Test de anticuerpos: la prueba que no tienes que hacerte para saber si tienes coronavirus

La semana pasada comenzaron a distribuirse test de anticuerpos en las farmacias. ¿Son las pruebas que se esperaban para el autodiagnóstico?

M. R. Martín

En los últimos días están creciendo las preguntas, y también la confusión, en torno a los test disponibles para diagnosticar el coronavirus. La llegada de la Navidad, que ha disparado el interés en torno a las pruebas para comprobar si se tiene el virus, y las noticias a veces contradictorias en torno a los test en las farmacias, está haciendo que crezcan las dudas sobre los tipos de pruebas disponibles para detectar el coronavirus y sobre cuáles son los óptimos según la situación.

Hace unos días, se publicó que las farmacias podían comenzar a vender un tipo de test de anticuerpos de autodiagnóstico, disponible sólo a través de receta médica. No son los test de cribado que regiones como la Comunidad de Madrid quieren que se hagan en las farmacias para detectar casos de coronavirus, sino pruebas que sirven exclusivamente para ver si una persona ha tenido contacto con el virus. Los test funcionan mediante un pinchazo en el dedo y permiten detectar la presencia de anticuerpos, es decir, de la respuesta inmunitaria del cuerpo que se produce con la entrada del virus. Según explica el Colegio Oficial de Farmacéuticos, "en el caso de que el paciente haya tenido un contacto" con un infectado, "los anticuerpos IgM son los primeros en aparecer, entre los 7 y 10 días de dicho contacto, y los anticuerpos IgG aparecen entre los 10 y 15 días" siguientes. Este tipo de test detecta "en minutos" si hay anticuerpos IgM o IgG, pero no sirven para saber si se tiene el virus en caso de "sospecha de la enfermedad". Además, recuerdan que es posible la aparición de falsos positivos: "en casos asintomáticos con IgM positiva puede tratarse de un falso positivo de IgM ya que estos test son muy sensibles pero menos específicos" que otro tipo de pruebas. También pueden aparecer falsos negativos "si la cantidad de la muestra no es la adecuada".

Se trata por tanto de test que sólo se dispensan con receta, que no sirven para detectar si se está enfermo, porque los anticuerpos sólo aparecen, si lo hacen, diez días después de la infección, y cuya utilidad se limita a saber si una persona ha tenido contacto con el virus, con la posibilidad de que haya inexactitudes en el resultado. No servirían, por tanto, para diagnosticar infectados, algo que han advertido en los últimos días los microbiólogos: la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica emitió un comunicado esta semana advirtiendo de que este tipo de pruebas "no son fiables ni en pacientes sintomáticos ni en individuos asintomáticos". Además, avisaba de que "la posibilidad de las pruebas de detección de anticuerpos no garantiza la inmunidad del paciente por lo que, independientemente del resultado, todos deberán seguir cumpliendo las mismas pruebas de detección". La SEIMC pedía incluso que las autoridades sanitarias se replantearan la aprobación de estos test.

Desde la Comunidad de Madrid advertían también esta semana sobre este tipo de pruebas mientras continuaban su cruzada por conseguir que las farmacias se incorporen a la red de detección de coronavirus con la posibilidad de que realicen test de antígenos y comuniquen después a Sanidad los resultados. La Consejería de Sanidad avisó esta semana de la "confusión, más que información, que van a generar los test rápidos de anticuerpos". "La presencia de inmunoglobulinas IgG (anticuerpos) debería confirmarse por otras técnicas más específicas para no generar una falsa sensación de protección", añadía.

A esta confusión se sumó el pasado jueves el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, que fue preguntado por los test en rueda de prensa. Dijo que a él como sanitario los test de anticuerpos de autodiagnóstico "no le hacen mucha gracia" y criticó en la misma respuesta los test de antígenos en farmacia porque, en su opinión, son "poco fiables" en asintomáticos. Desde la Comunidad de Madrid, sin embargo, piden no mezclar una y otra prueba y enfatizan las diferencias entre ambas, al tiempo que insisten en reclamar a Sanidad que les permita hacer pruebas de antígenos en farmacias. Esta semana esperan reunirse con el Ministerio para reiterar cuál es su plan y obtener por fin una autorización: los farmacéuticos que voluntariamente quisieran participar en las pruebas, lo harían bajo "unos criterios de seguridad" y a ciudadanos que no presenten síntomas. Los resultados se enviarían después "a la Dirección General de Salud Pública".

Los test de coronavirus que existen (por ahora)

¿Qué tipos de test existen? ¿Cuáles son las diferencias entre ellos? ¿Y cuáles son los mejores a la hora de hacer diagnósticos? Aunque en algunos aspectos los científicos no se ponen de acuerdo, estas son las claves de las pruebas que hay por ahora y las que están por llegar:

  • PCR: son los más fiables para detectar el virus en el cuerpo y se basan en la detección de restos de su ARN. Su principal desventaja es el tiempo que tarda en tener el resultado porque tienen que pasar por laboratorio. Otra desventaja es que pueden aparecer falsos negativos porque no detectan el virus al principio del periodo de incubación. Para hacerlo hace falta tomar una muestra nasofaríngea. Están indicados sobre todo si han pasado más de cinco días desde la aparición de síntomas.
  • Antígenos: se basan en la detección de proteínas del virus y son mucho más rápidos que las PCR: el resultado se conoce en minutos. La desventaja es que la fiabilidad baja si han pasado más de cinco días desde la aparición de síntomas. También se consideran poco fiables en la fase presintomática. Sin embargo, otra de sus principales ventajas es que detectan el virus justo en los días de mayor infectividad: desde un día antes del comienzo de los síntomas a cinco días después. Por ello, aunque siguen despertando recelos entre un sector de los sanitarios, el cribado mediante antígenos puede ser muy útil para frenar la enfermedad porque puede detectar a aquellos pacientes con más capacidad de contagio aunque pueda dejar fuera a infectados que aún no hayan desarrollado la enfermedad.
  • Test de anticuerpos: los hay de dos tipos. Los rápidos que ahora llegan a la farmacia y cuya fiabilidad se considera baja y los que utilizan los procedimientos Elisa y de quimioluminiscencia, que requieren de una cantidad de sangre mayor, más caros y empleados en entornos hospitalarios. Los primeros anticuerpos en aparecer, los IgM, se detectan diez días después de que comiencen los síntomas, por lo que no se consideran test de diagnóstico sino que sirven para saber si se ha estado en contacto con el virus y determinar, por ejemplo, si alguna patología puede tener que ver con ello.
  • Saliva: se espera que lleguen pronto los test PCR o antígenos basados no en exudados nasofaríngeos sino en saliva, con lo que la toma de muestras será mucho más sencilla. Su generalización podría suponer una revolución para el control del virus.
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