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Las mujeres de Juego de Tronos

Hace tiempo que, haciendo una lista de mis personajes favoritos en el mundo seriéfilo me percaté que la abrumadora mayoría eran hombres. Descartado un desorden hormonal (nótese que en ella figuran sex-symbol tales como Tony Soprano ó Walter White) invertí cinco segundos en concluir que la culpa no era mía. Así como en la literatura está preñada de personajes femeninos gozosamente interesantes; si traslado la reflexión a la pequeña (o gran) pantalla la cosa se tuerce. Por cada Omar Little, Toby Ziegler, Jimmy McNulty, Fraiser Crane o Jed Bartlet me salen sólo un par de C.J Clegg, Jessica Lange ó Patty Hewes. Si piensan que es mi culpa y servidora es una machista de la peor calaña, este es el punto en el que deberían dejar de leer y pasar directamente a la zona de comentarios para los insultos.

Los supervivientes, pueden respirar tranquilos, porque no vengo hoy con ganas de  convertir esto en un panfleto feminista, que es martes. Pero para llegar al punto al que quiero, era necesario poner sobre la mesa lo que a mí me resulta un hecho evidente (aunque discutible) : cuesta mucho más encontrar personajes femeninos interesantes, que masculinos. Y parece que no soy la única: en la lista de personajes más queridos votada en  Entertainment Weekly también ganan los hombres. Los interesados en el asunto estarán al tanto de la gran cantidad de publicaciones que indagan en los porqués de este fenómeno, atendiendo a diversos criterios. A ellos les remitimos si quieren profundizar.

Ni alegatos feministas, ni sesudos análisis. Entonces, ¿a qué viene todo esto? Pues no es más que una burda excusa para hablarles de una de las mejores cosas que está teniendo la tercera temporada de Juego de Tronos, ahora en emisión: una completa galería de personajes femeninos de lo más interesante. Con matices, bien elaborados, fuertes y lejos de la bidimensionalidad clásica del ángel o el demonio. Guerreras, salvajes, doncellas, maquiavélicas o rematadamente estúpidas. Superado el sempiterno debate sobre el sexposition de Juego de Tronos (porque está superado, ¿verdad?) quizá sea momento de hablar del atractivo de las féminas de la serie, más allá de su curvilínea exposición.

¿Estás atemorizado, niño? No hace falta. Aquí solo somos mujeres”. Esta frase, pronunciada por Olenna Tyrell, viene a resumir el espíritu del universo femenino de la serie. Porque, desenvolviéndose en los cánones de un mundo masculino (es lo que tiene el medievalismo, aunque sea fantástico) las mujeres creadas por George R.R Martin en principio son personajes con  unas cotas de poder mucho más reducidas que las de los hombres. ¿Son solo inofensivas palomitas? Superficialmente pueden parecerlo: de momento solo una mujer parece ambicionar el Trono de Hierro y en el mayor parte de los casos  le deben sumisión a un amo, esposo, Rey o proxeneta. Podemos parar la reflexión ahí, y enredarnos en discusiones sobre el machismo reinante en Poniente y la supeditación de la mujer al varón. Yo, me quedo con lo expuesto por Emily Nussbaum en el New Yorker: lo que define la serie no es solo la lucha por el poder, sino lo que significa ser excluido del poder; por ser mujer, bastardo o “medio hombre”.

Porque muchas de las mujeres en Juego de Tronos son poderosas, aunque no lideren Ejércitos (a excepción de Daenerys Targaryen) dirijan reinos o se manchen las manos de sangre en el fragor de la batalla. Las decisiones que toman (o que provocan que otros tomen bajo su influjo) son trascendentales para el desarrollo de los acontecimientos, y determinan el futuro de todo lo que vendrá después. Su influencia no es accesoria. Más que probablemente no sean ellas quiénes se sienten en el Trono de Hierro, pero no cabe duda de que quien llegue a él, no podrá hacerlo sin su ayuda, consejo o intermediación. Como decía, su debilidad es solo aparente, y les provee del mejor de los escudos: que todos piensen que son solo mujeres, inofensivos jugadores en la batalla. Pero no. Las palabras de Olenna en realidad, son una advertencia.

