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Dos nuevas comedias de HBO: 'Veep' y 'Girls'. ¿Merecen la pena?

Uno de mis mandamientos seriéfilos, es que siempre hay hueco para ver más. Dormir es de débiles. Así que, a las series en curso, las atrasadas, las revisiones y los experiementos locos; también suelo echar un ojo a los nuevos estrenos, y darles las oportunidades que merecen. Y si estas son de la HBO, qué voy a decirles, no puedo resistirme.

Por eso, en una midseason ciertamente decepcionante, me hallaba esperando dos estrenos tardíos con especial avidez: Veep y Girls. Ambas habían generado una expectación singular en EEUU, lo que había elevado la expectativa de una manera poco común, sobre todo si hablamos de comedias. Y aunque sabemos que es pronto para sacar conclusiones de ambas (Veep ha emitido sólo dos capítulos, y Girls, tres) vamos a contarles un poco de qué va la cosa, para que decidan si quieren hincarles el diente, o no.

Girls 

Con sólo veintidós minutos del primer capítulo, Girls ha conseguido reunir unas hordas de detractores y seguidores que resultan mareantes. En los diarios estadounidenses, en los blogs, en publicaciones especializadas…todos se han lanzado a encumbrar o defenestrar el universo de Lena Dunham, criticándose mutuamente en centenares de artículos con esmeradísimas divagaciones sobre el auge de lo post-indie. A mi juicio, se precipitan. Y digo esto porque creo que los capítulos pilotos no son de fiar. Si echo la vista atrás, algunas de las series que hoy venero tuvieron auténticas castañas como capítulos iniciales, y viceversa.

Así que, contendré lo que pueda mis juicios precipitados, y lo primero que diré es que a la serie hay que dejarla hacer un poco más, y ver dónde nos quiere llevar. Porque, a diferencia de su compañera de cadena, Girls sí parece tener bastante claro dónde quiere ir, y cómo. Aunque quizás el destino sea demasiado ambicioso.

 

En los primeros minutos del capítulo, su protagonista Hannah (Lena Dunham) dice poder erigirse como la voz de su generación, que es la de los veintipocos, urbanita, de clase media-alta y con más dudas que certezas. La serie orbita en torno a ella y a su círculo de amigas residentes en el ombligo del mundo; personajes mucho peor construidos que de momento, consiguen interesarnos mucho menos que la deslenguada Hannah. Aventuras y desventuras amorosas y sexuales, amistad, relaciones, y cacaos mentales. De esto va. ¿Ecos a Sexo en Nueva York? Pues no se dejen engañar, porque precisamente una de las incipientes virtudes de Girls es que no es Sexo en Nueva York, y consigue parodiar –implícita y explícitamente- las muchísimas ridiculeces de la patotada de Sarah Jessica Parker. Estas cuatro chicas no pasean por un Nueva York idílico subidas en sus Manolos, con el ojo perfectamente delineado y creando tendencia con cada aleteo de melena. En Girls no hay rastro de ese glamour precocinado. Uno se da cuenta en seguida: en cuanto te chocas con la glotonería de Hanna engullendo una magdalena (¡muffins-no!) en la bañera. Cero erotismo. O en las ridículas escenas sexuales que protagoniza con el patán de su… ¿follamigo?.

Lena Dunham pretende hablar como la voz de una generación, que al menos contemporáneamente, debería ser la mía. En rasgos generales no me cuesta empatizar con las bromas sobre hiperconectividad, la odisea laboral, el universo de los veintitantos, y las relaciones; pero comprendo que todo esto le resbale a una gran mayoría de espectadores. Es muy alto el  riesgo de ver en Girls el retrato de cuatro niñatas creyéndose que son las primeras con dificultades para pagar el alquiler, realizarse profesionalmente  o encontrar un compañero de cama sin taras. Supongo que es eso de la brecha generacional, pero tampoco se me antoja insalvable; aunque es más que probable que me equivoque.

Como serie de humor, Girls arranca moderadas carcajadas a través de situaciones vergonzosas, pero no descabelladas. Salvo quizás la escena en la que, en el piloto, Hannah bromea sobre violaciones en una entrevista de trabajo que, al margen de ser desternillante, roza el absurdo. Conozco poca gente capaz de meter la pata de una manera tan estrepitosa. Pero la conozco, al fin y al cabo.

