¿Cómo ha conseguido Reino Unido poner mil vacunas por minuto?

Reino Unido es el tercer país en el ranking de los más rápidos vacunando: el acopio de dosis y una estrategia a nivel nacional tienen la clave.

Mercedes R. Martín

Un 20 por ciento de ciudadanos británicos ya ha recibido al menos una dosis de alguna de las vacunas contra el coronavirus aprobadas en el país, que presume de rapidez y eficacia en la gestión de la crisis tras pasar una segunda ola durísima que llevó al Gobierno a decretar un confinamiento estricto en plena navidad. Con las restricciones aún en vigor, Reino Unido está centrado en el proceso de vacunación, que está intentando hacer lo más rápidamente posible mientras la UE sigue sin avanzar por la escasez de dosis. La compra rápida de vacunas, los voluntarios, una amplia red de puntos de vacunación y el llamamiento de la sanidad británica a un esfuerzo conjunto "histórico" son las claves de un proceso que comparan con un maratón y que, de momento, esté siendo un éxito. Según el responsable de vacunas en Reino Unido, Nadhim Zahawi, se están administrando casi mil vacunas por minuto.

1. Dosis: ¿un ministro que vio ‘Contagio’?

Reino Unido presume de haberse "movido rápidamente" para firmar los contratos de las vacunas "más prometedoras" y asegurarse "el acceso a 367 millones de dosis de siete vacunas distintas". Los contratos fueron negociados por el grupo especial de vacunas del Gobierno (VTF, por sus siglas en inglés), creado en abril de 2020, y consiguieron convertirse en el primer país en comprar vacunas de Pfizer, "cuarenta millones de dosis, suficientes para un tercio de la población". El país también celebra que fueron los primeros en "comprar, autorizar y suministrar la vacuna de Oxford/AstraZeneca".

Mientras en la Unión Europea entonan el mea culpa por los fallos en la compra de vacunas (Ursula von Der Leyen admitió este miércoles que fueron demasiado lentos en autorizarlas y demasiado optimistas al creer que no habría problemas de suministro), en Reino Unido celebran la actuación de su ministro de Sanidad, Matt Hancock, al asegurarse de que serían los primeros en recibir la vacuna de AstraZeneca. En los últimos días incluso se ha comentado que Hancock se inspiró en la película Contagio en su agresiva compra de dosis. El film de Steven Soderbergh alude también a una pandemia de una enfermedad respiratoria para la que la única solución es la vacuna, de la que no hay dosis para todos. Dicen asesores de Hancock citados por SkyNews que el ministro mencionaba la escena del sorteo para elegir quiénes serían los primeros vacunados para hacer ver que en cuanto se desarrollase una vacuna "habría una guerra global" por ella. Sea cierto o no, Reino Unido se ha hecho a tiempo con dosis suficientes para cumplir el objetivo de tener vacunadas para el 15 de febrero a los mayores de 70 años.

2. Vacunas en estadios y catedrales

Al tiempo que se aseguraban las dosis, Reino Unido incluyó en su plan de vacunación la creación de una red de suministro capaz de inmunizar a la población de riesgo rápidamente. La logística británica incluye tres tipos de centros de vacunación: 50 grandes espacios, como estadios, catedrales, centros de congresos, etc; 206 hospitales, y 1.200 puntos locales en clínicas, centros de salud y farmacias, con el fin de que haya un punto de vacunación a menos de diez millas de cada ciudadano británico. En la última actualización del plan, se aseguraba que ese objetivo se había cumplido para el 96% de la población; para el cuatro por ciento restante, estaban previstos equipos móviles de vacunación. Según el Ministerio de Sanidad británico, a finales de enero tenían capacidad de vacunar a "dos millones a la semana".

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Vacunación en la catedral de Salisbury | EFE

Uno de esos puntos de vacunación ubicado en las afueras de Londres contaba a LD su experiencia con las vacunas de Pfizer. Ante las necesidades de frío de esta vacuna, el centro concentraba las citas tras la llegada de los viales en tres días: "Hemos citado a los pacientes en intervalos de dos minutos, de forma que vacunábamos a 30 pacientes por hora", explica el gerente del Fullwell Cross Medical Centre. Con la llegada de vacunas de AstraZeneca han agilizado más la vacunación, con cuatro enfermeros vacunando y la previsión de poner dos inyecciones cada minuto.