Según cuenta él mismo, a George R.R Martin alguien le dijo un día que no podía ser feminista por la simple razón de que era un hombre. Afortunadamente le dio absolutamente igual, y siguió construyendo personajes femeninos y masculinos en la misma (y acertada) escala de grises. Imperfectos y perfilados, son sobre todo productos de su tiempo (por muy fantástico y ficticio que este sea). Nada mejor puede decirse de esta galería de damas, que resaltar el hecho de que consiguen despertar odios y amores por su excelente construcción e interpretación. Posiblemente no pasarían la prueba feminista por antonomasia (el test de Becdhel), pero ¿de verdad importa?

Danaerys Targayrean: la favorita oxigenada

Ella es la joya de la corona y una de las protagonistas con más gancho de la saga. De prepúber tiranizada por su hermano a la madre de los Dragones, es la candidata con más opciones para conseguir el Trono de Hierro, así se le crucen brujos amanerados o desiertos indómitos. Su poder crece al mismo ritmo que gana adeptos entre la audiencia, entre los que siento no incluirme, especialmente en esta tercera temporada. Aunque me enamore ver crecer a esos pequeños seres salidos del averno, el rictus de Danaerys empieza a cansarme. Será tanta pretensión de perfección lo que me estomaga. La joven oxigenada quiere el poder (¡bien!) sabe que para ello tendrá que lanzarse a una guerra sin cuartel (¡qué ganas!) pero además, busca llegar al Trono siendo una líder justa y buena (¿Cómo?). O Conan el Bárbaro o Teresa de Calcuta, Kaleshee. Pero los dos, no. Que a lo que vamos es a ganar una guerra, y por si no te habías percatado, en los Siete Reinos el espíritu oenegero no se lleva. Esto es la Edad Media, no te despistes. Confío en que un par de traiciones y puñaladas más le extirpen lo que le queda de candidez y se convierta en la líder bárbara de ese batallón de gitanos que la siguen.

Shae: la crisálida prometedora

Muero de ganas de que este personaje termine de despuntar, para sacarla de la categoría de mujeres-que-prometen-pero-aún-ni-fú-ni-fá y erigirla en una de mis favoritas de una vez por todas. Pero de momento, no es más que una crisálida: lo mejor de ella es lo que aún no sabemos. Mientras siga escondiendo su inquietante pasado, nos entretenemos con su reducido papel como doncella de Sansa y amante de Tyron, pero queremos más. Como mujer inteligente, permanece agazapada esperando el momento idóneo para emerger, aunque nos mate con la intriga.

Catelyn Stark: un poco de prozac para mamá

La sufrida viuda Stark no puede aburrirme más. Aunque su papel era ligeramente esperanzador en la primera temporada, lo cierto es que comienzo a estar muy un poco cansada de su amargamiento perpetuo, por mucho dramón que lleve a las espaldas. Se nos presentó como la mujer de apariencia débil pero de enorme fortaleza y valentía interior, aunque a mí no me la cuela. La madre coraje podrá hacer grandes sacrificios para cuidar de sus hijos, pero me agota su ansia de mortificarse por todos las desgracias del mundo en esa depresión continua que arrastra por los Siete Reinos. ¡Y encima no da ni una!

 Cersei: la gélida y bella malvada

Me pirran las malvadas del cuento, y esta aún más. Aunque es mucho menos inteligente de lo que se cree, a Cersei le va como un guante el papel de mujer intrigadora y calculadora que le ha tocado. Pero donde más me hace disfrutar de su perfidia no es en los tejemanejes que hace y deshace a su antojo, con esa frialdad tan bien estudiada. El sitio de mi recreo son los continuos tropezones y contradicciones de una mujer que no incluye la palabra fracaso en su diccionario. Verla borracha y rendida, sentada en el Trono de Hierro, esperando la muerte fue simplemente memorable. Y estoy segura de que me hará disfrutar mucho más en el futuro: se aproxima el ocaso no sólo de su juventud, sino también del dominio que ejerce sobre el pequeño demonio que ha creado. Poderosa es volcánica, pero herida puede serlo aún más.

