Nadal apaga las esperanzas de Klizan y se acerca a su undécimo Conde de Godó

El tenista español aniquiló a su oponente por 6-0 en el primer set y supo sufrir en el segundo para ganar por 7-5 y alcanzar las semifinales.

David Vinuesa

Rafa Nadal está a sólo dos partidos de ganar su undécimo título en el Conde de Godó después de ganar esa misma cifra en Montecarlo. ¿Qué es lo más increíble de todo esto? La facilidad y la poca sorpresa con la que el aficionado español dice esta frase. En Barcelona, Rafa no se está paseando como hizo en Mónaco, pero su nivel está tan por encima del que poseen el resto de sus rivales que bajando él su propio listón no cede ni una sola manga.

Ante Klizan en cuartos, Nadal sufrió muchísimo en el segundo set. Casi lo pierde, de hecho. Y con el eslovaco no es novedad ya que en todos sus enfrentamientos hasta la fecha, el manacorí había cedido un set frente al jugador de Bratislava. Lo pasó realmente mal Rafa estando siempre por debajo en el marcador y fue raro porque el 6-0 inicial de la primera manga parecía indicar que sería un día tranquilo para el español.

Después de empezar con alguna que otra leve duda en su debut ante Carballés mejorando después sus sensaciones en el posterior choque frente a Guillermo García López, el número 1 del mundo recuperó el punto óptimo de agresividad que le hace pasar de arrollar a aniquilar a sus rivales. Esa mejora le hizo adjudicarse con facilidad el primer set, pero todo cambió en el segundo. Ahí casi todos los rivales de Nadal que ya se ven de camino a casa repiten un mismo patrón: si pierden lo hacen soltando el brazo sin miedo alguno a la derrota y sin nada que perder.

La mayor parte de las veces jugar a la desesperada ante Rafa no tiene efecto en tierra salvo para algunos genios de la raqueta. Quizá tarda en habituarse, pero el español acaba imponiendo su juego. Eso es lo habitual aunque no para Klizan, que mantuvo el nivel de precisión todo el segundo set, dominó con su saque, golpeó más duro que nunca y presionó de lo lindo a Nadal teniendo hasta tres bolas de set para romper el récord de mangas consecutivas del vigente campeón del torneo. Lo tuvo todo a favor, pero Rafa tiene más vidas que un gato en polvo de ladrillo y se recuperó a tiempo para empatar a cinco y acabar ganando con su saque y con el break definitivo (7-5). ¡Qué alto es el muro del gigante!

Nadal no sabía lo que era sufrir en tierra en lo que llevamos de temporada. Ahora ya lo sabe él y lo saben también sus rivales, que seguramente lo verán de un modo muy diferente. Si quieren ganar un set al español no basta con jugar de forma sobresaliente porque si le das un milímetro estás muerto. Bautista o Goffin buscarán superarlo en las 'semis'. De momento, ya son 42 sets consecutivos para Nadal.

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