3. Voluntarios: "El país te necesita"

Reino Unido afirma haber sumado unas 200.000 personas al plan de vacunación. Además de los trabajadores del sistema público, el país ha reclutado un "ejército", como lo califica, de personal extra: trabajadores de distintos sectores sanitarios ajenos a la red pública que ahora también pondrán vacunas y que percibirán un sueldo por ello, y voluntarios que participarán en todo tipo de tareas, como el tratamiento de datos, el traslado de personas sin recursos e incluso poner inyecciones bajo supervisión. No todos han empezado a trabajar ya pero sí se están preparando para actuar cuando llegue el momento si aumentan las dosis disponibles y algún punto de vacunación requiere su ayuda.

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Un ejemplo es el de Ewa, una profesora de 45 años que según cuenta a LD ha encontrado tiempo para ser voluntaria. Sus tareas son controlar la temperatura de los pacientes cuando lleguen al centro de vacunación, ayudarles a cumplimentar los consentimientos y completar sus datos en el registro. Para formarse ha seguido un curso sobre "protocolos y procedimientos" y formación específica sobre las características de las vacunas para responder las dudas de los pacientes. El motivo de ofrecerse como voluntaria, explica, es su deseo de ayudar al servicio público de salud, "ya sobrepasado" por la crisis del covid. Entre sus compañeros, cuenta, hay mayoría de gente mayor pero se ha encontrado voluntarios de todas las edades y sectores.

4. Citar pacientes sin que sobren vacunas

En su lista de grupos prioritarios, Reino Unido ha puesto en primer lugar a los ancianos en residencias, sus trabajadores, los sanitarios, los mayores de 70 años y la gente considerada "extremadamente vulnerable": estiman que el 88% de las muertes por coronavirus en el país ocurren en esos grupos. Para mayo proyectan que estén vacunados todos los mayores de 50 años, 32 millones de personas en total.

Para acceder a ellos, el Ministerio ha creado un sistema nacional de citas alojado en la web de la sanidad pública. Invitan a los ciudadanos de estos grupos a aportar sus datos para que sean convocados en uno de los grandes puntos de vacunación. Por otro lado, clínicas y hospitales se ocupan de citar a sus usuarios y de identificar al personal del resto de grupos prioritarios. Es el caso del citado centro de salud de Londres, donde los vacunados, de momento, han sido sobre todo sus pacientes. Los han contactado por mensaje de texto o teléfono "pero también hemos vacunado al personal del hospital, dentistas y estamos empezando a vacunar sin techo". Preguntados por si en algún momento han tenido vacunas sobrantes al final de la jornada y cómo han actuado, desde el hospital aseguran que nunca les ha ocurrido porque si prevén que van a sobrar "comenzamos a llamar a los siguientes de la lista y vienen más pacientes. Nunca hemos desperdiciado una sola dosis", dicen.

5. Fronteras blindadas, confinamiento y test

Paralelamente, el país ha decidido blindar aún más las fronteras: mientras lidia con su propia variante, de la que se ha confirmado que es más contagiosa, ha decidido exigir tres test para entrar en el país desde una zona "roja" (Portugal, Sudáfrica, Brasil...). Además de una PCR negativa en origen y una cuarentena, pedirán dos PCR más: una a los dos días de llegar y otra más en el octavo día de aislamiento. Si alguna diera positivo, se analizará el genoma del virus para determinar si pertenece a alguna cepa considerada peligrosa.

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A esta estrategia se suma la de test masivos: el Gobierno anunció la semana pasada que se ofrecerán más test rápidos para detectar coronavirus en lugares de trabajo para empleados que no tienen la opción de trabajar desde su casa durante el confinamiento, que sólo empezará a relajarse a partir del lunes aunque lo peor de la ola ya se haya dado por superada.

Cabe recordar que aunque millones de británicos hayan empezado a vacunarse, la inmunidad completa sólo se consigue una semana después de la segunda dosis. Además, Reino Unido ha optado por la controvertida estrategia de retrasar al máximo la segunda dosis. Por otro lado, aunque la vacuna proteja de la enfermedad, aún no está probado si impide la transmisión, es decir: si aun estando vacunado, el paciente puede contraer el virus y después contagiarlo. A ello se suman las dudas sobre las variantes y los recientes estudios sobre una menor eficacia de ciertas vacunas, como la de AstraZeneca, sobre la cepa sudafricana. Por todo ello, la desescalada se hará muy lentamente mientras el país se aísla.

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