Margaery Tyrell: la protobruja viste de seda

Aquí llega otra de mis favoritas, de reciente adquisición. Con una inteligencia retorcida y exquisita, la única hija de Lord Mace Tyrell gana enteros conforme avanza su madurez, y no da paso en falso. Ambiciosa pero cauta, me encanta que explote todo su potencial como mujer para conseguir lo que quiere y de una manera tan reptiliana y elegante. Maestra de la manipulación -y no sólo de los hombres- la bellísima Margaery podrá hacer mucho más que mover los hilos. Si así sigue, acabará quedándoselos. Este híbrido que combina la belleza de la jefa de animadoras con la más lista de la clase es un cóctel explosivo que nos depara impagables momentos.

Arya Stark: la niña es guerrera

La pequeña de los Stark es otro de los papeles preferidos de la audiencia, que no puede evitar ver en ella a esas niñas que preferían los partidos de fútbol que las muñecas. Para la que suscribe -a quien le repelen los personajes de niños en la mayoría de las series- haber despertado el interés por las andanzas de la joven ya es todo un logro. Comparto la admiración por su valentía y su arrojo, pero tampoco conviene precipitarse: lo mejor de Arya está por llegar.

Sansa: la hermana siempre aterrada

Si existe alguien que no considere insoportable a la otra fémina de los Stark, pido por favor que se manifieste. Débil, pusilánime y desorientada, es digna hija de su madre, que consigue aburrir y desesperar con cada nuevo pucherito. Al margen de su relación con Perro, no hay nada que consiga despertar interés en esta versión martiniana de la princesita malcriada que pasa los días esperando a que la rescaten. Seguro que hay algún torreón en donde encerrarla para que espere la llegada de su Príncipe encantado, que ojalá llegue con un poco de carisma bajo el brazo.

 Brienne: la bestia leal

Fabuloso personaje y fabulosa interpretación de la gigantesca Gwendoline Christie. Sin caer en el histrionismo, ha dado vida a esa bestia violenta y valiente que no parece acabar de encontrar su sitio en el mundo. Tan ansiosa está ella por agradar, como yo por ver cómo resuelve el conflicto de lealtades que se está interponiendo en su camino. Porque como en todo buen gigante, bajo la armadura late algo más innato que la brutalidad de su espada.

Osha: la salvaje tiene un secreto

La española Natalia Tena da vida a otra de las mujeres que incluyo en el de grupo mujeres-que-prometen-pero-aun-ni-fú-ni-fá. Como Shae, el verdadero enigma está en quién es verdaderamente esta salvaje harapienta, que cuida del insufrible Bran Stark. Inquietante y espeluznante a ratos, la revelación de su verdadera personalidad se adivina como uno de los grandes golpes de efecto de la serie. Y no puede haber más ganas.

Olenna Redwyne: ojito con la abuela

Profeso absoluta y completa devoción a la “Reina de las Espinas”, lo confieso. Margaery tiene en ella a una gran maestra de la intriga, una abuelita que si hubiera surgido de la pluma de Charles Perrault habría acabado zampándose al lobo. Con una lengua afilada y un cerebro privilegiado, Olenna hace uso además de ese atrevimiento de la vejez, que le permite ser hiriente y malediciente siempre que le apetezca. Es decir, todo el rato. Ojo a este reptil de níveos cabellos, porque no tiene pinta de ser de las que se resignan a que no se cumplan sus designios, ambiciosos como pocos.

Melissandre: esta sacerdotisa está a medio hacer

Confieso que con la bruja roja tengo sentimientos encontrados. Es evidente la capital importancia de su papel en la serie, pero me inunda la impresión de que no se está aprovechando todo lo que se debiera, introduciendo sus embrujos y maniobras de una manera un poco abrupta. Dejando al margen lo que creo que no es más que problemas de adaptación del guión, la pelirrojísima irá tomando más protagonismo conforme el elemento fantástico inunde la serie, lo que de momento ocurre de una manera muy gradual.

Ygritte: la salvaje besada por el fuego

Como los personajes de Talisa Maegyr y Asha Greyjoy, la pelirroja aún no ha alcanzado un protagonismo relevante, aunque parece que lo tendrá. Hasta el momento, como salvaje escurridiza y burlona cumple con el papel, aunque lo que yo espero es que lleve a cabo una función vital: espabilar, de una vez por todas, a Jon Snow. Y parece que lo va haciendo…

 

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