Cáncer en mayores: ¡Se puede luchar contra esta enfermedad a cualquier edad!

La edad es el principal factor de riesgo para el cáncer, por lo que son cada vez más los mayores con cáncer que acuden a las consultas de oncología.

LD/Agencias

Según reconoce la American Society of Clinical Oncology, el tratamiento del cáncer puede resultar un "desafío mayor o más complicado" para los adultos mayores o personas ancianas, ya que estos son más propensos a padecer afecciones de salud crónicas, tales como la diabetes o la enfermedad cardíaca, por ejemplo.

Aunque estén sanos y no presenten ninguna patología, sí es probable que su cuerpo responda de manera diferente que el de una persona más joven, advierte esta entidad científica. Por ejemplo, dice que es más probable que los adultos mayores tengan efectos secundarios graves de la quimioterapia.

Eso sí, la sociedad está envejeciendo, y hay cada vez más personas en edad avanzada. En este contexto, nunca hay que olvidar que la edad es el principal factor de riesgo para el cáncer, por lo que son cada vez más los mayores con cáncer que acuden a las consultas de Oncología de los hospitales.

"La edad no debería ser un criterio de exclusión para que un paciente reciba un tratamiento oncológico, ya que el envejecimiento es un proceso muy heterogéneo, y no todos los pacientes pueden ser abordados de la misma forma. La edad no debería ser el único factor en sus decisiones de tratamiento. El tratamiento del cáncer puede ayudar a personas de cualquier edad", subraya así la American Society of Clinical Oncology.

En este sentido, la geriatra de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid Ana Isabel Hormigo advierte de que el envejecimiento es un proceso muy heterogéneo y la edad funcional/biológica en muchos casos es diferente de la edad cronológica; por lo que no todos los pacientes pueden ser abordados de la misma forma.

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A la hora de decidir cuál puede ser el mejor tratamiento en mayores se debe considerar su edad fisiológica, y no su edad cronológica, y para ello es necesario realizarle una evaluación específica e individualizada a cada uno de ellos. Ésta se conoce como valoración geriátrica integral (VGI), cuyos datos se integran con el resto de información clínica y ayudan a decidir de forma multidisciplinar y personalizada la mejor estrategia de tratamiento para cada paciente.

Desde el Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Madrid, integrado en la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, cuentan con una unidad de Oncogeriatría desde donde se estudian de forma específica estos casos de cáncer en los mayores y se realizan estas VGI a todos los pacientes.

"Teniendo en cuenta el impacto que los tratamientos del cáncer suponen en los pacientes, en especial en los adultos mayores, tiene todo el sentido prepararse para ello. ¿Usted correría una maratón sin prepararse antes?", se pregunta el doctor Javier Martínez Peromingo, geriatra de este centro.

"La fragilidad se ha visto implicada en múltiples estudios como causante de un aumento de toxicidad, de reducción de la supervivencia, o de la morbimortalidad, entre otros factores", alerta igualmente el doctor Raúl Córdoba, especialista en Hematología de la Fundación Jiménez Díaz y vicepresidente del Grupo Español de Hematogeriatría (GEHEG) de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH).

Un abordaje multidisciplinar

A su juicio es fundamental un abordaje multidisciplinar en el que cada especialista aporte sus conocimientos y experiencia, de forma individualizada, para ofrecer los mejores cuidados al paciente. "De esta manera hemos podido ver cómo los diferentes especialistas trabajamos en el tratamiento del paciente mayor con tumores sólidos y hematológicos", agrega.

Concretamente, el abordaje integrado de la Oncogeriatría contempla que los pacientes en riesgo sean derivados a esta consulta, donde se les realiza la valoración geriátrica integral (VGI) antes mencionada, un sistema que, además de clasificar a los pacientes según su fragilidad, "permite detectar e intervenir sobre déficits potencialmente reversibles, como la malnutrición, el deterioro funcional o la polifarmacia, así como hacer intervención cognitivo-afectiva, si fuera necesario, o intervención social", especifica la geriatra Ana Isabel Hormigo.

En esta línea, el doctor Javier Martínez Peromingo, que también es coordinador del grupo de Oncogeriatría de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), indica también que forman parte de este departamento los oncólogos, geriatras, internistas, hematólogos, oncólogos radioterápicos, fisioterapeutas, endocrinos y nutricionistas. "Somos ese equipo que ayuda, prepara, y acompaña al paciente hasta llegar a la meta", apunta.

Tras esta valoración geriátrica integral, los pacientes son clasificados en cuatro grupos: ‘tipo I’ o ‘robusto’, ‘tipo II’ o ‘prefrágil’, ‘tipo 3’ o ‘frágil’, y ‘tipo 4’ o de ‘mal pronóstico’. "Los datos obtenidos se integran con el resto de información clínica y ayudan a tomar decisiones en los Comités de Tumores cuando se discute entre todo el equipo cuál es la mejor estrategia de tratamiento para cada paciente", concluye Córdoba.

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