El blog de Federico

Un mes de esRadio o cómo sólo cambia lo que dura

Sólo llevamos un mes y ya parece que estemos haciendo la radio de siempre pero con mejor humor que en la COPE. Sin embargo, se trata de similitudes engañosas. La realidad es tan difícil como preveíamos y el balance muchísimo mejor de lo que esperábamos. No nos hemos ido a otra cadena, como cuando el antenicidio, sino que hemos fundado una cadena nueva, partiendo con sólo una frecuencia: el 99.1 FM de Madrid. Todas las demás se han unido al proyecto de esRadio porque simpatizan con él, porque es el que tiene mejores perspectivas de crecimiento a medio y largo plazo o porque en una situación de crisis no tienen nada que perder. Yo me mantengo informado porque me quieren informar, pero al margen de las iniciativas de la empresa, mi papel es hacer La Mañana cada día mejor. Si lo hago, es aportación más que suficiente. El Undécimo, no estorbar. Y ese mandamiento se lleva en esRadio a rajatabla.

Ponderemos (sopesemos), en primer lugar, la velocidad que ha tomado el proyecto. En el primer mes hemos alcanzado los objetivos razonables, e incluso optimistas, para el primer año. Y eso ha sido posible por la conjunción de varios elementos, cada uno de los cuales nunca hubiera sido suficiente pero es del todo necesario. Veámoslos, y recordemos que sólo cambia lo que dura.

El primero es la fidelidad de la audiencia que teníamos en COPE, además de la incorporación de nuevos oyentes en la medida de lo técnicamente posible. El segundo, la espontánea asociación de frecuencias, siguiendo la propuesta que el día en que presentamos Luis, César y yo esRadio en el telediario de Dieter, improvisé yo, aunque no de forma alelada e irracional: el primer año, nuestra programación es gratis para el que la quiera; y la quieren muchos. En tercer lugar, la publicidad nos ha respaldado desde la primera semana, algo que dada la crisis económica –y política– que padece España puede verse como milagroso. En cuarto lugar, era preciso tener unos buenos programas muy baratos y una cobertura con alcance o proyección nacionales y no sólo madrileña. Estábamos preparados para sobrevivir en Numancia, pero, a ser posible, como romanos. Y en quinto lugar, pero no último, debíamos hacer una ampliación de capital para crear un colchón financiero para los dos primeros años de esRadio, que hemos desarrollado totalmente solos y en tiempo record. Se trataba de que la radio fuera una locomotora para el grupo, no un lastre. Y lo está siendo, gracias a la novedad de los espacios televisados.

Naturalmente, cuando los sucesos se aceleran y los asuntos se amontonan, fallan, siquiera parcialmente, los mecanismos de comunicación. Cuando no se da abasto para colocar más piezas en un puzle que nadie daba por terminado en esta década, difícilmente se abordan o se explican las novedades de dentro, o sea, de la empresa, y las inquietudes del adentro, o sea, de los multisocios. Voy a aclarar, pues, en la medida de lo posible, algunas de esas inquietudes.

La ampliación de capital sigue los trámites legales previstos y diseñados por Recarte, que culminan en noviembre. Todo va bien, incluso muy bien, y nos gustaría que, como ya sucediera en Libertad Digital y LDTV, se incorporase el mayor número posible de pequeños accionistas, medianos e incluso grandes, siempre que no se ponga en peligro la propiedad que garantiza la continuidad. Todo está funcionando y los que quieren comprar serán avisados en el tiempo y modo previstos. Preguntas, a la dirección de correo correspondiente en LD.

La parrilla, que está casi completada, ha sufrido algunos cambios, casi todos en un sentido expansivo. Gabriel Albiac, cuyo programa fue propuesta mía –aunque sugerida por la lectura de su excelente novela Últimas voluntades– me llamó al terminar la segunda semana diciendo que su salud no le permitía hacer el esfuerzo del programa diario. Tratamos de persuadirlo pero no ha sido posible. Y vale más Albiac en mano de Dieter que Albiac volando. El hallazgo por Ayanta de Eva Guillamón y el éxito desde el primer día de Es amor nos han animado a ampliar su horario, con más protagonismo de Eva en la hora de 2.00 a 3.00 y contando con la levemente inhumana laboriosidad amorosa de Ayanta, a la que sólo César aventaja en productividad laboral. Y no siempre.

Algunos se han mostrado molestos por la incorporación de los deportes en el fin de semana y hasta temen que el fútbol le comerá el horario a César. Bueno es Cesar, camino del Sur o a toda brújula, para que le trinchen el pavo. Lo único que ha sucedido con el fútbol y el deporte en general es que no teníamos posibilidad de hacerlo hace un mes y ahora la tenemos, por los profesionales de LD-LDTV-esRadio y por socios que además son clásicos del periodismo deportivo, como Pedro Pablo Parrado. A otros –Recarte, por ejemplo– les molestará que tratemos de toros, a otros el baloncesto y a otros que no demos Cara B doce horas diarias. Pero si queremos conseguir una cadena de radio nacional debemos evitar que las tardenoches de sábado y domingo no sean comercializables para nuestras emisoras asociadas, que –lo recuerdo otra vez– son todas menos una. Que a muchos nos guste el fútbol no impide que insistamos en investigar el 11-M. No se puede crecer sin cambiar la talla del traje. Ni siquiera yo, que estuve bastante cerca de lograrlo, lo he conseguido.

Pero sí podemos decir que los trajes nos los pagamos nosotros y que seguimos haciéndole trajes, en sentido figurado, a la corrupción política y al olímpico y oneroso desprecio de nuestra descastada casta política por el pueblo español. Eso es lo sustancial del proyecto de esRadio, que ya no va como un cohete sino como una lanzadera espacial. En algún momento deberemos parar, o sea, orbitar, pero al empezar el segundo mes seguimos subiendo más allá de lo que podíamos soñar. Gracias a las cinco piezas que he descrito y al combustible de la sana indignación ante la injusticia, que es, hasta donde sabemos, inagotable.

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