Miguel Herrera: "La diferencia entre el futbolista mexicano y el europeo está en la profesionalidad"

El técnico del América de México atiende a Libertad Digital en el undécimo episodio de nuestro serial de entrevistas a entrenadores.

David Vinuesa / Dani Blanco

Libertad Digital les presenta el undécimo episodio de su serial de entrevistas a entrenadores tras los publicados anteriormente con Pacheta, Paco Jémez, Asier Garitano, Irene Ferreras, Míchel González, Julio Velázquez, José Luis Oltra, Martín Lasarte, Miroslav Djukic y Javi Calleja.

En este undécimo episodio nos atiende el mítico entrenador del América de México, Miguel Herrera, que tras finalizar la temporada liguera con el equipo azteca tiene en el horizonte la Liga de Campeones de la Concacaf. En su dilatada carrera ha entrenado en dos etapas a las águilas además de ocupar el banquillo de la Selección de México y de clubes como Atlante, Monterrey, Veracruz, Estudiantes Tecos y Tijuana. Como técnico ha ganado dos veces la Liga MX, una Copa, un título de Campeón de Campeones y una Copa de Oro de la Concacaf con México.

Pregunta: ¿Cómo es una semana de trabajo para Miguel Herrera?

Respuesta: El primer día de trabajo lo dedicamos al terreno físico, siempre con un poco de trabajo de fuerza en cada sesión. El segundo día nos centramos en la movilidad, por supuesto sin olvidar esta parte de fuerza que hacemos a diario. Ya después hacemos un trabajo más específico, con recorridos de línea, tanto en defensa como en ataque, ejercicios en escenarios reducidos y mucho fútbol a fin de cuentas. Y ya por último, el día antes del partido, nos centramos en balón parado, movilidad y velocidad. A partir de ahí ya estamos listos para el juego.

P: ¿Se centra más en su equipo o entiende este juego como un partida de ajedrez en la que hay tener en cuenta por igual lo que hace su equipo y lo que hace el rival?

R: Me centro sobre todo en mi equipo y estudio qué podemos hacer y qué tenemos que hacer. Por supuesto también estudio al rival, vemos vídeos del oponente y hacemos sesiones tácticas sobre sus virtudes y defectos para luego practicar en el campo cómo debemos jugar para hacerles daño.

P: ¿Qué nos puede contar del fútbol mexicano? ¿Qué ingredientes o elementos tiene para llamar la atención del público español y qué necesita para mejorar?

R: La principal diferencia que yo veo entre nuestro fútbol y el europeo, siendo esta diferencia algo abismal, es que al jugador le falta ser más profesional. El futbolista latino es un jugador que juega y después se olvida de su trabajo, quiere relajarse, busca la fiesta... y el jugador europeo parece que en eso es más profesional y metódico. Pero creo que en eso nos vamos acercando más a Europa. En cuanto a nuestro fútbol, la liga mexicana es una liga muy rápida, que tiene mucha determinación y mucha marca, que busca jugadores que driblen con velocidad y con gambeta. Además somos muy tácticos los técnicos mexicanos. Creo que en países como Argentina o Brasil, los entrenadores juegan mucho sobre su esquema original y no suelen cambiar mucho su formación durante el partido. En México sí lo hacemos. Nos gusta variar la formación para superar al rival y superarles durante el partido. Yo por ejemplo a veces juego con línea de cinco, otras con cuatro, tres volantes, cuatro volantes, 4-3-2-1 para estar mejor colocado y surtir de balones al delantero, pongo 4-4-2 con dos extremos bien abiertos para buscar al 9... vamos variando mucho con la gente que tenemos dentro de la cancha y así podemos modificar durante el encuentro el 'parado' del esquema.

P: En su última rueda de prensa no se escondió y llamó a las cosas por su nombre diciendo que si el América no gana el título que dispute es un fracaso. ¿Parte de su trabajo en un club tan grande es también convencer mentalmente al jugador que llega al América de que ahí es ganar sí o sí?

R: Totalmente. Desde que arrancamos cualquier competencia le tenemos que hacer saber al jugador dónde estamos, la exigencia del América y que si aquí ganas por 3 te van a decir que se podía ganar por 4 o por 5. Esa es nuestra exigencia. Si no se juega bien y se gana hay que decir que no se ha jugado bien. Nuestra gente es muy crítica, lo sabemos y a nuestros jugadores hay que decirles a las claras dónde están.

P: Hablando de sistemas tácticos, aquí en España se llegó a decir cuando se puso de moda el 4-2-3-1 que era una idea para estar más cerrados atrás. ¿Qué diferencia ve entre ese 4-2-3-1 y el 4-4-2 que suele parecer más ofensivo?

