"-, que incluye el empleo creado en Administración, Educación y Sanidad.

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