El penúltimo raulista vivo

Pues sí, el Real Madrid quiere ganar la Decimocuarta

Si las cuentas no me fallan, el Real Madrid lleva 845 días siendo campeón de Europa. Eso quiere decir que el 1 de junio, que es el día que se jugará la final de Champions en el Metropolitano, habrá cumplido con creces los 1.000 días como campeón, en concreto 1.068. Son muchos días, sobre todo teniendo en cuenta que sus rivales (léase Fútbol Club Barcelona, City, PSG o Bayern) están invirtiendo verdaderas millonadas en reforzar sus plantillas para lograr aquello que el Real Madrid ha convertido en una costumbre. Quiero decir que el equipo blanco ha ganado tres Champions consecutivas y cuatro en cinco años jugando de una manera al fútbol, con dos entrenadores de perfil similar y, sobre todo, con una fiera corrupia como Cristiano en sus filas. Así que la misión de Julen Lopetegui no es sencilla: reeditar el éxito en la máxima competición continental y hacerlo, además, sin el concurso de su máximo goleador histórico.

El otro día leí a un periobarcelonista decir que el Real Madrid iba a "jugar mejor y a competir peor". Bueno, más allá de lo llamativo de la frase, que está hecha para eso, para captar la atención del lector exponiendo una aparente contradicción, lo que uno esperaría de cualquier equipo de fútbol, y no sólo del Madrid, es que al jugar mejor compitiera también mejor. Me parece que lo que temen los antimadridistas es que sin Zidane, sin Cristiano y sin ningún fichaje de relumbrón, este Real Madrid de Lopetegui sea capaz de jugar mejor al fútbol... y de seguir ganando títulos. Anoche, en el Bernabéu, se vio al mejor Real Madrid en muchísimo tiempo, tocando cuando había que tocar pero haciéndolo siempre con sentido, saliendo a la contra cuando la ocasión lo requería, ordenado en defensa y, sobre todo, algo en lo que insiste mucho Lopetegui, presionando coordinadamente arriba para quitarle cuanto antes al balón a su rival. Lo más parecido al fútbol total.

El mejor partido del Real Madrid en muchísimo tiempo llegó de la mano (o, para ser más exacto, de los pies) de un equipo en el que Lopetegui introdujo algunas novedades curiosas. Por ejemplo, alineó de salida a Keylor, que respondió a las mil maravillas; también dejó fuera de la convocatoria a Odriozola y sentó a Asensio, que probablemente sea el jugador más en forma del Madrid; y, al fin, sacó unos minutillos al 7, a Mariano, que marcó un golazo digno del mismísimo CR7, Cristiano, expulsado injustamente en Mestalla. Lo que está claro es que este entrenador persigue una forma de jugar distinta a la que hemos visto hasta ahora. La evolución de un equipo que lleva 845 días siendo campeón de Europa no es sencilla porque hay que convencer a los futbolistas de que, haciéndolo así, van a seguir ganando y se van a divertir. Pero anoche, ante la Roma, lo hicieron, se divirtieron, y redujeron a la mínima expresión a todo un semifinalista de la Copa de Europa. Dicen que, este año sí, Messi quiere ganar la Champions, que es un modo de sugerir que cuando Messi no gana algo es porque no le da la gana. Pues bien: anoche el Real Madrid dejó bien claro que también quiere ganarla, como viene ocurriendo, por cierto, desde el 28 de mayo de 2016, hace ya 845 días de aquello.

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