R: Depende de tus jugadores y de cómo juegues. Si en el 4-2-3-1 pones tres volantes, delante de tus recuperadores, que tengan mucho desnivel y con mucho desborde al final vas a tener a cuatro futbolistas continuamente atacando al rival. Por otro lado si pones un mediapunta más volante, un estilo más de controlador de la pelota, sabes que vas a estar un tiempo más largo con el balón ahí y eso te va a facilitar la recuperación de la pelota. En resumen, lo que quiero decir es que depende mucho de qué jugadores pongas en un esquema o en otro. Aquí se nos llegó a criticar mucho cuando utilizamos una formación así y luego mirabas a la tabla y el equipo que más goles había hecho era el América (risas).

P: Se lo comentaba porque ese 4-4-2 lo utilizaron mucho entrenadores como Quique Sánchez Flores en el Valencia o Javier Aguirre en el Atlético de Madrid. Dos extremos netos y dos delanteros arriba. Y por momentos parecía que se iban muy a lo loco al ataque.

R: Si juegas con dos delanteros tienes que decirle a uno de los dos que baje un poco a tapar la salida para que sea más un 4-2-3-1, pero cuando tienes dos delanteros que son muy nueves, yo por ejemplo en el América tengo a Viñas y Henry, en principio no les pides que por sus características hagan ese trabajo defensivo en salida de balón. Por esa razón son tus cuatro volantes los que tienen que hacer ese esfuerzo atrás para tapar bien al rival y así tener cerradas las bandas mientras que tus delanteros cierran a los centrales.

P: Ha sido seleccionador y entrenador de club. Hay algunos técnicos que dicen que necesitan el día a día para trabajar y que eso no se lo puede dar entrenar a una selección. En su caso usted se ha adaptado bien a las dos cosas, ¿verdad?

R: Sí, yo me adapté bien a los dos contextos. Yo creo que el trabajo diario, más que el día a día táctico, te lo da el conocer mucho mejor a tu jugador. Les conoces y sabes si algo les pasó en casa. Sabes por qué un día llegan más tristes a los entrenamientos o si llegan desatados también sabes que es porque algo bueno les ha pasado. Tienes que saber y conocer qué les pasa en todo momento. A nivel de selección es cierto que tienes que tener un ojo clínico para seleccionar lo que tú creas que puede responder a lo que tú necesitas para tu idea de juego. La verdad es que me he adaptado bien a los dos contextos y las cosas han salido bien.

P: En la Champions vimos el otro día el enfado de dos jugadores del Atlético de Madrid como Luis Suárez y Saúl cuando el Cholo Simeone les cambió. ¿Usted como entrenador prefiere ese tipo de enfado a que un jugador sea cambiado y no le importe?

R: Sí, por supuesto. Cuando un jugador sale tranquilo de un partido es porque, sintiendo que lo ha hecho mal, él se encuentra cómodo en esa situación y lo que menos queremos los técnicos es que los futbolistas vivan cómodos. Queremos que estén entregados y que luego cuando salgan sea porque están fundidos o porque dándolo todo las cosas no les han salido bien. Eso tienen que entenderlo. Pero un enfado bien controlado es bueno.

P: Volviendo al tema selección, en un club puedes elegir solo dentro de lo que tienes, pero con un seleccionado puedes coger entre todos los jugadores de un país. Puede parecer más fácil así, pero a veces tener tanto para elegir puede ser aún más complicado, ¿verdad?​​​​​​​

R: Es algo muy distinto. En un club armas tu equipos con un total de 24 o 25 jugadores, con una base casi fija de 13 o 14 y el resto empujando para entrar en el once. En la selección tienes que escoger 23 y todos son titulares en sus equipos. Ninguno se conforma con estar en el banquillo. Ahí tienes que hacer entender a los muchachos que solo juegan once y que el resto se tienen que matar para entrar ahí.

P: Un entrenador tiene que centrarse en el día a día de su equipo, en los partidos y también en la táctica, pero sin olvidar a la prensa. En España, el periodismo presiona mucho a los grandes, pero en México es todavía más fuerte esa presión y ese carácter espectáculo de los programas de televisión y radio. ¿Cómo lo vive usted?

R: Siempre he pensado que los medios, tanto si es con jugadores o con entrenadores, tiene que tener una relación del 50-50. Nosotros tenemos que aportar el 50% de la información y los periodistas averiguar o investigar la otra mitad. Cada uno debe dar lo suyo buscando mostrar la realidad de la mejor manera posible. Yo siempre he intentado parar algunos chismes o algunas informaciones que salen y que no existen y lo he hecho a través de los propios medios, porque la gente sabe que ellos nos siguen y que su información puede estar muy cercana a la verdad. Es cierto que en México sí pasa lo que tú dices, pero como todo en la vida. Hay entrenadores muy buenos y otros muy malos y con los periodistas pasa lo mismo. Algunos son buenos y otros malos. En el América buscamos tener la mejor comunicación con ellos para que la información siempre sea lo más veraz posible.

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