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Can Bonet, para comerte la cocina tradicional catalana a los pies del Retiro

Este nuevo restaurante destaca por la calidad del producto y su trato con las brasas.

Juanjo Alonso

Algo bueno tenía que salir de la pandemia del coronavirus y del confinamiento y no es eso de "Salimos más fuertes", no. Es la apertura de Can Bonet (Avenida de Menéndez Pelayo, 15), un nuevo restaurante en Madrid, hermano pequeño de Sa Brisa pero igual de grande, con terraza y a los pies del parque del Retiro.

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Fachada y terraza de Can Bonet

Esther Bonet y Pere Vendrell, conocidos por los restaurantes Sa Brisa de Ibiza y de Madrid, pasaron el confinamiento como muchos de nosotros, entre los fogones caseros. Y de ahí nació la idea de Can Bonet que vio la luz en marzo de 2021 gracias también a que surgió la oportunidad de quedarse con el local contiguo a Sa Brisa y lejos de ampliarlo crearon uno nuevo con otro concepto.

Esos meses de encierro despertaron en ellos la esencia de sus raíces (Lérida en particular y Cataluña en general), el mar, la montaña, sabores, texturas y olores con los que crecieron como el de la brasa o el pan tostado. "Las recetas de nuestras madres y abuelas nos ayudaron a pasar los días y esto fue para nosotros como estar en casa", cuenta Esther.

Eso mismo es comer en Can Bonet, hacerlo en casa de Esther y Pere. Una casa -local- que rezuma Mediterráneo por los cuatro costados con una decoración plagada de elementos naturales como la madera y colores típicos de la costa en el que, al ser pequeño, se han atrevido ellos mismos a decorar. "Hemos dejado una pared con ladrillo visto, en la otra pared un gran espejo para darle amplitud al local, grandes ventanales y hemos contado con pequeñas empresas para los muebles y lámparas, entre clientes y comercios del barrio", asegura la dueña.

La carta de este restaurante es amplia y variada, destaca por la calidad del producto y las recetas caseras de toda la vida. Para el aperitivo: butifarra con pan con tomate, sal de Ibiza y Aceite de Oliva Virgen Extra Malpartit, que elabora la familia de Pere Vendrell y que se puede comprar en el restaurante enfundado en una lujosa caja con la que parece que te llevas un gran vino o champán.

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Esqueixada de bacalao

Entre los platos fríos puedes encontrar una tabla de embutidos catalanes con lomo de bellota, sobrasada de Mallorca, butifarra blanca y fuet, con pan de cristal y tomate; o una tabla de quesos "de aquí y de allí" con mermelada de melocotón. Y como de lo que se trata en esta casa es de compartir, también te ofrecen ensaladilla rusa con guindilla, ventresca y pan inflado. Estupendamente recomendados, y atendidos, por Esther probamos un plato típico catalán, la Esqueixada de bacalao con tomate y aceitunas de Aragón. En palabras de Bonet: "Es como un tartar de bacalao pero al estilo catalán". Y yo añadiría que tiene un sabor mucho mejor que otros tartares de salmón o atún que he comido. Delicioso en una palabra.

Acabas de empezar y ya sabes que los productos que tienen en esta casa son de una calidad extraordinaria. Así que nos lanzamos a por el Carpaccio de manitas con yogur, soja y avellanas tostadas. Si eres amante de la casquería te va a encantar y si no lo eres, es el plato perfecto para que la pruebes porque la salsa de yogur y la soja lo acompañan muy bien y no da la sensación de estar comiendo un alimento amado por muchos y odiado por pocos.

El mar a la brasa

Para los amantes de la huerta tienes ensalada de tomates de temporada con ventresca o vegetales al Josper (que para quien no lo sepa es una combinación entre una parrilla y un horno en un solo aparato) con romescu. Pero para producto de calidad: los pescados y mariscos. Tienes raciones de almejas a la marinera o de gamba blanca, navajas, berberechos y mejillones de roca, todo a la plancha. O tienes la opción de El mar a la brasa: gamba blanca, navaja, berberecho y mejillón. Para degustarlos en menor cantidad y comprobar el buen arte que tienen del marisco y las brasas.

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Gamba blanca alistada al ajillo

Otra forma de comer la gamba blanca es al ajillo con su cabeza, peladas y preparadas al Josper y después al ajillo. Deliciosas y con un pequeño toque picante que le da la piparra cortada en finos aros. Para mojar pan que, además, está buenísimo.

En una cocina mediterránea que se precie no pueden faltar los arroces y la carne. En Can Bonet tienes arroz dispuesto para una persona, con elaboraciones como el de conejo y caracoles, o el de gambas alistadas y una fideuá rossejat de sepia y calamar. Y de platos principales más guiños a las recetas tradicionales catalanas como el sapito a la brasa con ajitos, lomo de bacalao, garbanzos y sobrasada, la butifarra artesanal de Cal Miquelet con alubias de Santa Pau, o el blanco y negro de butifarra artesanas con escalibada.

Y una experiencia de este calibre no puede terminar sin algo dulce. Puedes elegir entre varios postres caseros como el helado artesano (para dos personas) con diferentes coberturas a elegir que se presentan en un carrito de helados o el brazo de nata con cobertura de chocolate que te la sirven en la mesa o la crema catalana con un extra crujiente de caramelo.

Una experiencia elaborada por Esther y Pere con la que se te olvida los días que estuviste encerrado en casa y das gracias porque sirvieron a esta pareja para crear un nuevo concepto de cocina alternativo y complementario a Sa Brisa.

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