De momento, ver Girls es una grata experiencia. No me ha enamorado, pero reconozco que la antiheroína protagonista me resulta de lo más cómica y entretenida, y cada capítulo ha ido mejorando la anterior. En mi opinión es de esas series que acabas viendo por la inercia, sin entusiasmarte demasiado, pero que te proporcionan un rato agradable y más de una risa. Tiene muchas cosas en su contra, pero si consigue que no lastren el desarrollo podría ser una acertada apuesta de la HBO, que ha asumido un riesgo elevadísimo con la producción. Un día, una chica de veintitrés años, y con sólo una película a sus espaldas, les presentó a esos todopoderosos señores el guión de una serie sobre varias chicas en Nueva York, llamadas a ser las hermanas feas de Gossip Girl. Ella la dirigiría, escribiría, y protagonizaría. HBO le dijo sí a a  Lena Dunham y ese arriesgado proyecto es hoy Girls; que con sólo dos capítulos ha conseguido que la mejor cadena le haya dado una segunda temporada. Veremos, pues.

Veep

Si Girls es, como dicen, una puesta por la frescura de un rostro desconocido y una creadora casi novel; Veep es la apuesta por caballos habitualmente solventes. La otra comedia de estreno de la HBO sale de la mente de por Armando Lannuci, y está protagonizada por la comiquísima Julia Louis-Dreyfus, la vicepresidenta del Gobierno de EEUU (Veep), a cuyo jefazo aún no nos han presentado.

El objetivo es claro: asestar bofetadas a la alta política de Washington. Rodeada por un porrón de asesores con una torpeza congénita, esta exsenadora se verá envuelta en todo tipo de líos políticos destinados a explotarle en la mismísima cara, configurando un retrato muy mordaz del alto funcionariado estadounidense, que parece funcionar al son del Trending Topic. ¿Os imagináis a la vicepresidenta del gobierno bromeando sobre los subnormales? Pues eso.

Si Veep no tuviera precedentes e inspiraciones, sería una buena serie. Pero los tiene, y no es fácil olvidarlos. Para todos los que disfrutamos como niños con la obra británica original de The Thick of It (que más o menos adapta) y su posterior versión cinematográfica In the Loop (véanla si aún no lo han hecho), Veep nos sabe a poco, y casi al segundo espetamos eso de “la inglesa era mejor”. Pero es verdad. Las críticas en estas producciones son mucho más ácidas, las situaciones más enrevesadas, y el tono, en general, resulta bastante más mordaz y políticamente incorrecta. Lo que en In the Loop nos provoca honda carcajada, en Veep es poco más que una media sonrisa.

 

Pero como decía antes, no hay que fiarse. Por el momento en los dos capítulos emitidos no se vislumbra muy bien a dónde quiere llegar la serie, y yo me resisto a creer que esté diseñada para ser poco más que una comedia de enredo descafeinada.

Porque aunque aún no entusiasma, la serie de Lannuci tiene buenas cartas con las que diseñar una gran jugada. Tiene, por ejemplo, a ese asesor Gary (que siempre será Buster de Arrested Devolopment’s) que recupera las mejores cualidades de su anterior personaje, y una Anna Chlumsky (que tampoco dejaremos de recordar como esa Vada de Mi chica) con una trayectoria más que prometedora.  Tiene, además, otra cualidad que confieso que me pirra: los diálogos rápidos, y con ritmo. A mí me falta Malcom Tucker inyectando bilis, pero trataré de superarlo.

Veep mezcla elementos exitosos ya vistos en Parks & Recreation, The Office o Curb your entusiasm, pero tendrá que hacer algo más, insisto. Si alguien les dice que se parece en The West Wing pero en tono de comedia, no se lo crean. Esto no es un drama político, (aunque la serie recupere mi amado walk&talk) y no parece tener intereses reales en profundizar demasiado en los barullos políticos más espinosos.

Lo que nos cuenta Veep lo hemos visto ya antes, y con extraordinario talento. Por eso, si quiere engancharnos y conseguir cierta fidelidad, tiene que dar con la manera de contárnoslo de otra manera, con una personalidad propia que aún no está definida. Son sólo dos capítulos, cierto. Muy probablemente no logrará que olvidemos a The Thick of It, pero puede convertirse en un segundo plato de bastante calidad.

Ambas series pueden verse en la HBO. En España, Canal+ emitirá Girls en junio,  pero para Veep aún no ha indicado fecha de estreno. 

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