¿Qué pasará tras el comienzo de la vacunación masiva? Dos incógnitas que se resolverán en 2021

La vacunación contra el coronavirus ha comenzado: se habla del "principio del fin" de la pandemia. ¿Es posible saber cuándo llegará?

Mercedes R. Martín

El 29 de diciembre, la Agencia Europea del Medicamento autorizará previsiblemente la primera vacuna contra el coronavirus: será la de Pfizer/Biontech, elaborada por la tecnológica alemana apoyada por el gigante estadounidense. Sólo unos días después, el 12 de enero, está prevista la reunión para el previsible visto bueno de otra vacuna, la de la farmacéutica Moderna. Ambas están basadas en la tecnología de ARN mensajero, empleada por primera vez en vacunas y que ha dado resultados esperanzadores según los repetidos anuncios de ambas farmacéuticas: eficacia de más de un 90%, e incluso del 100% para evitar los casos graves de covid 19.

La inminente llegada de la vacuna ha hecho que los países se preparen para el que va a ser el gran desafío del año que viene: la vacunación masiva de buena parte de la población, empezando en la mayor parte de países por los ancianos, las personas de más riesgo. En Reino Unido han comenzado a suministrar ya la vacuna de Pfizer mientras aguardan la aprobación de otra vacuna, la de la Universidad de Oxford; en Rusia, este sábado comenzaron a administrar su vacuna; la china Sinovac, mientras, se empezará a distribuir en breve en países como Brasil o Indonesia. La sucesión de preparativos y noticias esperanzadoras sobre las vacunas, junto con anuncios gubernamentales demasiado optimistas, pueden hacer creer que el final de la pandemia es igual de inminente y la realidad es que no: aunque puede que 2021 suponga por fin una vuelta a cierta normalidad, hay muchos factores de los que depende el éxito de este proceso. Las incógnitas sobre lo que pasará en los próximos meses, si por fin podremos dejar las mascarillas y dar la epidemia por controlada, o si tendremos que seguir manteniendo las distancias, dependen sobre todo de dos cuestiones que sólo el tiempo responderá: qué pasará con el virus y cuánto durará la inmunidad.

El virus tras la vacuna

Un informe del Ministerio de Sanidad sobre las vacunas en marcha y las perspectivas de tener pronto una de ellas contiene una afirmación que avisa de que el proceso para poner bajo control la enfermedad aún será largo: la pandemia "continúa con visos de seguir infectando de forma continuada durante tiempo predecible de al menos dos años". Uno de sus autores, el virólogo Mariano Esteban, explica a LD qué quiere decir esa frase. Por un lado, aún se sigue sin conocer si el virus pasó directamente del murciélago al hombre o hubo hospedadores intermedios, lo que sigue planteando incógnitas sobre su "durabilidad" en algún posible transmisor que actúe como reservorio. Por otro, el programa global de vacunación "va a ser escalonado" y va a depender de las dosis disponibles: al principio será menos y luego se incrementará. Esteban augura que, comenzando en enero, según los actuales pronósticos, "no se va a conseguir en un año" que se vacune la población mundial. "Podría ser que se inmunizara" la población de los países "más avanzados de Europa, de América o Asia, pero difícilmente se conseguirá en todo el mundo". El virus, por tanto, va a seguir en circulación.

¿Qué podría ocurrir con el coronavirus? ¿Desaparecerá, será controlado como el SARS o el MERS? Esteban recuerda que, a diferencia de estos dos últimos virus, el primero de los cuales no ha vuelto a registrar casos y el segundo "de forma muy esporádica", el SARS CoV 2 es "capaz de transmitirse con mucha más facilidad". Es una incógnita cuándo se logrará "controlar" el virus, es decir, que no se detecten casos en humanos en un periodo prolongado, pero sí avisa de que habrá que llevar la mascarilla "gran parte de 2021" aunque se empiece a vacunar, puesto que el proceso durará muchos meses. Confía en que se alcance a lo largo de este año inmunidad para el 70% de la población, lo que proporcionaría la inmunidad de grupo necesaria para que "no se siga propagando". Para ello, gran parte de los españoles tendrá que vacunarse: "Confío en que así sucederá, la población es responsable".

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La primera vacunada en Reino Unido

El pronóstico es similar al que hizo en LD el profesor y virólogo Raúl Ortiz de Lejarazu, que auguró que las sociedades "tendrán que seguir observando precauciones básicas" para evitar contagios "y brotes futuros" de la enfermedad. Aunque finalmente se consiga una vacuna eficaz, capaz de "proteger al menos de la enfermedad grave y mantener una inmunidad protectora de duración superior a un año", tendrá que "seguirse manteniendo la vigilancia sobre el virus", mas aún en una sociedad tan intercomunicada. "Si el mundo no logra contener el SARS CoV 2 en todas las naciones, seguirá con nosotros", avisaba. Sobre lo ocurrido con otros virus similares al culpable de la pandemia actual, el virólogo comentó que otros coronavirus "endémicos" (229E, OC43, NL63 y HKU1) "aparecieron siglos atrás" y ahora son estacionales.

