Los expertos aseguran que, "de momento", la nueva cepa de coronavirus ni es más letal ni afecta a las vacunas

Investigadores españoles que trabajan en Reino Unido nos ayudan a entender el verdadero alcance de esta nueva variante del coronavirus

Sandra León

El pasado sábado, las noticias sobre la nueva cepa del coronavirus descubierta en Reino Unido hacían saltar todas las alarmas. El hallazgo no era nuevo, pero el hecho de que el primer ministro británico, Boris Johnson, anunciase el cierre de Londres y el sureste de Inglaterra hizo que toda Europa tomase conciencia de golpe de lo que podría ser un nuevo giro de los acontecimientos. ¿Se trataba de una variante más contagiosa? ¿Podría ser más letal? ¿Afectaría a las vacunas que están ya en marcha?

La nueva cepa del Sars-Cov-2 apareció en el condado de Kent, en el sureste de Inglaterra, hace exactamente dos meses. Hoy, sería la culpable de más del 60% de las nuevas infecciones en la región de Londres. Con estos datos sobre la mesa, tanto Johnson como el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) han afirmado en los últimos días que esta variante podría tener una capacidad de contagio hasta un 70% superior.

Sin embargo, los expertos consultados por Libertad Digital advierten de que ni siquiera este extremo puede asegurarse con total rotundidad. "Se basan en datos epidemiológicos, pero la prevalencia de esta variante se podría explicar de muchas maneras", asegura Salvador Macip, médico e investigador de la Universidad de Leicester.

Las otras cepas de las que "nadie habló"

Su colega David Pulido-Gómez, microbiológo de la Universidad de Oxford, recuerda, además, que esto no es la primera vez que sucede: "Ya ha habido mutaciones que han sido muy dominantes y no ha habido tanta alarma". Entre ellas, ambos destacan la que este verano se habría originado en los brotes de temporeros de Huesca y Lérida, y que acabó propagándose por toda Europa.

A pesar de que, como remarca Macip, "entonces nadie habló de ella", el investigador del CSIC Iñaki Comas llegó a determinar que dicha variante no sólo fue la responsable del 80% de los contagios que se produjeron en España en agosto, sino de casi la mitad de los que se detectaron en el Reino Unido.

A su juicio, si en esta ocasión se le está dando más importancia es porque Boris Johnson está utilizando está nueva cepa para justificar unas medidas más restrictivas. Pulido-Gómez considera que el momento actual también ha sido determinante. "En verano los casos estaban muy bajos, pero ahora están muy elevados y hay más miedo, porque los hospitales ya están saturados", advierte.

Aun así, el microbiólogo de la Universidad de Oxford reconoce que no hay pruebas de que esta cepa sea más grave ni más letal, algo que también se ha visto obligado a aclarar el ECDC. Tal y como explica este experto, aún es pronto para saberlo, ya que la mayor parte de los infectados por esta variante de la covid lo están desde hace muy poco tiempo: "La incubación son más o menos cinco días. Hasta que uno ingresa en un hospital pueden pasar una o dos semanas y, luego, hasta que uno está verdaderamente mal y requiere ventilador y respiración asistida puede pasar tranquilamente un mes, así que aún queda".

¿Puede afectar a las vacunas?

Las especulaciones de los últimos días también han salpicado a la campaña de vacunación que ya se ha iniciado en EEUU y en el Reino Unido y que la próxima semana comenzará en España. Según los datos de los que se disponen hasta ahora, esta nueva cepa del Sars-Cov-2 presenta 17 mutaciones y una de ellas afecta a la proteína S (Spike), que es el antígeno que utilizan todas las vacunas. De momento no hay evidencias científicas que demuestren que esta variante puede ofrecer resistencia a las mismas, pero es algo que ya se está investigando en todos los laboratorios.

En nuestro país, la Asociación Española de Vacunología ha tratado de salir al paso de esta polémica, asegurando que "es poco probable que un solo cambio haga a la vacuna menos efectiva", y lo cierto es que los investigadores consultados por Libertad Digital vienen a corroborar esta afirmación. "Ha habido muchas variantes del virus desde que empezó, pero a pesar de esto sigue siendo un virus que muta poco comparado con otros virus que conocemos —explica Salvador Macip—. Y esto es importante, porque es un virus bastante estable y, en principio, esto nos hace pensar que incluso con estos pequeños cambios la vacuna tendría que seguir funcionando".

David Gómez Pulido coincide en el diagnóstico y envía un mensaje a aquellos que, a tenor de las últimas noticias, puedan tener dudas respecto a si ponerse o no la vacuna: "Cuanto antes nos vacunemos, antes podríamos impedir que el virus mutara". El microbiólogo trabaja actualmente en el Instituto Jenner, uno de los lugares donde se están desarrollando los ensayos clínicos de la vacuna de la Universidad de Oxford y AstraZeneca. Por eso, sabe muy bien el peligro al que nos enfrentamos. "El hecho de que el virus esté empezando a mutar en la proteína S es preocupante, porque si más mutaciones se empiezan a acumular ahí, sí puede ser que en un futuro las vacunas no funcionen", advierte.

Con todo, ambos expertos insisten en que, si bien es importante no bajar la guardia, a día de hoy no hay elementos que justifiquen el pánico. Eso sí, en cuanto a las medidas a adoptar al respecto, Salvador Macip cree que "es mejor pecar por exceso que por defecto". Por eso, cree que "lo mejor es cerrar el espacio aéreo y esperar a ver qué pasa". Pulido-Gómez, por su parte, elude cualquier valoración política, pero si apela a la responsabilidad individual: "Hay que seguir manteniendo las distancias, usar la mascarilla y, sobre todo, el sentido común: no viajar y moverse lo menos posible para reducir las cifras".

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