¿Hay motivos para desconfiar de la vacuna de AstraZeneca?

Resolvemos todas las dudas sobre la vacuna que cuestionan policías y guardias civiles y a la que ya han renunciado numerosos sanitarios alemanes.

Sandra León / Mercedes R. Martín

En medio de la escasez de vacunas que sufre Europa, medios alemanes publicaron este fin de semana una sorprendente noticia: dosis de la vacuna de Oxford/Astrazeneca se están quedando sin poner por las reticencias de la población a la que va dirigida, fundamentalmente trabajadores del sector sanitario menores de 65 años.

Deutche Welle contaba cómo el gran centro de vacunación instalado en una de las terminales del aeropuerto de Tegel (Berlín) —donde únicamente se pone este tipo de vacuna— sólo recibió entre tres y cinco pacientes a la hora el pasado domingo, y cómo el autobús habilitado para llevar viajeros a la terminal realizaba el trayecto prácticamente vacío.

El origen de las dudas

El hecho de que la vacuna de AstraZeneca ofrezca tasas de eficacia menores a las de Pfizer y Moderna y los estudios que apuntan a una supuesta menor respuesta frente a la variante sudafricana han llevado al país a debatir si éste es el fármaco más adecuado para vacunar a los sanitarios, los más expuestos al virus.

A las reticencias de buena parte de la población ha contribuido también la guerra abierta entre la Unión Europea y la farmacéutica con motivo de un envío de vacunas menor del previsto, y el hecho de que el Gobierno alemán fuera de los primeros en decidir limitar la administración de esta vacuna a los menores de 65 años.

Expertos alemanes tratan ahora de aclarar que se trata de un antídoto seguro y eficaz, y que no estamos, en absoluto, ante una vacuna de segunda. Así lo ha defendido Christian Drosten, el virólogo de referencia en el país, mientras que el ministro de Sanidad, Jens Spahn, ha asegurado que se vacunaría con ella si se lo ofrecieran, puesto que se trata de una vacuna "segura y efectiva".

En España, el Gobierno fue más allá en la recomendación y decidió reservar las dosis de AstraZeneca para los menores de 55 años. Sin llegar a la situación de Alemania, en nuestro país la vacuna también ha levantado suspicacias en buena parte de la población a la que va dirigida, especialmente entre policías y guardias civiles, que cuestionan su eficacia. ¿Tienen sentido las dudas?

"No hay razones para la desconfianza"

Desde la Asociación Española de Vacunología (AEV) lo tienen claro: "No hay razones para la desconfianza". Su vicepresidente, Fernando Moraga-Llop, recuerda que "toda vacuna autorizada por la Agencia Europea del Medicamento o la FDA (la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos) ha de tener tres características fundamentales: calidad, seguridad y eficacia".

En el caso de AstraZeneca, el doctor insiste en que la decisión de limitar su administración a una franja de edad determinada únicamente responde al hecho de que "los ensayos clínicos no incluyeron un número representativo de voluntarios mayores de 65 años" que sirvan para consolidar unos datos con suficiente valor estadístico.

"Sabemos que la vacuna tiene la calidad, porque es la misma para los de 18 que para el resto, y que es una vacuna segura, pero todavía no hay datos suficientes para confirmar la eficacia con independencia de la edad", explica Moraga-Llop. Aun así, el vicepresidente de la AEV está convencido de que estamos ante "una limitación transitoria y temporal, y la prueba es que siguen saliendo estudios que mejoran su eficacia".

AstraZeneca eleva su eficacia al 82%

El doctor hace alusión así a un trabajo aún pendiente de publicación en la prestigiosa revista The Lancet, que demuestra que, si la segunda dosis de la vacuna de AstraZeneca se administra a los tres meses de la primera, la eficacia se eleva del 62% al 82%. De esta forma, aunque el remedio desarrollado en colaboración con la Universidad de Oxford sigue lejos de los porcentajes que garantizan Pfizer o Moderna (95%) las distancias se acortan considerablemente. "Esto es muy importante y, sin duda, enfatiza a la vacuna", insiste.

Sea como fuere, Moraga-Llop considera que ya nos estamos moviendo en cifras que incluso han sorprendido a los expertos y recuerda que "al inicio de la pandemia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que con una eficacia del 50% ya era suficiente, porque ante una enfermedad tan grave y que ocasiona tantos muertos, que se evitasen la mitad ya era mucho".

Por otro lado, el doctor advierte de que no se puede establecer una comparación justa entre los distintos porcentajes de eficacia facilitados por las compañías, ya que "la comparación sólo tendría valor si se hubiese hecho un estudio head to head: con las mismas características, en el mismo lugar y en el mismo momento".

Dicho esto, Moraga-Llop pone el acento en algo que, sin embargo, es fundamental para tranquilizar a la población: las tres vacunas que han llegado a nuestro país ofrecen "la misma eficacia de cara a evitar las formas más graves de la enfermedad, y eso supone evitar hospitalizaciones y evitar muertes".

¿Más efectos secundarios?

Respecto a los rumores que aseguran que la vacuna de AstraZeneca genera más reacción que la de sus principales competidores, el vicepresidente de la AEV asegura que "los ensayos clínicos no muestran este hecho", pero nos explica a qué puede deberse tal percepción: "Con la de AstraZeneca se está vacunando a gente más joven que con las otras, y las vacunas suelen generan más reacción en los jóvenes que en los mayores".

Además, Moraga-Llop cree que esto puede hacer que se esté vacunando "a gente que no sabe que ya ha pasado la enfermedad, porque la ha pasado de forma asintomática, y los vacunados que han pasado el covid también tienen más efectos secundarios".

En todo caso, el doctor subraya que, en su mayor parte, estamos hablando de "síntomas leves como un poco de fiebre, dolor de cabeza o en el punto de vacunación, como los que puede generar cualquier otra vacuna".

Precisamente por eso, el vicepresidente de la Asociación Española de Vacunología anima a toda la población a vacunarse, ya que, a su juicio, el riesgo "es teórico y con una frecuencia mínima", mientras que el beneficio puede ser inmenso: "Estamos ante una enfermedad que puede ser muy grave, que te puede matar, e incluso, en el caso de que sea leve, te puede dejar alguna secuela".

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