La erradicación del virus sí es un horizonte que parece imposible pues, como recuerda Esteban, al frente de uno de los proyectos más prometedores de las vacunas que se desarrollan en España, es un hito que sólo se ha logrado con otro virus humano, la viruela, gracias a un programa de vacunación masiva y a distintos factores que no se dan con el coronavirus, como que el virus pervivía sólo en humanos, que sus síntomas eran fácilmente reconocibles y que se desarrolló una vacuna capaz de frenar la infección y de proteger prácticamente de por vida. También parece que en un futuro próximo la humanidad podría acabar con el virus de la polio, del que sólo quedan "reductos en Afganistán y Pakistán". En el caso del coronavirus, insiste Esteban, hablamos de "control", no de erradicación.

El misterio de la inmunidad

Lo que ocurra con el virus en el futuro depende de la eficacia que se logre ahora con las vacunas, una incógnita que sólo se resolverá con el tiempo. La vacuna de Pfizer-Biontech ha conseguido el hito de ser la primera desarrollada por el coronavirus, en sólo once meses. Su principal desafío es el transporte: por el momento, necesita una temperatura de -80 grados que Pfizer promete mantener mediante un sistema de refrigerado especial hasta el punto de destino. Es también la primera vacuna desarrollada con la tecnología de ARN mensajero, una técnica que también emplea la inminente vacuna de Moderna y que consiste en introducir en nanopartículas lipídicas las instrucciones para que nuestro cuerpo genere uno de los antígenos del virus, la proteína S, y se active así la respuesta inmune. Estas vacunas de primera generación servirán, si se confirman las buenas noticias de eficacia anunciadas por las compañías, para contener el virus y, sobre todo, para proteger a los más vulnerables, pero se espera que las siguientes produzcan una respuesta inmune más "robusta". Hay en total más de 300 candidatos vacunases en el mundo, entre ellos la que desarrolla el propio Esteban basada en el virus de la viruela, pero necesitan más tiempo.

En las próximas semanas y meses llegarán previsiblemente más vacunas: las dos siguientes más avanzadas son las de AstraZeneca y la Universidad de Oxford y la de Janssen: ambas están basadas en adenovirus que expresan también la proteína S que forma la característica corona del virus y facilita la infección de las células humanas. En total, hay diez en la fase clínica 3, la más cara, con miles de voluntarios y que proporciona datos sobre eficacia y posibles efectos adversos.

Los datos sobre inmunidad de las primeras vacunas son alentadores: Moderna afirmó hace pocos días que los participantes en las primeras fases retuvieron "altos niveles de anticuerpos neutralizantes" tres meses después de la primera dosis y dos meses después de la segunda, pero lo cierto es que la duración de la inmunidad sólo se conocerá con el tiempo. También hay otras claves importantes que tendrán que irse desvelando: si es eficaz entre la población mayor, la más vulnerable al virus, o si además de mitigar los síntomas de la enfermedad o impedir el desarrollo de los casos más graves es también capaz de cortar la cadena de transmisión, es decir, de evitar la infección y que el virus se propague a otros.

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Preparativos para crear un gran centro de vacunación en el Merkur Arena de Dusseldorf

Para el veterinario y epidemiólogo Nacho de Blas, estas vacunas, desarrolladas muy rápidamente, son muy importantes porque proporcionan "tiempo para conseguir una vacuna más efectiva" aunque destaca la "revolución" que supondría que las primeras vacunas fueran altamente eficaces. En otras enfermedades, apunta, se han comenzado ensayos con la técnica del ARN mensajero, como la rabia, la tuberculosis, el sida o el ébola, aunque no se ha pasado de las primeras fases.

De Blas, conocedor de los coronavirus que han provocado pandemias entre animales y de las vacunas que se han desarrollado contra ellos, alerta también de la posibilidad de que se produzca alguna mutación que afecte precisamente al antígeno en el que se están basando las primeras vacunas, un "mutante de escape" que se desarrolle cuando comience a haber gente inmunizada y el patógeno "busque alternativas". Señala el ejemplo de un coronavirus que afecta a las aves y que ha desarrollado "tantos mutantes de escape" que obliga a vacunar "con tres vacunas distintas a las gallinas ponedoras" para "proteger contra tres posibles grupos". También, explica a LD, se han producido casos de mutaciones en la dirección opuesta. En Europa, relata, apenas hay incidencia de un coronavirus que en América provoca graves síntomas digestivos en porcinos: el motivo, que apareció una mutación que lo convirtió en un virus fundamentalmente respiratorio y cursa sin apenas síntomas, y que protege al animal frente a otras variantes más agresivas. "El propio virus creó una variante que actúa ahora como defensa natural", destaca. Sobre los meses que vienen y el proceso de vacunación del coronavirus, "habrá países que harán mas o menos esfuerzo por controlarlo" y "cuando comiencen los viajes", pueden aparecer virus con variantes.

Como otros investigadores, el epidemiólogo y profesor de Patología Animal en la Universidad de Zaragoza destaca la importancia de seguir buscando, a la vez que vacunas más eficaces, como las que hay en marcha basadas en el virus completo, nuevos fármacos y tratamientos. Al tiempo, subraya la importancia de que la mayor parte de la población posible se vacune, para que disminuyan primero los casos graves y, después, generar la inmunidad necesaria para cortar la propagación del virus.

De lo que no hay duda es de que será un proceso largo: el propio Illa, que lleva meses anunciando la llegada a España de las vacunas y hablando de fechas, admitió en una entrevista este fin de semana que toda la población no estará vacunada hasta dentro de, al menos, seis o siete meses y que "no va a ser posible" vacunar a "muchos miles de millones de personas en 2021".

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