Juan Carlos Ferrero: "Como entrenador soy duro y exigente porque doy y quiero el 100%"

El extenista español habla en exclusiva con Libertad Digital de su labor como entrenador.

David Vinuesa

Juan Carlos Ferrero es uno de los tenistas más reconocidos dentro y fuera de nuestro país. Se retiró en 2012 con un palmarés repleto de éxitos como la edición de 2003 de Roland Garros, cuatro Masters 1000, 2 ATP 500, 9 ATP 250 y como elemento muy destacado 3 Copas Davis (2000, 2004 y 2009). Él consiguió con un antológico revés paralelo el punto definitivo que dio a España la primera Davis de su historia en Barcelona ante Lleyton Hewitt (Australia). Fue en el año 2000 y a partir de ahí han llegado cinco ensaladeras más para nuestro país.

En la actualidad, Ferrero sigue metido de lleno en el mundo del tenis, pero lo hace como entrenador y formador de jugadores. En su academia, la JC Equelite Sport Academy (Villena/Alicante), el extenista español forma a chicas y chicos que quieren labrarse un futuro en el mundo del tenis. En Libertad Digital hemos querido hablar con él de su faceta como entrenador ya que por el camino que lleva hasta este noviembre de 2021, Ferrero ha tenido en su manos a jugadores como el alemán Alexander Zverev o el prometedor Carlos Alcaraz, con el que ahora trabaja en la actualidad para ayudarle a llegar a lo más alto.

P: Antes de nada, preguntarle por su academia ¿Cómo han vivido en su academia la pandemia del coronavirus y cómo están trabajando a día de hoy?

R: Durante la pandemia nos encerramos aquí con unos 40 chavales aunque obviamente no pudimos entrenar de manera normal. El gimnasio, por ejemplo, no podía tener el mismo aforo que antes y había que poner a cada grupo en horas muy concretas con todo lo que eso supone a nivel organizativo. Hubo que planificar muy bien cada entrenamiento según las circunstancias… sobre todo organizar bien cada parte de la Academia para adaptarnos a algo tan inesperado. Por suerte todo salió bien, no tuvimos ningún caso aquí y estuvimos trabajando con tranquilidad. Ahora ya nos hemos podido organizar con más anticipación y eso nos ha permitido trabajar con normalidad dentro de los protocolos que tenemos que seguir. Eso ha hecho que podamos hacer muchos de los torneos que no hemos podido realizar este año. Desde agosto no hemos parado de hacer torneos, controlando todo con pruebas y PCR, y por suerte no hemos tenido ningún problema. Estamos bastante contentos con el modo en el que está resurgiendo poco a poco el deporte.

P: A nivel general y sabiendo que cada persona es diferente, ¿qué pasos siguen en la academia cuando llega alguien nuevo?

R: A nivel general lo primero que hacemos es una prueba de nivel. Una vez que se decide que se va a quedar se habla con el director deportivo y también se fija el entrenador, que es una parte muy importante de cara a la evolución. Después de haber elegido todo eso y tras hablar con el director deportivo y con su entrenador se desglosa lo que debe mejorar y el trabajo que se va a realizar, tanto individual como grupal, porque se les suele colocar en un grupo. A partir de ahí la academia tiene varios sistemas de entrenamiento con ejercicios que los entrenadores siguen y que han sido consensuados con Antonio, conmigo y con Samuel López. Eso lo dirigimos desde las oficinas. Esa parte es muy importante para los padres que así ven que hay una forma de trabajar bien estructurada y organizada. Obviamente tener muchos entrenadores en la academia, como es nuestro caso, hace que el trabajo sea muy personalizado y eso es algo que no es habitual en todos los sitios. Por otro lado está el trabajo físico, que depende de la edad. Contamos con un buen apartado de fisioterapia, por ejemplo. Creo que se realiza un trabajo general muy bueno en el que se tocan todos los aspectos importantes en el crecimiento de un jugador.

P: Centrando ya la entrevista en usted como entrenador, ¿cómo es el Juan Carlos Ferrero formador?

R: Me gusta la exigencia y me gusta trabajar duro. Es lo que yo he conocido y creo que es la forma en la que uno debe entregarse a lo que hace. Soy muy perfeccionista y por eso intento que el jugador que tengo en mis manos se deje como mínimo lo que yo me dejaba y dejo en la pista. Exijo mucho. Quiero intensidad, concentración y el 100% cada día. Con Carlos Alcaraz es algo que he ido adaptando desde que estoy con él hasta ahora que casi tiene 18 años, porque cada jugador es un mundo y no siempre hay que exigir lo mismo en un momento o en otro. En resumen, sí que soy un entrenador exigente. A veces puedo tener mano blanda dependiendo el momento, pero mi exigencia es muy alta.

