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Cinco inmensos embudos marinos para limpiar los océanos

El holandés Boyan Slat, viendo que había más bolsas de plástico que peces en el mar, pergeñó el sistema y pide 2 millones de dólares para financiarlo.

Libertad Digital

La organización The Ocean Cleanup, fundada por Slat, ha diseñado un sistema para limpiar de plástico los océanos. Financiado mediante crowdfunding, el estudio de viabilidad del proyecto ha involucrado durante más de un año a alrededor de 100 expertos en ingeniería, oceanografía y hasta derecho marítimo. Ahora queda construir un primer limpiador, un proceso que llevará unos cuatro años y que comenzará en cuanto recauden los 2 millones de dólares necesarios para ello; en estos momentos ya ha superado el medio millón.

Boyan Slat, estudiante de ingeniería aeroespacial de 19 años, comenzó a preocuparse por la basura marina hace tres años cuando, al bucear en Grecia, se topó con más bolsas de basura que peces. Usar barcos para retirar la basura no sería práctico, pero pensó: "¿Para qué moverse a través del océano, si el océano se mueve hacia ti?". Su idea consiste en construir tan solo cinco instalaciones, cada una en uno de los grandes giros oceánicos, unos gigantescos remolinos que se forman por las corrientes marinas por donde terminan pasando la mayor parte de los plásticos que se echan al mar.

Cada una de estas instalaciones consiste en una inmensa barrera de plástico (sí, es un poco irónico) de 100 kilómetros de longitud, dispuesta en forma de cuña para dirigir de forma pasiva la basura hacia una plataforma de recogida de residuos. La barrera tendría muy poca profundidad para no afectar a la fauna marina pero recoger la mayor parte del plástico, que se concentra en la superficie. Según Slat, podrían limpiar la mitad de los plásticos acumulados en cada uno de esos giros en un plazo de diez años a un coste de 4,5€ por cada kilo de material recogido del mar.

Aunque sea el impulsor y líder del proyecto, la mayor parte del trabajo –según reconoce él mismo– la han hecho los expertos, en su mayor parte de forma voluntaria. "Aunque la limpieza tendrá un gran efecto, es sólo parte de la solución", asegura Slat. "También necesitamos cerrar el grifo para prevenir que llegue más plástico al océano".

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