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¿Hace ‘La Biblia’ honor a su texto?

La Biblia

La Biblia, miniserie de diez horas del canal History Channel, se estrenó el lunes por la noche en Antena 3 con unos resultados de audiencia, y perdón por el chiste, celestiales. Nada menos que 3.9 millones de espectadores y 23,6 puntos de cuota de pantalla son las cifras que avalan la superproducción televisiva del canal por cable en su estreno en nuestro país, unos datos que respaldan los obtenidos en EEUU, donde simplemente batió records. El triunfo de La Biblia no hace más que corroborar el tirón de las series  de aroma histórico y gran producción de los últimos años, la apertura de la televisión a todo tipo de historias (incluso las de corte más épico) y también el acierto del productor Mark Burnett, que sin duda ha dado en la diana a la hora de congraciar a las nuevas audiencias con la más cercana a la tradición cristiana, términos que no tienen por qué estar en contradicción… pero cuya conquista simultánea delata el origen de Burnett, verdadero tiburón de las audiencias responsable de exitosos programas televisivos como Supervivientes o La Voz, versión norteamericana.

Una miniserie, la de La Biblia, que pese a su despliegue de presupuesto y el respeto al material original, aparece sin embargo aquejada de algunos problemas de narrativa que perjudican la inmersión en las historias que la componen, y que provocan cierta insatisfacción al espectador casual, incapaz de sentir afinidad por los problemas de los protagonistas, llámense estos Moisés, Walter White o Hannibal Smith. Con una voz en off innecesaria, que acerca el conjunto a los docudramas producidos habitualmente por el History Channel (responsables del hit Hatfields & McCoys), la serie acusa una narración demasiado urgente y telegráfica, provocando que los diversos episodios que la componen, además de simples y lineales, aparezcan como excesivamente fragmentados, como descartes de otras películas épicas de mayor peso (la música, no en vano, es del oscarizado Hans Zimmer, autor de Gladiator o Rey Arturo, aunque éste parece haber delegado el peso en uno de sus colaboradores, el escocés Lorne Balfe).

Una impresión, la de espectáculo inferior en fuerza a su referente escrito y a los numerosos precedentes cinematográficos, que se refuerza por la textura excesivamente digital de sus imágenes. No sé ustedes, pero la prístina claridad que proporciona el aún nuevo formato anula la suciedad polvorienta y atmósfera que le presumimos a un relato histórico. Añoro el celuloide. Sobre el estilo, todo es discutible, pero el uso continuo de la cámara lenta, que trae al recuerdo el influyente trabajo visual de Zack Snyder para la odisea espartana de 300, resulta demasiado reiterativo y enfático, en tanto abunda tanto en las secuencias de acción como en las más dramáticas. Y como el apartado dramático flojea, la inclusión de sonadas escenas de acción y batalla parece más una concesión al público juvenil más impaciente que una verdadera necesidad. En suma, que la traslación al medio televisivo de las Sagradas Escrituras se ha realizado permitiendo que éstas pierdan fuerza.

Quizá un productor con más experiencia en la narrativa que Mark Burnett, cuyo curriculum aparece poblado de realitys y talent shows de éxito, pero no largometrajes o series televisivas,  hubiera hecho honor extraordinario material de base que es La Biblia, volumen repleto de pasión, violencia y emociones humanas y trascendentes que apenas se adivinan en la superficial miniserie. Burnett ha debido pensar, con razón, que el material se legitima por sí mismo, y el resultado bordea el kitsch solemne, sin duda un registro peligroso a la hora de fidelizar al personal. La sucesión de citas, episodios breves y caras serias que componen esta adaptación de La Biblia, junto a la textura de sus (por otro lado) esforzados efectos visuales televisivos, nos hacen añorar la profesionalidad de las mejores muestras de género histórico clásico, por mucho que en estas abunde el cartón piedra, y también la brutalidad arrebatada de La Pasión de Mel Gibson. Todos ellos títulos que sin duda están por venir en la programación de esta Semana Santa.

La segunda parte de La Biblia, tal y como la ha dividido en nuestro país Antena 3, se emite este miércoles a partir de las 22 horas y promete seguir el surgimiento y Pasión de Jesucristo. En esta segunda entrega -según la sinopsis oficial- el pueblo judío está ahora esclavizado por Babilonia. Jeremías predijo que la duración del exilio en Babilonia sería de 70 años. Y un nuevo profeta, Daniel, es arrojado a los leones, aunque su fe en Dios le salva de la muerte y a los judíos se les permite volver a Jerusalén. Además, el arcángel Gabriel anuncia a una joven virgen que va a ser la madre del redentor… Precisamente con el relato de la Pasión, la serie de Burnett tiene una ocasión de oro para remendar esa falta de intensidad y realismo que no se consiguieron en sus primeros compases. Esperamos con ganas que lo consiga.

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