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Javier Limón: "Reivindico lo latino como uno de los grandes pilares de la cultura occidental del siglo XXI"

El productor y compositor ha publicado ‘Hombres de fuego’, un álbum atemporal en el que doce grandes intérpretes masculinos juguetean con el flamenco.

Yésica Sánchez

Las mujeres son de agua y los hombres de fuego, al menos así lo es como lo ve el productor, compositor y guitarrista Javier Limón. Un músico sin límites, con diez premios Grammy en su haber, que se ha convertido en un auténtico descubridor de talentos y en una especie de catalizador para que -en cada uno de sus proyectos- los artistas se atrevan a ir un paso más allá.

El pasado 23 de abril, se publicó Hombres de fuego. Un álbum en el que participan doce voces masculinas imprescindibles para entender la música en español de las últimas décadas, interpretando las canciones que Javier Limón ha escrito específicamente para este trabajo. Un disco en el que -de alguna manera- todos juegan (o juguetean) con el flamenco.

A Coque Malla, le propuso hacer la canción a medias, que él pusiera música a su letra, y -sin que nadie se lo sugiriera- "hizo 16 por 8" (compás 16/8). Será por "la pinta", bromea, "que piensan vamos a ponernos flamencos". Porque el propio Santiago Auserón "también se metió ahí". Y no ha sido el único en sumarse a la tendencia.

El flamenco siempre aparece

Juan Luis Guerra abre el disco con Mi guitarra, acompañado por la dulce voz de Nella, uno de los diamantes en bruto que el productor español ha ido puliendo para regalarle al mundo su talento. Ella grabó la maqueta y -después de escucharla- el artista dominicano "quiso que se quedara". Ya formaba parte de la canción.

Como no podía ser de otra manera, le hizo una bachata. "Una bachata flamenca me dice él", exclama Limón. "Cuando metes unas palmas y dos notas de guitarra, la gente oye flamenco. Y está bien", añade.

El caso es que el productor y compositor consigue que los artistas que trabajan con él crucen el límite, su límite. "A cada uno le quería engañar de una manera", reconoce, "entonces hay que engañar de manera diferente". Aunque en esta ocasión, hayan coincidido todos en buscar el duende.

La verdad es que "aunque no quiera, siempre sale el flamenco", explica, "lo gracioso es que para los flamencos siempre estoy fuera del flamenco". Y esto le pasó con Promesas de tierra, la primera parte de la trilogía que ahora cierra con Hombres de fuego. "Yo quería hacer un disco flamenco", asegura, "y los flamencos me decían: qué bien que te atrevas a hacer otras cosas".

Pues igual con el nuevo álbum. "De repente, una canción como Geométrica, que yo creo que es pop, la gente opina que a Coque Malla le queda muy bien el flamenco". Esto me ha enseñado "la frontera" de este género "es muy difusa".

Un disco en tres bloques

El álbum Hombres de fuego se puede dividir en tres partes, y cada una agrupa a cuatro intérpretes:

Las grandes voces latinoamericanas: Juan Luis Guerra, Carlos Vives, Chabuco y Dany Noel. Casa Limón, el sello de Javier, siempre dirige la mirada hacia la otra orilla del Atlántico, en busca potenciar lo que nos une y enriquecer lo nuestro con sus matices culturales.

"El 80% de mi trabajo ha sido en Latinoamérica. Hay que intentar romper el paradigma del estereotipo latino. Parece que sólo es lo bailable, lo exótico... Y hay que reivindicar los Rubén Blades, los Carlos Vives, los Caetano Veloso, Piazzolla, Gardel, Iñarritu, Dudamel... Lo latino como uno de los grandes pilares de la cultura occidental del siglo XXI".

Las voces del flamenco por excelencia: Miguel Poveda, Arcángel, Pitingo y Saul Quirós, que interpreta su canción favorita del disco, Tu espalda. "Es importante animar a la gente a que utilice el flamenco para hacer música, como herramienta de raíz". Se trata de "coger elementos" de este género "para con otras sonoridades, hacer canciones", explica.

Los cuatro artistas españoles imprescindibles de las últimas décadas: Santiago Auserón, de los 80; Coque Maya, de los 90; Alejandro Sanz, en los 2000; y Pablo López, en la actualidad. A éste último, lo quiso "sacar de su zona de confort" porque le apetecía que "cantara en unos acordes más andaluces de lo que lo hace habitualmente", apelando a sus orígenes malagueños. Y, claro, lo consiguió. No hay más que escuchar La cubana.

El reto de la música atemporal

Tal y como Javier Limón se planteó este álbum, tenía dos dificultades. Por un lado, conseguir la participación de las doce grandes voces con las que quería contar. Por otro, lograr hacer música atemporal. Así que se planteó el proyecto sin fecha límite. "Han sido 4 o 5 años de trabajo, ya ni me acuerdo", asegura. Y es que -añade- "lo bueno que tiene este disco es que podía podía haber salido hace cinco años o dentro de veinte".

Con Hombres de fuego, Javier Limón completa una trilogía que arrancó con Promesas de tierra y continuó con Mujeres de agua, haciendo alarde de esa atemporalidad que hace trascender a la música, y a la que sólo le falta el cuarto elemento para ser además universal.

El aire será -por tanto- el protagonista de su siguiente trabajo, que vendrá acompañado de espejos, reflejos e instrumentos de viento. "Había pensado en espejos en el aire o algo así", confiesa. "Y seguramente sea un disco instrumental". Dos pequeños adelantos que regala a los lectores de LD.

Más detalles en video de la entrevista.

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