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La decepción de 'Defiance'

Su tráiler y su factura visual eran de lo más espectacular de la temporada. Su argumento, obra de especialistas en el género, prometía sensaciones fuertes a los fans de la ciencia ficción y las series de “qualité”, en tanto se adentraba en el drama político tanto como en la aventura. Y su ambicioso concepto de estreno en múltiples campos (un videojuego salió a la venta de manera simultánea a la serie, entre otros productos en proyecto) fue largamente publicitado, por mucho que tampoco resultara asombroso tras años de ensayo en el entretenimiento transmediático y en múltiples plataformas.

Pero cuando Defiance finalmente desembarcó de manera casi simultánea en las pantallas de EEUU y España, en una esforzada y ejemplar maniobra comercial de SyFy, la serie dejó un poso de decepción bastante remarcable.

La historia sigue a casi una docena de personajes de manera simultánea, destacando entre ellos un grupo rebelde de humanos que trata de sobrevivir en una refundada San Luis, rebautizada ahora como Defiance. Todo ello tras una guerra contra una raza extraterrestre que convirtió el planeta en un campo de batalla y que por tanto todavía colea en la memoria de los protagonistas.

Por Defiance pululan referencias a un buen puñado de géneros y al menos una docena de películas. El aroma a western polvoriento, el intento de crear la conveniente y compleja mitología para contentar a una base de fieles fans del syfy, las conspiraciones políticas y pseudo-palaciegas vistas en Juego de Tronos y la excelente (esta sí) Battlestar: Galactica… Incluso el terror con bicho de por medio o el discurso social de un filme reciente (e influyente) como District 9 asoman en el horizonte de Defiance. Sin olvidar, por supuesto, unas criaturas que parecen extraídas de Avatar (la explosiva Stephanie Leonidas, con o sin maquillaje) o cyborgs que parecen extraídos de un Hobbit futurista.

Hagamos memoria. La ciencia ficción en la pequeña pantalla no lo ha tenido precisamente fácil últimamente. Dos estrenos punteros de las pasadas temporadas, Terranova y Falling Skies, ambas de la factoría Spielberg, han sido ignoradas en mayor o menor grado (la primera fue considerada un estrepitoso fracaso y fue cancelada antes de finalizar su primera temporada). Y lo mismo con la última de otro gurú del género como J.J. Abrams, Revolution. El público ansiaba un relevo a Battlestar: Galactica que nunca llegó a producirse.

La sensación de que todo es demasiado “light” para competir con los productos de HBO, de que pese a su evidente despliegue de medios esto se trata de un nuevo baile de disfraces, menos sangrienta en sus traiciones y menos explícita en sus escenas de cama, es constante. Pero amigos, a pesar de todo ello, Defiance se defiende, lucha con todo lo que tiene e insiste en arrimarse a la pernera de nuestro pantalón. Y eso hace que le perdonemos esa falta de intensidad.

Tras el ritmo algo moroso de su largo capítulo inicial, que trata de compensar su exceso de explicaciones con un despliegue final de efectos visuales, la serie gana en verdadero dinamismo y psicología. En esos posteriores capítulos se agradece el esfuerzo de Rockne S. O’Bannon en fundamentar la acción sin ser pesado, en ser oscuro sin destilar el mal rollo de la cadena rival neoyorquina, pero sin tampoco tratar de resultar complaciente. Defiance nunca llega a obviar del todo esas notas de humor macarra que tanto nos gustan, o ese bicho espacial que guiña el ojo a otras criaturas míticas del horror cinematográfico,  de esas que en un momento dado siempre pueden poner al aficionado culterano de su parte.

Decíamos arriba que Defiance se adentra en no pocas ocasiones en territorio western. El mensaje principal de la serie, o al menos el más interesante de ellos, tiene desde luego algo que ver con el género mayor y clásico por antonomasia. Con la fractura de una guerra global de por medio, sus protagonistas definen sin saberlo el nuevo avatar de la humanidad y se encuentran con que éste tiene que ver de nuevo con el concepto de la frontera y del extranjero, con la creación de una nueva identidad en medio de un nuevo mundo, nuevas razas… y el pesado y seductor recuerdo del pasado. Un debate entre tradición y modernidad que debería resolverse entre traiciones, giros inesperados y espectáculo, entre los guiños a la serie B de género y los grandes espectáculos a lo Avatar.

Sí, realmente Defiance tiene dificil labrarse su camino, pero la mejora de sus últimos capítulos genera una moderada confianza.

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