El penúltimo raulista vivo

El Cholo y el equipo del pueblo

En una entrevista del año 2014 en el diario Clarín, el Cholo Simeone decía del Atlético de Madrid que era el equipo del pueblo y que la gente les tomaba tanto a él como a sus jugadores como referencia de que con el esfuerzo se alcanzaba el éxito. Entre la entrevista concedida por Simeone y La Décima que el Real Madrid conquistó en Lisboa, y precisamente ante el Atleti, habían transcurrido algo menos de cuatro meses, de modo que la gente interpretó que mientras que al Atleti le costaba, al Real Madrid no, al Real Madrid se lo regalaban; al Atleti le costaba porque era el equipo del pueblo, de la gente humilde, de los obreros, los panaderos, los fontaneros, los guardias de seguridad, mientras que al Bernabéu iban políticos, jueces, abogados millonarios, jeques... En realidad la frase de Simeone encerraba en sí misma una falacia del tamaño del edificio Franklin porque si es cierto (y lo es) que a través del esfuerzo se consigue el éxito, lo más lógico es deducir que el equipo que más se habrá esforzado es aquel que haya conseguido más éxitos, y ése no es otro que el Real Madrid.

A lo largo de la historia ha habido muchos equipos que han querido arrogarse la representatividad del pueblo: Boca Juniors, Nápoles, el Atlético de Madrid a través de Simeone, el propio Real Madrid a través de Santiago Bernabéu... De ser cierto que el Atlético de Simeone es el equipo del pueblo, hoy, en el entrenamiento colchonero, ha habido una exigua representación del mismo, diez o quince aficionados que han querido adornar las verjas que les separaban de los futbolistas con once pancartas con la misma cara del Cholo. Ese precioso aunque reducidísimo gesto ha servido para que, a través de las redes sociales, la mano derecha (o la izquierda, o un pie, que no quiero pillarme los dedos con la anatomía ajena) haya querido agradecer el apoyo al entrenador rojiblanco... o sea, el apoyo de los quince aficionados que se han presentado en el entrenamiento esta mañana para repetir lo que todos sabemos, que Simeone le dio al Atleti la vuelta como si de un calcetín se tratara y que hoy compite en igualdad de condiciones con Real Madrid y Barcelona.

Yo creo que ese apoyo testimonial mostrado hoy hacia Diego Simeone es extensible a la mayoría de la parroquia colchonera. Me parece que es una muestra de cariño justa y sinceramente no pienso que, después de una de las semanas más agrias del Cholo al frente del equipo, haya división entre la afición acerca de su figura; me atrevería a decir que no le apoyan sino que le reverencian, le veneran en un gesto muy similar al de la afición madridista con Zidane... con una pequeña diferencia de tres Copas de Europa. Pero la fe en el Cholo no movió la montaña de Cristiano, que o bien tuvo más fe o se esforzó más que el que más se esfuerza, y cuando, desde el periodismo, se pide autocrítica es porque Simeone cobra más del doble de lo que cobra un entrenador que ha ganado tres Champions en dos años y medio y porque la plantilla que dirige es la más valiosa que el club ha tenido a lo largo de sus más de cien años de historia. El entrenador mejor pagado, la plantilla más cara y un presupuesto de 403 millones de euros, la eliminación de la Copa a manos del Girona, en octavos de final de la Champions a pies de Cristiano y la segunda plaza en Liga, a 10 puntos del líder, no cierran sino que abren de par en par un debate que no puede finalizar, y lo digo con todo el respeto del mundo, con quince seguidores colocando once posters del entrenador y gritando "¡Viva el Cholo!"...

Yo no soy cholista, nunca lo he sido. Me parece un gran demagogo y pienso sinceramente que odia al equipo al que yo más quiero. Creo que lo odia porque, y aunque ése era su deseo públicamente expresado en reiteradas ocasiones, no pudo jugar con la camiseta del Real Madrid. Simeone me parece un jugador de ventaja y creo que muchas veces hace trampas al solitario pero como entrenador de fútbol creo que es un crack y es justo y necesario decir que antes, al principio de su etapa en ese banquillo, temía sinceramente cuando le tocaba jugar contra él al Madrid. Pero eso ya pasó y hoy estamos en una nueva situación: o el Atleti se reinventa y el Cholo evoluciona o a este proyecto no podrá sostenerlo un póster, dos o cien porque, como dijo una vez un poeta inglés, Alexander Pope, el pueblo es una fiera de múltiples cabezas. Hoy, por el Cerro del Espino, asomó una de ellas, sólo una, pero sería posible, y hasta deseable, que hubiera alguna más.

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