El blog de Federico

Tras el exitazo imprevisto del 6-N, hay que trabajar más y mejor

El primer balance de la convocatoria de Voces contra el Terrorismo el pasado sábado en Colón tiene que ser, necesariamente, jubiloso y emocionado. La inmensa mayoría de los que hemos dedicado nuestro esfuerzo y nuestros escasos medios a impedir que no fuera un fracaso esperábamos semejante éxito. Ahora bien, si queremos honrar a los presentes y a los ausentes, a los que ayer participaban en manifestaciones de este tipo y el sábado no estuvieron en Colón, hay que analizar lo que pasó, cómo pasó y qué debemos hacer para mejorar la forma de movilización con los mismos fines que la de este sábado. Porque nadie puede dudar de la voluntad del PSOE de encamarse de nuevo con la ETA –de hecho, como dijo Teresa Jiménez Becerril, los presos etarras que han soltado son las mejores pruebas de esa negociación– y es archievidente la voluntad de la dirección del PP, especialmente el vasco, de sumarse a la foto de la Pax Etarra.

No ha cambiado el fin último de las convocatorias de las víctimas del terrorismo, que sólo puede ser la lucha contra la banda por todos los medios legales y la denuncia de todas las fechorías ilegales de unos políticos que buscan votos vendiendo un final del terrorismo que, así, no terminaría nunca. Pero sí ha cambiado el número y la identidad de esos políticos, que hoy incluye a una parte del PP, con Rajoy a la cabeza, aunque la inmensa mayoría del partido esté con las víctimas y no con los que templan gaitas con Rubalcaba y Eguiguren. No tenemos dudas de sus simpatías, pero hay que conseguir de nuevo su movilización. Tampoco estaba en Colón Rosa Díez, pese a que mantiene en el Parlamento una postura muy clara contra la negociación del Gobierno y la ETA, tendría que haber estado y hay que conseguir que esté. No rogándoles, sino forzándoles. El animal político es un marrajo de embestida incierta que sólo mediante el palo se resigna a probar la zanahoria de la virtud. Pero mucha gente seguirá este movimiento de apoyo a las víctimas y rechazo al Gobierno y sus cómplices cuanto antes se desactive esa mezcla de cobardía y vagancia que ha caracterizado esta vez a los líderes del PP y a la líder de UPyD. Ni olvido ni perdón, pero aprovechemos el éxito para mejorar nuestra posición.

Lo fundamental es crear una estructura de movilización que ya no puede contar con el PP, ni falta que le hace, pero que sólo ha funcionado esta vez gracias a la férrea voluntad y al espíritu de sacrificio de nuestros connacionales, y con bastante suerte. Pero por respeto a esa gente que se ha tirado diez horas de autobús para llegar a Madrid sin saber si iba a encontrar a alguien en la Plaza de Colón, hay que mejorar la capacidad de convocatoria y la estructura de acogida. Por supuesto, en esRadio y Libertad Digital TV podemos presumir –ya lo hemos hecho bastante– de haber sido los únicos que hemos puesto todos nuestros medios, absolutamente todos, al servicio de esta causa. También Intereconomía dedicó una parte de ellos, porque la mayoría los empleó en la cobertura a la deslucida visita del Papa, pero La Gaceta y su voluntad también quedaron de manifiesto. Pero lo más delicado es la recuperación de la gente que en El Mundo, ABC y La Razón, amén de unos pocos medios de internet, ha estado siempre a favor de las víctimas pero se han quedado fuera del éxito del 6-N por decisión de la empresa, por seguidismo del PP o por falta de valor para colar informaciones y publicar opiniones al margen de la postura del periódico. Hay excepciones como la de Fernando Lázaro informando en El Mundo pese al vacío empresarial –faldón en página par el viernes, crónica en elmundo.es el sábado, portada e información el domingo– que prueban la voluntad moral de algunos periodistas y la forzada rectificación de la inmoralidad de otros.

Yo creo que la clave de que, siquiera por interés, algunos medios vuelvan a apoyar la llamada rebelión cívica –a mí me gusta más Resistencia, pero no es cosa de discutir– contra el terrorismo etarra y los políticos amancebados con él es hacerles entender que Rubalcaba, que es el que manda, no es Zapatero sino algo peor. Con Zapatero, el desastre era seguro. Con Rubalcaba, también, pero después de una enorme confusión. Tratemos de limitarla en el tiempo y el espacio, mejoremos la organización, recupérese si es posible la AVT y si no abandónese, créese una red informativa de informadores y de informados no burocrática pero sí permanente y multipliquemos las iniciativas de denuncia hacia fuera –la querella de VCT contra Eguiguren– y de reagrupamiento en los medios y en toda la sociedad. Con humildad, porque hay que rehacer de nueva planta un edificio que se derrumbó en Bulgaria, capital Valencia, pero a la vista está que sobra piedra de sillería y madera de primera para volver a edificar.

Eso sí, para no perder la costumbre, habrá que hacerlo sobre la marcha, porque seguramente Rubalcaba anunciará pronto la tregua de respuesta de ETA a la tregua infecta de su Gobierno. Habrá, pues, que volver a Colón las veces que haga falta pero multiplicados por diez. Es posible y hay que hacerlo posible. El que quiera hacer política de partido, que funde un partido. El que crea que lo más urgente y eficaz es reconstruir esta base civil de la defensa nacional que es el movimiento de apoyo a las víctimas del terrorismo, a trabajar. No estamos solos pero podemos estar mucho más acompañados. La causa, por justa, exige modestia y ambición. No faltará jamás la segunda. No sobrará nunca la primera.

¡España y Libertad!

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