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P: Es padre, por lo tanto hace de educador dentro y fuera de la pista de tenis. Eso también hace que usted tenga una gran autoexigencia personal, ¿verdad?

R: Sí, por supuesto. Al final uno tiene que transmitir lo que siente y en mi vida siempre he intentado dar todo de mí. La filosofía de la academia es tener humildad, trabajo, sacrificio y eso es algo que queremos que tengan nuestro alumnos. Para ello debemos dar ejemplo nosotros primero, los entrenadores.

P: Se habla mucho de la parte física, pero en tenis la mentalidad es un tanto por ciento enorme para un jugador. ¿Cómo trabaja esa parte?

R: Los entrenadores debemos ser grandes comunicadores. No hago un trabajo específico en ese sentido, pero el jugador ya sabe que el tenis es una lucha cuerpo a cuerpo y la mente es lo que te hace diferente. En la academia tenemos un psicólogo que trabaja con los alumnos y que sobre todo les ayuda a la hora de tener rutinas. Es clave que los jugadores traten los momentos más tensos del partido como tratan los momentos más sencillos. De esa forma tenemos un jugador tranquilo durante todo el partido. Trabajamos mucho el tema de ir a recoger la toalla, por ejemplo, mantenerse positivo, animarse… al final se trata de estar tranquilo durante el partido y así ir avanzando día a día. Es un trabajo de largo recorrido. No es algo inmediato. Hay que tener en cuenta la edad que tienen, pero a partir de los 14 o 15 años ya se empieza a trabajar esa parte mental que marca la diferencia.

P: ¿Se está empezando a desterrar la idea de que que la psicología deportiva es solo para los débiles?

R: Sí, porque al final tener una persona que desde el punto de vista profesional te puede explicar lo que va ocurriendo dentro de la pista y además haciéndolo desde otro ángulo siempre es algo positivo. El psicológico también te ayuda con el tema de las rutinas, ver las situaciones tensas con más tranquilidad o incluso una serie de respiraciones que te ayudan a mantener la calma en momentos importantes. Todo eso te lo transmiten de manera sencilla y eso ayuda. Ir una vez a la semana al psicólogo ayuda por otro lado a contarle lo que sientes y así poder expresarse y sentirse mejor. Es algo muy positivo para el jugador.

P: El otro día entrevistamos a Carlos Alcaraz y nos comentaba que él necesita un tiempo después de la derrota para tranquilizarse y no enfadar a todo el mundo, porque en ese momento está en caliente y lo ve todo negro. ¿Es vital la educación de los tenistas jóvenes sobre todo cuando pierden?

R: La derrota nunca es fácil, pero es algo a lo que hay que acostumbrarse porque ocurre. Hay que normalizarla. Cuando uno normaliza la derrota y la analiza es cuando más aprende, porque ganando siempre se analiza menos. En el ejemplo concreto de Carlos intentamos dejar esa hora, hora y media o dos horas para que pase ese momento de enfado, desilusión o tristeza. Habitualmente cuando uno pierde es porque el otro le ha pasado por encima o porque uno mismo no ha jugado bien. Por eso hay que dejar pasar el tiempo y luego analizarlo con más tranquilidad.

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P: El tenis evoluciona y se van ganando y perdiendo cosas. ¿Cómo ve el tenis actual y qué rumbo puede coger en los próximos años?

R: Creo que a nivel físico, por ejemplo, como todo en la vida, se ha mejorado mucho. Ahora hay poca gente que mida menos de 1,75 o 1,80. También veo que ahora se juega más a destruir que a construir. Hay muy pocos especialistas en tierra, por otro lado. Casi se juega igual en pista de tierra que en pista rápida. Por todo ello quizá haya subido también la velocidad de pelota, porque ahora se juega como he dicho más a destruir que a construir y con puntos rápidos. En cuanto a las superficies sí es cierto que no son tan rápidas como antes, sobre todo porque si todo el mundo juega a ganar rápidamente los puntos y encima añadimos a eso pistas muy rápidas apenas habría tenis. Por resumir, se ha evolucionado mucho físicamente y también en el golpeo de la pelota buscando puntos rápidos que destruyen más que construyen.

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