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Un enorme Wawrinka desquicia a Djokovic y reina en el US Open

El suizo se creció, sacó su mejor tenis y ganó la batalla psicológica a un Nole que terminó desquiciado ( 6-7, 6-4, 7-5 y 6-3).

Alfredo Somoza

Alcanzar tu cenit con 31 años. Eso es lo que ha conseguido Stanislas Wawrinka. El tenista suizo ha potenciado sus puntos fuertes -su revés a una mano es de los mejores del circuito-, y ha mejorado mucho en los aspectos más flojos de su juego -su drive cada vez es más venenoso y, mentalmente, el suizo ha sufrido una increíble transformación-.

En la final del US Open Wawrinka volvió a demostrar ante Novak Djokovic, que ese jugador algo frío que se venía abajo a las primeras de cambio, es historia. Al igual que en la semifinal contra Nishikori, Stanislas consiguió reponerse tras perder el primer set (7-6 ganó Novak en el Tie-Break).

A partir de la segunda manga, el pupilo de Magnus Norman desplegó su festival tenístico. Brillante al saque, certero en sus subidas a la red, passing shot de dibujos animados, winners con su excelso revés a una mano, el suizo fue una taladradora que martilleó la moral y el físico de Nole con un tenis de quilates hasta comerle la tostada (6-4, 7-5 y 6-3).

Djokovic no solo perdió la batalla tenística, también la mental. Cada punto clave caía del lado del tenista suizo, un Wawrinka agresivo que terminó por desquiciar al mismísimo número uno del tenis mundial, incapaz de encontrar resquicios para hacer daño a un rival crecido y transformado en un muro infranqueable.

La mutación sufrida por Wawrinka en los partidos de calado es digna de estudio. Su débil fortaleza mental de antaño ha dado paso a una personalidad de acero. El suizo, que ha ganado las últimas 11 finales que ha disputado, consiguió minimizar a un Nole que, a pesar de que llegaba más fresco a la cita -cinco horas menos en sus piernas en este US Open-, terminó el partido roto -3 horas duró la batalla- por culpa de los cañonazos del helvético y de las ampollas de sus pies.

Stanislas, que se convierte en el campeón más veterano del Abierto de Estados Unidos desde que el australiano Ken Rosewall ganó en 1970 con 35 años, se llevó un premio de 3,5 millones de dólares.

Stan The Man ya tiene en su poder tres Grand Slam: Australia 2014, Roland Garros 2015 y US Open 2016. Sólo le falta Wimbledon. Para el nuevo Wawrinka no hay nada imposible.

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