El penúltimo raulista vivo

Fútbol Club Barcelona: para este viaje...

De repente, y después de una matraca que ha durado cerca de un cuarto de siglo, el estilo no sólo es negociable sino que es muy positivo y supone por ejemplo un innegable esfuerzo de readaptación al medio el hecho de que un jugador como Arturo Vidal, la antítesis de Xavi o Iniesta, ocupe el puesto de Arthur, que parecía llamado a suplirles. Ahora se mira incluso con recelo y por encima del hombro a aquellos culés que se creen de verdad eso de que es preferible perder de pie pero fiel a un modelo que ganar como lo hizo el Barcelona el otro día, sin posesión y quitándose el balón de encima para salir rápidamente al contraataque. Lo importante hoy es el resultado, dársela a Messi para que resuelva, ganar, ganar, ganar y volver a ganar, como decía Luis Aragonés. Para este viaje...

Y de nuevo vuelve a ser lo más ilusionante ganar la Copa de Europa, que ya no se le debe a nadie, por cierto. En 2014, 2016, 2017 y 2018, por poner unos años así, a voleo, lo esencial era la Liga, el torneo de la regularidad; en 2015 no, en 2015 lo importante era la Champions, que ahora, en 2019, vuelve a recuperar su estatus. Y es curioso porque en estos últimos tres años ha coincidido que el fútbol siempre le debía la Copa de Europa al equipo que no acababa ganándola, que casualmente era el Real Madrid; se la debían al Atlético de Madrid, al Bayern, a la Juve, al Liverpool... a todos. En 2019, al fin, nos encontramos con un año tranquilo en el que el fútbol no le debe nada a nadie ni, por supuesto, resulta vergonzante ganar por 3-0 aún cuando lo hayas hecho al patadón y tentetieso.

Ahora sí vale la pegada, antes no. Antes era criticable que Casillas las parara y Ronaldo las metiera para adentro pero ahora es maravilloso ver cómo las saca Ter Stegen y marca goles Messi. Hoy la pegada es una virtud, un movimiento táctico inteligente por parte del entrenador, Ernesto Valverde, un hombre serio y perspicaz que ha sabido transmitir su sobriedad a un equipo que ya no importa cómo o a qué juegue con tal de que gane. Hoy tampoco importa demasiado La Masía, que sí se puede tocar; de ahí precisamente que se fiche a un chaval de 21 años procedente del Ajax por 75 millones de euros más otros 11 en variables aunque eso suponga frenar la proyección de otro de 19 años bajo la excusa de que es demasiado enclenque y está un pelín crecido. "Estos son mis principios, si no le gustan..."

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